ASTIZ, UN SÍMBOLO DE LA DICTADURA
El ex capitán de fragata Alfredo Astiz es uno de los símbolos de la represión ilegal durante la última dictadura militar en la Argentina (1976-83). Sin embargo, el ex marino no fue condenado por las múltiples violaciones de los derechos humanos de las que se lo acusa, ya que fue uno de los beneficiados por la ley de Obediencia Debida, promulgada en 1987 durante el gobierno de Raúl Alfonsín.
La ley de obediencia debida estableció en su momento la exención de culpa para los subalternos de las fuerzas militares y policiales por las violaciones de los derechos humanos perpetradas durante el régimen de facto.
Astiz, conocido como el “Angel de la muerte”, “Cuervo” y “Rubio”, entre otros nombres utilizados por los represores, nació hace casi 53 años en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires.
Tras el golpe militar de marzo de 1976 que dio inicio a la más sangrientas de las dictaduras, Astiz, con unos 25 años, tuvo una significativa participación en el centro clandestino de detención y tortura que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires.
Entre otra de sus funciones en el marco de su misión en la ESMA, se infiltró en el grupo primigenio de 14 Madres de Plaza de Mayo, ante quienes se hizo pasar por hermano de un desaparecido. Desde esa posición preparó el operativo de secuestro de tres de esas madres, entre ellas la fundadora del grupo, Azucena Villaflor, y las dos religiosas francesas que les daban apoyo.
Justamente, por el crimen de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet el 8 de diciembre de 1977, fue juzgado –en ausencia- y condenado a cadena perpetua en París en 1990.
También participó en el secuestro de la joven sueca Dagmar Hagelin, de 17 años, quien permanece desaparecida. Por este caso había sido juzgado y sobreseído por un tribunal militar, y requerido sin éxito por la Justicia sueca.
La extradición del ex represor ya había sido solicitada en el pasado por Francia y España y también por Italia. La Justicia italiana había pedido su extradición por su responsabilidad en el asesinato de tres ciudadanas de ese origen, entre ellas la madre del dirigente peronista Juan Carlos Dante Gullo.
En el año 2000, fue condenado en nuestro país a tres meses en suspenso por apología del delito, a raíz de un reportaje a un semanario porteño en el que dijo ser uno de los argentinos “mejor preparados para matar políticos y periodistas”.
Astiz se encuentra detenido desde el 25 de julio por orden del juez federal Rodolfo Canicoba Corral, que hizo lugar a un pedido de detención con miras a extradición de 45 militares y un civil –que incluye al ex marino- formulado por el magistrado español Baltasar Garzón.
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