ASUMIÓ HORACIO ROSATTI COMO MINISTRO DE JUSTICIA
Con la clara intención de concretar una contundente demostración de unidad y armonía, el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, aprovechó el acto de jura del nuevo Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Horacio Daniel Rosatti, para mostrar cohesionado a casi todo el gabinete nacional, senadores y diputados propios y aliados, dirigentes y amigos políticos de varios sectores.
Luego de una jornada donde no dejaron de retumbar las estentóreas denuncias del ahora ex ministro Gustavo Beliz, el gobierno puso todo el peso y volumen de poder que pudo juntar y convirtió un acto protocolar de jura en una abierta demostración de fuerza. Al menos hacia las entrañas del poder del Estado. Con el tiempo se sabrá si los gritos del ministro expulsado continúan o no rebotando en la consideración pública.
Ayer, el Salón Blanco de la Casa Rosada reventó. No cabía un alfiler. Sobre el estrado, parados, los jefes políticos de Buenos Aires, Santa Fe y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Felipe Solá, Jorge Obeid y Aníbal Ibarra se sumaron a la formación de los ministros del gabinete. Se entiende, el bonaerense y el porteño están involucrados de manera directa en un verdadero problema político irresuelto que produjo la primera crisis seria en catorce meses de gobierno: la inseguridad producto del delito y los episodios de violencia que amagan a desmadrarse por la protesta social piquetera.
El gobernador santafesino tuvo ayer en la Rosada, en cambio, motivos para exhibir su sonrisa ancha: colocó en el gabinete nacional a un hombre del terruño, criado junto a las calurosas playas de la laguna Setúbal, formado en la Universidad Católica de la ciudad y funcionario provincial desde 1991 hasta 2003. “Esto no ocurría desde hace decenas de años. Ahora, con Rafael Bielsa, los santafesinos tenemos dos miembros en la Casa Rosada”, celebró Obeid ante La Capital .
El nuevo ministro Rosatti, que además de mostrar una destacada currícula profesional es también autor del ensayo filosófico “Frankestein 1999” -que analiza la relación entre la belleza y la fealdad-, juró como ministro, se abrazó emocionado con Néstor Kirchner y se marchó de la Rosada sin formular declaraciones. Sí habló, en cambio, el designado nuevo secretario de Seguridad, Alberto Iribarne. “La protesta social es un problema político”, admitió. Para luego agregar su función es “no criminalizar la protesta al tiempo de otorgar mayor seguridad al conjunto de la población para que la gente pierda el miedo”.
Alberto Iribarne, hombre del duhaldismo, aseguró que “protestar no es delito” y ratificó al comisario Néstor Valleca como jefe de la Policía Federal, considerando que son “infundadas” las denuncias que pesan sobre él de parte de varios organismos de Derechos Humanos.
El gobernador Solá fue uno de los que se mostró especialmente satisfecho con la designación del nuevo secretario de Seguridad. “Vamos a trabajar en total coordinación, nos conocemos hace muchos años”, destacó Felipe a La Capital.
En los forcejeos posteriores al corto y tumultuoso acto del Salón Blanco, el ministro del interior, Aníbal Fernández, se metió en la discusión acerca de la “crisis” y entregó unas de sus típicas frases coloridas y picantes. “A algunos editorialistas de los diarios les agarró un ataque de Espasa Calpe (en referencia a la reconocida editorial). Cuando dije que no hay crisis empezaron a sacar la semántica de la crisis. Hay un ministro que se fue y otro ministro que hoy jura. No hay crisis”, casi gritó, con inconfundible voz. “De la Rúa también decía: «No hay crisis»”, inquirió un cronista. “Que vos me compares con De la Rúa es lo mismo que yo te compare a vos con Maradona”, contestó el apasionado ministro del interior de la Argentina. El hombre, se sabe, se siente capaz de explicar absolutamente todo lo que ocurre. Y, además, está convencido de contar con argumentos creativos e irrefutables.
La alegría de Obeid
“Por capacidad intelectual y experiencia política es natural que Horacio Rosatti esté ubicado en el primer nivel de la política nacional”, señaló Jorge Obeid. “Estoy lleno de alegría, es un amigo, un hombre de nuestros equipos”, definió, orgulloso, el gobernador.
Que además cree en la capacidad de Rosatti para “distender las tensiones que puedan existir”.
Para Obeid se están cumpliendo los objetivos de su gestión porque la provincia está logrando una fuerte presencia en el gobierno nacional. “No es lo mismo venir aquí y hablar con un comprovinciano que dedicar media hora para explicar detalles a un extraño”, ejemplificó. Para terminar, Obeid le confesó a La Capital que, si bien “las relaciones con la Casa Rosada eran muy buenas, a partir de hoy, con la designación de Rosatti, pasan a ser excelentes”.
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