ATACAR POR TEMOR A SER ATACADO
El supuesto Loco del Cuchillo, un hombre de 37 años detenido anteayer en una pensión de Rioja y San Martín, padece psicosis y no está en condiciones de declarar, según un informe del cuerpo de médicos forenses que lo revisó ayer y recomendó su internación en el hospital psiquiátrico Agudo Ávila, del que ya era paciente ambulatorio. Todo indica que es el atacante serial (él mismo lo admitió) aunque la jueza correccional Graciela Sedda no descarta otras pistas y por un tiempo la policía mantendrá los operativos de prevención en el centro. Alejandro dijo a los profesionales que lo entrevistaron que arremetía para evitar que lo agredieran sexualmente.
Además de su discurso, varios elementos lo complican: su fisonomía coincide con la del buscado y en la pensión que ocupaba desde hace un año en Rioja 1059 había un cuchillo de cocina y una cuchilla de diez centímetros de hoja. Según el jefe de la comisaría 2ª, José Luis Juárez, el hallazgo llamó la atención porque Alejandro dormía en una reducida y precaria habitación, sin cocina.
De hecho, almorzaba y cenaba en la casa de su madre, de 73 años, que vive a ocho cuadras con otro hijo de 45. La vivienda de su progenitora también fue allanada, lo que derivó en el secuestro de un bolso con ropa, similar a la descripta por algunas víctimas. Por otra parte los investigadores se llevaron de la pensión otra muda de prendas, algunas con manchas de sangre, luego remitidas al Laboratorio Biológico de la UR II para su análisis.
Otro elemento incautado es un vendaje similar a un yeso, lo que se corresponde con el relato de varios lesionados, quienes habían referido que el Loco del Cuchillo exhibía una férula en un brazo.
La jueza Sedda explicó que el quid de la pesquisa es determinar si Alejandro puede ser juzgado, algo que en principio los expertos descartan, mientras la investigación avanza “para superar los indicios y corroborar la responsabilidad”.
En ese sentido, en los próximos días los testigos realizarán un reconocimiento fotográfico en el juzgado. La identificación en rueda de presos que se había pensado realizar se desactivó porque si el hombre no puede declarar es probable que tampoco comprenda esta medida, aclaró la magistrada. El reconocimiento se considera la prueba que falta para confirmar la autoría.
El proceso
Sedda investiga entre seis y siete hechos denunciados en Seguridad Personal y en las comisarías 2ª y 5ª durante el primer fin de semana de marzo. El juez original de la causa fue Adolfo Prunotto Laborde, de instrucción, quien se declaró incompetente porque las lesiones son leves. Su colega recibió el expediente casi al mismo tiempo que la policía le pedía autorización para allanar. Decidió tomar las medidas urgentes y discutir luego la competencia.
El lunes Alejandro fue apresado sin resistencia y en la seccional 2ª los policías trataron de hablar con él, sin éxito. “Estaba tranquilo, como si hiciera un trámite”, recordó el comisario Juárez. “Si le preguntábamos nombre y edad respondía pero cuando intentábamos profundizar o llevarlo a la situación por la que había sido detenido, desvariaba”, agregó. “Era muy difícil dialogar con él así que lo derivamos a la psicóloga (Alejandra Graciano)”, completó Juárez.
La profesional estuvo 45 minutos con el sospechoso, que confesó ser el Loco del Cuchillo, aunque la revelación no tiene validez judicial. Según una fuente policial que investiga el caso, “reconoció haber atacado a personas porque fue violado de niño por hombres indeseables (sic), tener tendencias homosexuales y odiar a los hombres”, particular versión que no coincide con la revelada ante los especialistas que lo examinaron en Tribunales. Graciano dictaminó que no podía ser interrogado y a las 20.30 lo trasladaron al Agudo Ávila, del que ya era paciente ambulatorio. Allí, explicó Sedda, había comenzado en 2002 un tratamiento que aparentemente no cumplió.
También hizo consultas en el hospital Provincial, al que en breve se pedirán los antecedentes, así como a cualquier otro psicólogo o psiquiatra que lo haya atendido alguna vez.
Exámenes psiquiátricos
Ayer a las nueve Alejandro llegó al consultorio forense de Tribunales, donde admitió los ataques durante una charla de quince minutos con los médicos Carlos Elías, Alberto Gagliardi y Alicia Cadierno. El dictamen fue contundente: padece psicosis, no está en condiciones de declarar y debe ser internado para su contención, compensación y medicación (con ansiolíticos, antipsicóticos o antidepresivos). El hombre dijo que dañaba para defenderse de agresiones sexuales, pero que no discriminaba entre hombres y mujeres. Tampoco mencionó haber sufrido abusos en su niñez. “La psicosis es una enfermedad sin conciencia de enfermedad, donde un pensamiento se impone como verdad, como conjuro. La imposición sería en este caso que si no arremetía lo iban a atacar sexualmente”, explicó Cadierno.
La médica notó a Alejandro ubicado en tiempo y espacio, estable, pero advirtió que presenta una trama delirante. Sabía que debía tomar medicamentos aunque se desconoce si los consumía realmente. “Nos contó que terminó el secundario en un colegio privado, sin repetir, y cuando le preguntamos si había trabajado dijo que realizó distintas tareas porque ha viajado mucho”, rememoró la forense. “De su familia sólo mencionó que vive en Rosario”, agregó.
Cadierno completó que “si es reducido el núcleo psicótico y el paciente sigue un tratamiento psicológico puede llegar a comprender que su pensamiento no es normal. Siempre creerá que es verdad, aunque podrá racionalizar los hechos”. Por ahora se lo considera peligroso ya que puede apuñalar a terceros o ser agredido por éstos al tratar de defenderse.
Al Agudo Ávila
La jueza Sedda ordenó el regreso del sospechoso al psiquiátrico, con custodia, y pidió un psicodiagnóstico. Luego convocará a una junta médica para que determine si es imputable y en caso de no serlo es posible que le aplique una medida de seguridad. Esta facultad está prevista por el Código de Procedimientos para quienes no pueden ser sometidos a proceso.
Aunque para los investigadores Alejandro es el Loco del Cuchillo, la magistrada aseguró que “el caso no está cerrado y la investigación continúa sin descartar ninguna hipótesis”.
Si el joven arrestado fuera considerado imputable se complicaría su excarcelación
En caso de ser imputable, Alejandro tendrá que enfrentar una causa por siete hechos de lesiones leves, delitos de instancia privada en los cuales las víctimas son las que deben promover la acción penal. Los ilícitos son excarcelables, pero el hecho de haber sido cometidos en concurso real dificultará la libertad del sospechoso. “La reiteración y la peligrosidad son aspectos que traban la excarcelación”, explicó la jueza correccional Graciela Sedda.
La magistrada pidió los antecedentes de Alejandro, que comienzan hace 20 años e incluyen dos ataques callejeros, un daño, lesiones y amenazas. En total la planilla indica unos siete hechos, fechados en 1984, 1996, 1997, 2000, 2002 y 2004. Se cotejará si alguna vez hubo pronunciamiento judicial (todos los delitos son correccionales) o medidas de seguridad dispuestas.
Respecto de los últimos dos hechos, de este fin de semana, también fueron a parar al juzgado Nº 4 aunque se descarta que tengan conexidad con los que concretó el Loco del Cuchillo.
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