Atacaron a balazos a un auto y mataron a uno de sus ocupantes
Gabriel Riquelme iba en el asiento trasero de un Chevrolet. Volvía de bailar con amigos cuando los empezaron a perseguir. Tenía 20 años y era oriundo de Villa Gobernador Gálvez.
Cinco jóvenes que habían ido a bailar a un boliche del centro rosarino fueron baleados desde un vehículo ayer a la madrugada cuando regresaban en auto a Villa Gobernador Gálvez, en una persecución que se extendió hasta Pueblo Esther. En medio del tiroteo, uno de los ocupantes del coche atacado fue alcanzado por dos balas y murió en el camino al Hospital de Emergencias.
Gabriel Maximiliano Riquelme tenía 20 años y vivía en Villa Gobernador Gálvez. Dos balas le perforaron el omóplato izquierdo y la nuca cuando iba en el asiento trasero de un Chevrolet Celta rojo.
El domingo a la noche Gabriel había ido a bailar a Rosario, precisamente a la discoteca Gitana de Presidente Roca y Santa Fe, acompañado por tres muchachos y una chica. Cerca de las 5 del lunes subieron al Chevrolet para volver a Villa Gobernador Gálvez.
Emboscada. El trayecto transcurrió sin sobresaltos hasta la esquina de Alberdi y Belgrano, en Villa Gobernador Gálvez. Allí fueron emboscados por los ocupantes de un Fiat Siena o Palio gris, con vidrios polarizados.
Entonces se desencadenó la tragedia: los ocupantes del Fiat se pusieron a la par y el acompañante, según fuentes policiales, sacó su brazo por la ventanilla y desató un vendaval de balazos. Cuatro proyectiles atravesaron la luneta del Celta; dos alcanzaron a Riquelme y otros dos impactaron en una de las puertas del lado derecho.
Desesperado, el conductor del Celta se alejó mientras Riquelme agonizaba en el asiento trasero. Los atacantes los siguieron. El Chevrolet alcanzó la ruta provincial 21 y dobló hacia el sur. Atravesó Alvear, cruzó el arroyo Frías y llegó a Pueblo Esther.
Allí los ocupantes del Celta “perdieron de vista” a sus perseguidores y decidieron llevar a Riquelme al Clemente Alvarez. “Salieron por la ruta A-012, tomaron por la autopista Rosario-Buenos Aires y desde allí fueron al Heca”, explicó el fiscal Adrián Spelta de la Unidad Especial de Homicidios Dolosos.
Cuando los amigos de Riquelme llegaron al Heca, cerca de las 6, el joven ya estaba muerto. Según el vocero consultado los amigos de la víctima contaron que fueron atacados sin un motivo aparente. También afirmaron no conocer a los agresores y que “no habían tenido problemas dentro del boliche”.
A su vez, el fiscal Ademar Bianchini comentó que “los chicos tenían mucho miedo y no querían salir del hospital porque creían que todavía los estaban buscando”.
Ayer no había evidencias de que los jóvenes atacados hayan abierto fuego desde el Chevrolet, en cuyo interior se halló un plomo calibre nueve milímetros.
El auto baleado fue periciado para reconstruir el ataque y determinar el calibre del arma utilizada en la balacera. Hasta anoche, los agresores no habían sido localizados.
Fuente: La Capital
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