ATASCADO EN EL BOQUETE, UN PRESO IMPIDIÓ UNA FUGA MASIVA
La humanidad de Roque fue demasiado para el pequeño agujero de la claraboya del penal de la subcomisaría 19ª, en el barrio Las Flores, por lo que su cuerpo atascado impidió que más presos se sumaran a la fuga de cinco internos, ayer por la tarde, mientras sus compañeros en el penal iniciaban una quema de objetos. En ese simulacro de revuelta, algunos de los veintinueve detenidos aprovecharon para serruchar la reja y reventar el blindex que los separaba de la libertad. “Los policías estaban chupando y comiendo un asado en el patio, por eso no se dieron cuenta de la fuga”, sostenían afuera de la dependencia familiares de los presos, quienes aseguraron que Roque fue golpeado mientras se encontraba inmovilizado en el boquete. Sin embargo, la policía sostuvo que había sólo tres policías en la seccional porque un número similar investigaba un escruche ocurrido durante la noche.
La información oficial dio cuenta de que alrededor de las 16.15 de ayer los internos de la seccional de Las Flores iniciaron una trifulca y prendieron fuego en la puerta de ingreso al penal. “En la seccional sólo estaba el cabo de cuarto, escuchando el partido de Newell’s, el chofer y un sargento para todas las demás tareas”, aseveró una fuente de la Unidad Regional II.
De acuerdo con este vocero, desde la seccional pidieron refuerzos para contener lo que aparecía como una protesta, aunque cuando algunos minutos después sofocaron el incipiente incendio y trasladaron a los presos a un penal transitorio se dieron cuenta de que faltaban seis.
De este sexto interno tuvieron noticias instantes después, al ver sus piernas colgando desde el techo, aseguró otro portavoz policial, que lo identificó como Roque Vivas, procesado por asalto. “Hubo que usar un cortafierros para romper el hormigón y sacarlo, porque un pedazo de hierro se le había clavado en la espalda. Lo que pasa es que es de contextura robusta y el agujero de la claraboya sólo tiene 25 por 20 centímetros”, siguió esta fuente, quien negó que el interno hubiese sido golpeado.
Antes que Roque quedara atascado habían logrado salir otros cinco presos –“ninguno de Las Flores”, según la policía–, por lo que se supone que su fallido intento le cerró el paso a algunos de sus otros compañeros de reclusión, veintinueve al momento del escape. “Bajaron por los techos y se fueron por Estrella Federal y después doblaron por el pasaje Cala hacia el sur”, precisaron algunos familiares de los detenidos, que se habían reunido frente a la seccional de calle Flor de Nácar.
Otros, en cambio, sostenían que los presos habían corrido por pasaje Belén hacia el oeste. “El comisario (Miguel Ángel) González nos dijo que los que quedaron están en perfecto estado”, aseguró un familiar que se había reunido un rato antes con el titular de la dependencia.
Según estimó una fuente policial, fue durante el simulacro de protesta que los presos usaron un pedazo de sierra al que le hicieron una precaria empuñadura con un encendedor plástico para cortar el enrejado, calentar el blindex y romperlo.
“Al que quedó enganchado en el techo, los policías le pegaban y le pisaban los dedos, y él gritaba que lo dejaran. Además, lo rociaron con querosén que tenían en una botellita plástica”, aseguró la madre de un interno. La causa de la fuga quedó en manos del juez correccional Edgardo Bistoletti.
La policía informó que los fugados son Juan Fernández, procesado por asalto; Oscar Fernández, imputado por robo de auto; Vicente Daniel Brandoni, también a disposición de un juez de sentencia por robo; Claudio Montenegro, en igual situación que el anterior, y Juan Antonio Silva, procesado por intento de asalto y resistencia calificada al arresto.
Colectivo asaltado a pocas cuadras de la seccional
En la misma jurisdicción donde ocurrió la fuga de presos un chofer había denunciado pocas horas antes el robo del que fue víctima cuando terminaba su recorrido en un colectivo de la línea 140/148.
El asalto ocurrió a las 6 de la mañana cuando, según la denuncia que el chofer efectuó en esa seccional, a esa hora terminaba su recorrido en la esquina de Clavel y Hortensia. Como había dos pasajeros dormidos en el interior del coche se levantó de su asiento para despertarlos. Pero en ese momento subió al colectivo un hombre armado con un revólver, golpeó al chofer en la cabeza con una piedra, lo amenazó y lo obligó a abrir la puerta trasera para que ingresaran otros cinco hombres que despojaron a los pasajeros de sus ropas y de sus efectos personales para después darse a la fuga.
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