ATLÉTICO DE RAFAELA SUMÓ UN PUNTO DE ORO EN BASE A ORDEN Y GARRA
A pesar de las numerosas bajas, del estado físico deficiente en algunos jugadores claves, de los debuts y de la jerarquía del rival (no hay que olvidarse que arrancó esta 14ª fecha del Apertura en el cuarto puesto), Atlético se dio el gusto de sumar un punto fundamental en su aspiración de salir del pozo futbolístico, de cara a la ilusión de mantener la categoría. Y estuvo bien. Es cierto, terminó apurado y maltrecho, pidiendo la hora.
Con Testa y Comizzo como abanderados de una resistencia casi heroica.
Pero también hay que saber que el equipo dirigido interinamente por Zurbriggen tuvo momentos favorables, sobre todo en el primer tiempo.
Fue cuando Gonzalo Del Bono estuvo entero desde lo físico, pero extrañamente, para un jugador de sus antecedentes, no estuvo fino para la definición.
Si no, hubiese sido otra la historia. De todos modos, a nadie escapa que si antes de arrancar este partido le proponían firmar el empate, ningún lírico se hubiese negado. Y era lógico. Si faltaban, entre suspendidos y lesionados, tres defensores (Bovaglio, Lobos y Celaya), dos volantes (Juárez y Barrientos) y un delantero (Villa), en su mayoría, jugadores titulares. Pero ¿cómo disimuló estas ausencias Zurbriggen? Con trabajo en la semana y estudio del rival. El equipo rafaelino se propuso tener un equipo corto entre sus líneas. Lo consiguió en los primeros minutos del partido, tratando de no darles espacios a Adrián González y Raponi para que escalen por los costados.
Banfield se tomó su tiempo para estudiar el planteo del rival. Pero se dio cuenta de que la única manera que tenía de llegar era con pelotazos frontales. Y allí encontró distracciones. En una se durmieron Alarcón y Araujo, con lo cual tuvo que aparecer Comizzo en el achique ante Cervera. Y en otra jugada parecida, Alarcón no pudo rechazar y Angel David (recibido con grandes aplausos por el local) se jugó otra vez ante Cervera. Y en el rebote, Testa desvió con lo justo el envío de Bustos Montoya que iba hacia el arco.
Como en partidos anteriores, errores propios generaban las principales llegadas del rival. Eran pasajes donde se acentuaban las limitaciones de Larrosa y Rodas en el traslado. Lento e innecesario en la mayoría de las situaciones. Pero no obstante, apareció una chance muy clara para Gonzalo Del Bono, que tras recibir el despeje de un defensor dentro del área, remató cruzado y desviado cuando Noce estaba indefenso. La visita disimulaba sus carencias en la generación de juego cuando Del Bono se tiraba atrás y se juntaba con Di Lorenzo. O campear para alguna trepada de Guerra.
Antes de irse al descanso, un centro de Testa al área chica fue conectado por Del Bono, que libre de marcas cabeceó elevado cuando los pocos hinchas celestes que fueron hasta el gran Buenos Aires ya gritaban el primero.
En los segundos 45 minutos era previsible que Banfield iba a presionar con mayor énfasis. Y con el correr de los minutos, echar el resto. Algo que justamente se le iba a consumir a la visita. Pero allí apareció lo que se le reclama a todo jugador profesional: la actitud, la garra, el sacrificio y no dar por perdida ninguna pelota. El equipo de Falcioni siguió siendo previsible y por eso, antes de los 10′ ya estaba en cancha “Garrafa” Sánchez. En ese primer cuarto de hora del complemento, Atlético pareció aceptar la propuesta de un ida y vuelta. En ese lapso, se vieron un par de desbordes interesantes de Guerra, aunque no bien terminados, y un remate de Del Bono desde la medialuna que se fue apenas desviado.
La hinchada del Taladro se iba apagando paulatinamente, en una clara muestra de que veía muchas lagunas en sus jugadores. Solamente los arrestos individuales de Cervera, que por potencia física le ganaba a Demaldé. Pero en los cierres, no podía con Testa. Ni en los pelotazos frontales para el “grandote” Bilos, que había entrado por el volante de marcas Giménez.
En el último cuarto de hora, llegaron algunos cambios en la Crema para intentar aguantar y manejar un poco más la pelota. Algo que no conseguían aportar Rodas, Larrosa y solamente con intermitencias, Di Lorenzo. Ingresó Fabricio Sánchez por un extenuado y lastimado Del Bono y a los pocos minutos, Forestello por Franco Mendoza (no apareció en el primer tiempo y se soltó algo más en el segundo. Pero no le quedó ninguna clara para su fuerte que es la definición). Pero el “Yagui” terminó jugando como “5” para tratar de frenar el vendaval local del final. De hecho, fue determinante, porque sacó una pelota en la raya que había enviado Ortíz.
El resto del trabajo fue para Alarcón, que se afirmó en el complemento, un impasable Testa y un Comizzo que le puso el pecho a las balas a fuerza de seguridad y reflejos, sobre todo en una pelota donde el propio Testa casi lo vulnera. Sequeira pitó después de 3′ de adicional y Atlético se fue celebrando como hacía tiempo no lo hacía.
Empezó un nuevo ciclo, al margen de que formalmente Piazza asumirá este martes, y fue con una dosis de esperanza.
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