Atraparon a una banda por cometer un raíd delictivo
La policía los catalogó como "pesados del hampa" y dio referencia de los varios antecedentes penales que cargan sobre sus espaldas. No son novatos en el mundo del delito y ya tienen una edad avanzada para una época en la cual los maleantes no suelen pasar los 30 años. Sin embargo, el jueves a la noche cometieron un error casi infantil y terminaron detenidos después de cometer un raíd por distintas localidades del Gran Rosario. Se trata de una mujer y dos hombres, uno de ellos beneficiado con salidas transitorias de la alcaidía de San Lorenzo, que ahora deberán dar cuentas de sus andanzas a la Justicia.
"La cadena de hechos se inició el 3 de agosto en Arroyo Seco, siguió en Funes dos días después, el martes a la tarde catuaron en una despensa de Correa donde fueron asaltados la dueña del comercio y dos repartidores que estaban ocasionalmente en el lugar y concluyó el miércoles, cuando privaron de su libertad a un conductor en jurisdicción de Villa Eloísa y le robaron la camioneta. El final fue el jueves, cuando personal de la comisaría 5ª de Correa los detuvo en momentos en que estaban por cometer un nuevo atraco y se encontraban armados y a bordo de un auto idéntico al que habían descrito todas las víctimas anteriores", contó ayer a La Capital el comisario Claudio Aguirre, titular de la Unidad Regional X con asiento en Cañada de Gómez.
El trío estaba conformado por Gladys Herrera, de 44 años y afincada en Roldán, quien según las fuentes policiales tiene varios antecedentes penales, entre ellos uno por estafa; Andrés Dubrasich, de 54 años, quien dijo ser oriundo de la provincia de Chaco y que luego se comprobó que gozaba de salidas transitorias de la alcaidía de San Lorenzo, donde estaba preso por robo calificado; y Miguel Angel Andrada, de 45 años y domiciliado en la zona oeste de Rosario, quien entre sus antecedentes cuenta con haber sido detenido como uno de los autores a un banco de Zavalla ocurrido en 2004 (ver aparte). Este hombre, de acuerdo a los registros oficiales, también tiene prontuarios abiertos con el mismo nombre pero otros dos apellidos: Arriola y Almada.
Auto sospechoso. El jueves a la noche, un móvil de la comisaría 5ª de Correa patrullaba las calles de la localidad cuando en la esquina de Laprida y la ruta 9, en pleno casco urbano, detectaron la presencia de un Peugeot 207 Compact con sus vidrios polarizados en el cual se hallaban dos hombres y una mujer. El vehículo les pareció sospechoso a los agentes, quienes ya contaban con el alerta de que, en un auto idéntico, un trío delictivo había cometido dos hechos en los días previos.
Así las cosas, los policías se acercaron al auto e identificaron a sus ocupantes, quienes no opusieron ningún tipo de resistencia. La sorpresa llegó cuando requisaron el flamante Peugeot y encontraron una pistola calibre 11.25 y un revólver calibre 38 con sus cargadores completos, dinero en efectivo, cheques, teléfonos celulares, varias mudas de ropa y una caja llena de precintos plásticos como los que los delincuentes utilizan para maniatar a sus víctimas.
Sin dudarlo, los policías de Correa pidieron refuerzos y trasladaron a los detenidos hasta la comisaría, donde comprobaron que el auto tenía pedido de secuestro por haber sido robado en la ciudad bonaerense de Morón en el mes de marzo pasado y que los detenidos, a partir de los elementos secuestrados en el operativo, estarían ligados directamente con al menos dos hechos delictivos perpetrados el martes y miércoles de la semana pasada en Correa y Villa Eloísa. Ahora, además de esos episodios, los pesquisas tratan de saber si la banda no habría cometido otros hechos, entre ellos el robo a una joyería de Arroyo Seco y a un minimarket de Funes.
Golpe a golpe. Según pudieron reconstruir los policías de la Unidad Regional X, el martes pasado la banda llegó a bordo del Peugeot 207 hasta la despensa que Natalí O. tiene en la localidad de Correa. En ese momento, en el lugar estaban dos repartidores cañadenses que, al igual que la dueña del local, bajo amenazas de muerte con armas de fuego terminaron reducidos, maniatados con precintos plásticos y encerrados en una dependencia del local.
Como botín del atraco, el trío delictivo se llevó 400 pesos de la caja de la despensa y otros 1.800 robados a los repartidores, a los que también les sustrajeron un maletín con cheques y documentación comercial. Algunos de esos valores, dijeron las fuentes, les fueron secuestrados a los detenidos la noche del jueves.
En tanto, el miércoles a la nochecita, el trío detuvo el Peugeot 307 sobre la banquina de la ruta 178, a la altura del kilómetro 8, y armó una escena para cometer un nuevo robo. "Levantaron el capó del auto y esperaron el paso de algún desprevenido para hacerlo detener con la excusa de que habían sufrido un desperfecto mecánico cuando en realidad lo que tenían en mente era asaltar al conductor", dijo el comisario Aguirre. Quien hizo de gancho para el engaño fue Gladys Herrera, que se paró junto al vehículo haciendo señas en demanda de ayuda mientras sus cómplices permanecían escondidos.
El primero que atinó a pasar por el lugar y demostrar su solidaridad con los falsos automovilistas fue Gustavo B., un productor de Villa Eloísa que viajaba junto a su hija de 9 años a bordo de una camioneta Ford F-100. Apenas detuvo la marcha no sólo se acercó al vehículo la mujer sino también sus dos compinches. Entre los tres, y una vez más bajo amenazas de muerte con armas de fuego, maniataron al hombre y lo pasaron a la caja de la camioneta.
Mientras uno de los delincuentes desaparecía de escena en el Peugeot supuestamente descompuesto, la mujer y el otro maleante se subieron a la camioneta y llevaron al productor y a su pequeña hija hasta un camino rural cercano donde los dejaron abandonados huyendo con el vehículo.
En Rosario. La ramificación del trío delictivo se extendió hasta Rosario la mañana del viernes cuando por "información de calle", los pesquisas de la Unidad Regional X llegaron a un galpón de Rivarola al 7200, en la zona oeste de la ciudad, donde funciona una carpintería. Allí ingresaron con una orden de allanamiento y se toparon con la camioneta Ford que la habían robado al productor de Villa Eloísa.
En el local sólo había dos empleados que quedaron tras ser interrogados quedaron desvinculados de la causa. Pero mientras se realizaba el operativo, los policías vieron que “por el lugar pasó un par de veces una pickup en la que circulaban dos hombres y que miraban constantemente hacia el galpón”, relató el comisario Aguirre. Cuando los policías interceptaron el paso del vehículo, sus ocupantes (padre e hijo) se identificaron como los propietarios de la carpintería donde se ocultaba la camioneta robada. Y, al requisar el rodado se secuestró un revólver calibre 32 por lo que ambos quedaron demorados por la portación del arma de fuego y el presunto encubrimiento del robo.
Otros hechos. Una vez identificados los tres detenidos, los pesquisas de la Unidad Regional X se comunicaron con sus pares de otros departamentos para conocer si en sus jurisdicciones podrían haberse cometid
o atracos por parte de personas con las características del trío en cuestión y utilizando un auto similar al que tenían al momento de caer en Correa.
Así saltó que en los primero días de agosto habían ocurrido dos robos calificados en la regional Rosario con la misma modalidad que los relatados anteriormente, en los que habían actuado dos hombres y una mujer mayor quienes se movilizaban en un Peugeot 207 gris con sus vidrios polarizados. Uno de esos hechos ocurrió el martes 3 en una joyería de calle 9 de Julio, en la localidad de Arroyo Seco, donde a punta de pistola los maleantes se llevaron dinero en efectivo, joyas y varios relojes. El otro fue el jueves 5 en un minimarket con rapipago que funciona sobre la calle Independencia, en Funes, de donde los malhechores robaron 3 mil pesos en efectivo.
Ahora, de la misma manera que en el Peugeot robado recorrían el Gran Rosario para cometer delitos, los asaltantes tendrán que realizar un nuevo periplo. Aunque esta vez será a bordo de patrulleros policiales y visitando juzgados en los cuales tendrán que dar cuenta de todos y cada uno de los atracos que les achacan.
Un pasado
El lunes 13 de diciembre de 2004, cinco hombres armados robaron 3.800 pesos del banco Bisel en Zavalla y huyeron en un Fiat Fiorino por distintos caminos rurales. En el escape fueron emboscados por la policía y hubo varios enfrentamientos, tras los cuales resultaron detenidos tres de los maleantes: Ariel Alberto Galli, de 27 años; Ariel Alejandro Elías, de la misma edad; y Miguel Angel Almada, quien el último jueves fue nuevamente apresado en Correa. Entonces, Almada tenía pendientes cuatro causas por robo calificado, una por estafa y otra por hurto de automotor. En 1996 había sido condenado a 9 años y seis meses de prisión y en diciembre de 2001 le dieron un año más.
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