AUDAZ GOLPE EN LA CASA DE UN EMPRESARIO LOCAL
Los integrantes de una banda que irrumpieron a media mañana en el domicilio de calle San Jerónimo al 4035 se alzaron con unos 40.000 pesos en efectivo, tres armas de fuego y un número no determinado de alhajas de oro y plata, cuyo valor al cierre de esta edición aún se desconocía.
El golpe que se perpetró alrededor de las 9.30 en la casa de la familia Mehsen fue precedido de algunas extrañas maniobras que no llamaron la atención de los vecinos, por cuanto tres de los ladrones disimulaban su condición vestidos como trabajadores de la empresa de gas y el cuarto como policía de la provincia.
Esas maniobras previas al asalto incluyeron el corte de las líneas telefónicas y una puesta en escena, con el fin de engañar a una empleada de la casa que a esa hora acostumbra a barrer la vereda.
Es decir que apenas la mujer salió a la calle como lo hace habitualmente, fue abordada por los falsos empleados de Litoral Gas, quienes con el argumento de haber detectado una pérdida en el medidor entraron tras ella al inmueble.
Ya dueños de la situación, tres de los delincuentes sacaron a relucir armas de fuego y con ellas, bajo amenazas de muerte, redujeron a la empleada, también a la dueña de casa, a su hija y a una amiga de ésta última, encerrando a todas ellas en una de las dependencias.
Luego, mientras en la calle y con un teléfono en la mano el cuarto integrante del grupo hacía las veces de campana, la señora Mehsen se vio obligada a abrir la caja fuerte junto a uno de los hampones que para tal fin se colocó guantes blancos.
Consumado el robo, la banda se retiró del lugar, no sin antes dejar a las víctimas encerradas bajo llave en una habitación. Algunas versiones recogidas en los alrededores por los primeros policías que llegaron al lugar sostienen que los delincuentes, sin despertar sospechas, se alejaron a bordo de un automóvil Peugeot 405 de color bordó.
La Jefatura de la URI -apenas las mujeres lograron liberarse del encierro y ataduras para dar cuenta de lo sucedido- dispuso el cierre de todos los accesos, en la presunción de que los malvivientes son ajenos a nuestro medio y buscarían dejar la ciudad apenas cometido el atraco.
El empresario Ricardo Mehsen, en diálogo con la prensa, dijo que es la primera vez que su grupo de familia vive una experiencia de estas características y confirmó los trascendidos respecto del modo de operar de los delincuentes, además del monto de lo robado.
Junto a los jefes policiales se hizo presente en el lugar del hecho el juez de instrucción José Manuel García Porta.
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