AUMENTAN EN $395 MILLONES LOS SUBSIDIOS A LOS COLECTIVOS
El Gobierno no repara en gastos a la hora de mantener congeladas algunas variables que, en caso de aumentar, podrían impactar en el índice de inflación. Ayer les tocó el beneficio a los dueños de los colectivos, que embolsarán $ 395,5 millones más en subsidios y se suman a las millonarias sumas que ya recibe el sector, para que afronten sus costos crecientes sin necesidad de aumentar los boletos.
El decreto, que se publicó ayer en el Boletín Oficial, parece contradecir la voluntad del presidente Néstor Kirchner, que pretende que el gasto público suba en la misma relación que los ingresos fiscales. La paradoja, justamente, es que la norma está refrendada por Kirchner y por todos los ministros.
A diferencia de los $ 2400 millones que ya recibió el transporte automotor desde 2002 y que provienen de desviar a un fideicomiso un 22% por cada litro de gasoil que se vende en el país, estos casi $ 400 millones que se suman ahora provienen directamente de fondos públicos.
La forma que eligió el Poder Ejecutivo para lubricar aún más el transporte es crear un Régimen de Compensación Complementaria (RCC) que -según la norma- “será afrontado inicialmente con Aportes del Tesoro Nacional”.
El decreto establece que el régimen está “destinado a compensar los incrementos de costos incurridos por las empresas de servicio público de transportes de pasajeros urbano e interurbano”.
Los transportistas obtendrán más dinero en caso de que sus costos aumenten, ya que el decreto establece que para el reparto del dinero se dará prioridad al “costo del personal, la renovación del parque móvil afectado para reducir la antigüedad media del mismo y la formación y capacitación obligatoria del personal”. Así, empresarios del sector se hicieron de una herramienta que les permitirá renovar su flota y capacitar su personal con plata del Estado.
“Esto es un paliativo que nos dio el Gobierno, pero vamos a analizarlo con nuestra estructura de costos y si alcanza para compensar la pérdida de capital que hemos sufrido en los últimos años”, dijo el presidente de la Cámara de Empresas de Autotransporte de Pasajeros, Daniel Millaci.
Desde mayo de 2002, el transporte automotor recibe subsidios del Gobierno como condición para que se mantengan las tarifas congeladas. De hecho, el boleto tiene el mismo valor que antes de la crisis de 2002. Claro que esta concesión de los empresarios no es gratuita ni para el Gobierno ni para cada uno de los particulares que utilizan gasoil.
Por un lado, el Gobierno ha entregado a las empresas de colectivos $ 2407 millones en concepto de subsidios. “Este monto es para que las empresas puedan seguir funcionando ya que muchos de los costos han subido mucho y la tarifa está congelada”, dijo un consultor del sector.
En 2005, el fideicomiso del transporte repartió $ 775 millones al sector automotor de pasajeros y, en lo que va del actual, la cifra ya asciende a $ 288 millones, 107 millones más que lo que se giró en el mismo período del año pasado. “Este subsidio no es un monto fijo a cada empresa, si no que se elabora un índice que promedia la cantidad de kilómetros recorrido, los pasajeros y la recaudación”, dijo Millaci.
Por ese subsidio, según cálculos del sector, los empresarios reciben alrededor de $ 2500 por cada una de las unidades que denuncian que están afectadas al servicio.
También existe un precio diferencial del gasoil. A diferencia de lo que paga un particular, que cada vez que arrima su auto al surtidor abona alrededor de $ 1,50 por cada litro de ese combustible, a los colectiveros de transporte urbano le cuesta 0,455 por cada litro, mientras que, a los de larga distancia, alrededor de 20 centavos más.
El Sistema Integrado del Transporte, que es de donde se destina dinero para subsidiar los colectivos, también aporta gran parte de su recaudación al transporte de carga y a los ferrocarriles. Estos últimos recibieron desde que se dictó la emergencia ferroviaria 820 millones de pesos de compensación por mantener la tarifa congelada. Los camioneros, por su parte, embolsaron $ 78 millones en ese período, aunque ellos sí pudieron ajustar los precios de los fletes.
En los considerandos de la medida que se aprobó ayer se consigna que “en el actual contexto económico y social el Estado nacional viene realizando sostenidos esfuerzos para asegurar el normal acceso de la población a los servicios públicos, preservando su naturaleza de prestación obligatoria”.
A criterio del Gobierno, la política de compensaciones tarifarias “constituye una adecuada herramienta para limitar el impacto sobre las tarifas de los incrementos de costos que ha experimentado el sector, evitando que esto repercuta en las economías de los sectores sociales de menores recursos”.
CRITICAS DEL ARI
Todo el nuevo régimen de subsidios será manejado por la Secretaría de Transporte, que depende del Ministerio de Planificación Federal.
“No sólo se reasignan partidas presupuestarias sin consultar al Congreso, sino que se otorgan al ministro de Planificación Federal [Julio] De Vido y al secretario de Transportes [Ricardo] Jaime facultades propias del Congreso para manejar a su antojo el sistema de transportes en el área metropolitana”, dijo el diputado de ARI, Adrián Pérez.
Sucede que la norma otorga facultades a la Secretaría de Transporte, no sólo para distribuir el dinero, sino también para realizar todas las modificaciones tendientes a poner en marcha el sistema.
En otro de los puntos, el decreto instruye a la secretaría que dirige Jaime a iniciar gestiones con el Banco de la Nación para poner en marcha una línea de crédito destinada a renovar unidades.
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