AUSTRALIA YA LE DIO LA BIENVENIDA AL 2006
El tiempo vuela y el 2006 no se hizo esperar. En algunos lugares del mundo, como en Australia, Tailandia, Hong Kong y Taiwán el nuevo año ya está corriendo.
Los primeros habitantes del mundo en darle la bienvenida al 2006 fueron los guardias fronterizos rusos de la remota isla de Ratmanóv, en el estrecho de Bering, que separa el extremo nororiental de Rusia de Alaska. Eran las 9 de la mañana de Argentina.
La isla de Ratmánov está situada a sólo cuatro kilómetros de la isla estadounidense de Gran Diamid y exactamente a 180 grados de longitud del meridiano de Greenwich.
Casi a la misma hora, recibieron el 2006 los habitantes de la ciudad más oriental del país, Petropavlovsk-Kamchatski, capital de la península de Kamchatka, separada de Alaska por el archipiélago de las Aleutianas. Allí, unas 3.000 personas se juntaron en la plaza central de la ciudad para recibir el nuevo año frente a un árbol de navidad de 21 metros de altura.
Mucho más espectacular fue el recibimiento que el 2006 tuvo en Sydney, Australia. A las 11 en punto de Argentina, en el puerto de la ciudad, el mayor espectáculo de fuegos artificiales jamás visto en Australia, dio cuenta del inicio del nuevo año. Miles de personas se congregaron a festejar, a pesar de la intensa ola de calor que azota al país.
Los organizadores de la fiesta popular que tomó el centro de la ciudad bautizaron el evento como el “corazón del puerto” y dicen que servirá para simbolizar la “esperanza en tiempo de ansiedad”.
Las actividades diseñadas por el director creativo, Wayne Harrison, empezaron al mediodía y cada hora hubo un espectáculo distinto para entretener a los miles de ciudadanos que abarrotaban los puntos clave de la ciudad para poder observarlos.
Un helicóptero arrastró una bandera australiana gigante por el cielo, que una hora más tarde fue tomado por paracaidistas que dibujaron tres enormes corazones de dos metros de diámetro.
Las principales iglesias de la ciudad hicieron doblar sus campanas para despedir el 2005 y dar entrada a la ceremonia ancestral de bienvenida, ofrecida por los dueños tradicionales de la tierra los aborígenes de Nueva Gales del Sur.
Más de un millón de personas participa de la fiesta desde distintos puntos estratégicos de Sydney, mientras que casi 9 millones de los 21 millones de personas que viven en Australia lo disfrutan por televisión.
En tanto, en otros lugares del mundo, como Hong Kong, Taiwán o Tailandia, miles de personas se congregan frente a los relojes para despedir el 2005.
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