AUTOAYUDA PARA DEJAR LA DROGA
“Si querés usar drogas es cosa tuya; si querés dejar de usarlas es cosa nuestra”. El concepto, simple e inapelable, caracteriza la labor de Narcóticos Anónimos, una institución dedicada a combatir la dependencia de las drogas que basa su acción en el apoyo mutuo entre sus asistentes para mantener la abstinencia y fortalecer los mecanismos internos que permitan afrontar los desafíos cotidianos y no enmascararlos o eludirlos mediante el recurso de la evasión por el consumo de estupefacientes.
Narcóticos Anónimos tiene seis grupos en Rosario, donde la institución comenzó a funcionar hace diez años, y junto con un equipo en San Nicolás y otro en Santa Fe manifiesta su presencia en el área de influencia de la ciudad. Hoy hará una reunión pública para exponer su programa (ver aparte), con asistencia libre y gratuita.
NA, como se conoce a la entidad por sus iniciales, recoge la experiencia de contención de Alcohólicos Anónimos. Nació en el sur de California (EE.UU.) en 1953 y pasó de contar con menos de 200 grupos en tres países en 1987 a tener presencia actualmente en gran parte de los Estados de cinco continentes. Hoy hay 37 mil reuniones diarias en el mundo, lo que muestra la expansión de la experiencia basada en un programa de doce pasos que comienza por el autodiagnóstico de los asistentes a las reuniones. En la Argentina hay cien grupos funcionando en Buenos Aires y otros en Córdoba, Catamarca, Misiones, Neuquén y Mendoza.
CRÓNICA PROGRESIVA Y MORTAL
En NA definen a la drogadicción como “una enfermedad crónica, progresiva y mortal” como para que no queden dudas de que se trata de un mal al que sólo puede oponerse la “abstinencia completa de cualquier sustancia que altere la mente o el estado de ánimo”.
La entidad no ofrece el concurso de profesionales de la salud, no promueve residencias ni clínicas de internación y no provee servicios de ninguna índole relacionados con otros métodos de abordaje de la problemática.
La participación en Narcóticos Anónimos es libre y gratuita y la entidad no expresa opinión institucional sobre otras formas terapéuticas o programas como el de reducción de daños, en boga últimamente. “La medicina y la psiquiatría no nos alcanzaron. Por eso estamos aquí”, indican los asistentes a las reuniones de NA. También postulan que “un adicto –cualquier adicto– puede dejar de consumir drogas, perder el deseo de consumirlas y descubrir una nueva forma de vida”, un mensaje basado en una experiencia personal que se intenta compartir con quienes se acercan a formar parte de la membresía.
Aún aquellos que están bajo régimen judicial o de cualquier organismo que requiera un seguimiento del tratamiento pueden concurrir a las reuniones con la certeza de que se les proveerá una constancia para exhibir donde les sea requerida.
ESOS DOCE PASOS
La técnica de los doce pasos que practican los participantes en Narcóticos Anónimos comienza con el autodiagnóstico, el reconocimiento de que se padece una enfermedad, y continúa con la interpretación de la realidad, o sea la distorsión de la relación del enfermo con su entorno. A partir de allí se sigue con una propuesta de acción, el autoconocimiento y los patrones de conducta en la relación con el exterior, la asunción de responsabilidad por la conducta asumida durante el período de uso de drogas y las consecuencias que ello produjo y la adopción de reglas prácticas para mantener la abstinencia y la calidad de vida.
Los grupos de Narcóticos Anónimos en Rosario se reúnen en la Terminal de Ómnibus, en el Centro de Distrito Oeste, en parroquias y templos o en locales particulares. Alejada de todo encuadramiento confesional, la institución reconoce no obstante que, sin ser excluyentes, los lugares de crecimiento espiritual como los ligados a las prácticas religiosas aportan un plus de interés para quienes desean cambiar una dependencia dañosa por una vida más sana y plena.
La asistencia a NA es libre y gratuita. La entidad no acepta contribuciones ni donaciones ni subsidios externos de ningún tipo. Su espíritu es el de colaboración entre los asistentes y todos los servicios que brinda son gratuitos. Los servidores son voluntarios y no reciben remuneración alguna y la condición de adicto es de autodiagnóstico. El único requisito para ser miembro de Narcóticos Anónimos es el deseo de dejar de consumir.
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