Autoridad, trayectoria y buenos padrinos: El cóctel que llevó a Perazzo a ser jefa policial
Si se trata de antigüedad, la tiene: 40 años en la fuerza. Si se trata de formación, también. La mujer es abogada y Comisario Mayor. Ingresó a la policía muy jovencita. Trabajó en el Gabinete de Identificaciones, en policía de menores en Rosario. También tuvo varios destinos de seguridad en la calle. Estudió abogacía y se recibió. Pasó al cuerpo profesional, pero mantuvo guardias en la vía pública un tiempo. El 28 de enero de 1.998, el entonces Gobernador Jorge Obeid, creó la División de Asuntos Internos y convocó a Perazzo, "vas a ser la jefa", le dijo el primer mandatario. Justo el día de su cumpleaños. Desde entonces es la titular del organismo que se encarga de investigar el accionar de la Policía.Controló, durante cinco años, una población de 15.100 agentes. Reutemann la confirmó en el cargo cuando asumió en 1.999. Allí trabajó junto a Enrique Emilio Alvarez en la confección del plan de seguridad que nunca fue llevado adelante. Según informes internos de la División, la fuerza tiene 400 agentes procesados. El 20 % continúa en actividad, aunque en tareas administrativas. Sobresalen los casos de homicidios, apremios ilegales, extorsiones, privación ilegítima de la libertad y robo calificado. Apenas 200 agentes fueron cesanteados. El "apenas" no es prejucioso. Solo responde a las innumerables denuncias diarias que afectan y relacionan a los agentes con el delito.Tiene una mirada progresista en cuanto al ejercicio de la protitución: "Me parece que cuando es escandalosa debe ser controlada por organismos municipales. Yo creo que la prostitución hay que combatirla cuando existe explotación. A mi me da mucha lástima ver los sumarios, porque el que paga es el testigo".En una entrevista con Notife, Perazzo dijo que el tráfico de influencias "es normal", a propósito de la carta enviada por la diputada nacional, María del Carmen Alarcón al entonces jefe político de la policía, Enrique Alvarez (donde le ofrecía una nómina de chicos que aspiraban ingresar a la Policía). Sin embargo dice que ella nunca fue "operada", porque su posición es distinta, "es más férrea", agrega."No me preocupa que existan casos de corrupción, sí me preocuparía que existieran y se mantuvieran encubiertos", sostiene. Por cierto, la División que dirije ha separado del cargo a varios policías infieles, pero nunca investigaron seriamente a los jefes de unidades regionales, a las autoridades provinciales. No hay un sólo caso de jefe separado por enriquecimiento o por llevar una vida opulente, imposible de justificar por su ingresos. Por cierto, muchos habitantes han manifestado que los comisarios de sus pueblos tienen quintas, yates, camionetas 4×4 y casas exhorbitantes. Una realidad que se repite, sobre todo en las localidades pequeñas del interior santafesino.Perazzo no cree en la seriedad de las denuncias de A.PRO.POL por considerarlas poco serias. Puede tener posturas progresistas, pero en lo referido a la verticalidad es irreductible: "no se discute el principio de autoridad y ellos (por el gremio policial) no lo han respetado".Perazzo será, desde el próximo 11 de diciembre, la Jefa de Policía de la Provincia. Un cargo que a todos sorprendió, menos a sus padrinos: Roberto Rosúa y Alejandro Rossi.
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