Autoridades sanitarias en alerta para evitar un brote de dengue en Rosario
El objetivo es reforzar el plan de prevención de la enfermedad dado el brote que el pasado fin de semana se desató en el norte de la provincia, en la localidad de Romang, y que ya contabiliza al menos 76 contagiados (ver página 28). El titular de Salud municipal, Lelio Mangiaterra, prometió garantizar la provisión de repelentes y paracetamol en todos los efectores públicos.
“Vamos a reforzar todo lo que ya se viene haciendo y a tomar las medidas necesarias para intentar que no se produzca un nuevo brote de dengue en la ciudad, pero no existen garantías”, admitió ayer el funcionario.
De hecho, el comité de seguimiento de la enfermedad ya cuenta con su propio protocolo. Y ante el brote de dengue desatado en Romang, la primera reacción fue adelantar la reunión que ya estaba programada.
De ella participarán, además de Mangiaterra y el subsecretario del área, Leonardo Caruana, los coordinadores sanitarios de la región Nodo Rosario, Marcela Nuccetelli y Gustavo Englander, así como el responsable de Epidemiología del sur provincial, Julio Befani, y otros funcionarios y especialistas de la provincia y el municipio.
También será de la partida la subsecretaria de Medio Ambiente municipal, Daniela Mastrángelo, quien adelantó que una vez que el comité defina nuevas zonas prioritarias de intervención se intensificarán en los barrios las estrategias de control del mosquito Aedes aegypti, el agente transmisor de la enfermedad.
De todos modos, Mangiaterra recordó que la última medición de índice larvario de ese vector —a mediados de febrero pasado— volvió a arrojar valores bajos, con algunos levemente más altos en las zonas críticas donde hace dos años se registró el brote de la enfermedad en Rosario (Cabín 9, en rigor Pérez, sobre el límite del municipio, y barrios Tablada y Godoy).
Pero el control del mosquito Aedes aegypti (cuanto menor sea la población del vector menos posibilidades hay de que alguno se infecte) no elimina los riesgos: ahora hay que evitar que alguien importe la enfermedad. Por ejemplo desde Romang, el lugar más cercano donde se declaró un brote.
Para Mangiaterra “sería una pena” que justo ahora, pasadas las vacaciones y el tiempo donde la gente más se desplaza a Brasil y otros países con dengue endémico, se produjera un contagio en la ciudad de Rosario.
Una posibilidad que, sin embargo, no se atrevió a descartar. “De ningún modo hay garantías de que eso no ocurra, más con estas condiciones de calor y humedad que pueden hacer cambiar muy rápidamente el panorama”, se atajó.
Sobre todo si se recuerda que la epidemia que se desató en la provincia en el 2009, con más de 1.300 infectados, no se dio en pleno verano sino a partir del mes de abril.
De todos modos, hasta ahora “todos los síndromes febriles estudiados en Rosario dieron negativo”, tranquilizó el secretario de Salud, convencido de que se está haciendo “todo lo que hay que hacer”.
En la misma línea, Mastrángelo aseguró que en los barrios se viene trabajando con dos estrategias: la eliminación de larvas y también de ejemplares adultos. Y reiteró la necesidad de que, en los ámbitos domésticos, se elimine cualquier reservorio que pueda funcionar como criadero.
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