AUTORITARISMO Y PRIVILEGIOS EN LA UNIDAD DE TRÁNSITO DE MUJERES
En diálogo con “Cada loco con su tema” (LT10), Beatriz, que estuvo detenida en la Unidad de Tránsito de Mujeres de Santa Fe comenzó hablando del tema con una frase contundente: “Cuando usted entra por esa puerta deja de pertenecer a la categoría de ser humano”. Agregó que “todo es malísimo, la comida es asquerosa, en una habitación de cuatro metros por cuatro hay diez camas. En ese espacio tan pequeño conviven diez mujeres”.
Además, la ex detenida dijo que a las “chicas la sacan dos horas al día al patio y en ese tiempo le dan apenas cinco minutos para higienizarse. Y si una quiere ir al baño cuando está en la habitación tiene que pedir por favor una y otra vez hasta que la vengan a buscar”. También brindó detalles del baño, “es muy pequeño, tiene cerca de 1,30 x 1,30mts., donde ahí concurren todas las detenidas. Es asqueroso porque no es bien limpiado y en ese lugar pasan más de veinte personas por día”.
Siguiendo con la lista de carencias, Beatriz destacó que “no hay desayuno, nunca. Desayunan lo que le traen las familias y una vez al mes dan postre, que es una fruta”. Y además dijo que a los familiares no los dejan pasar frutas cuando visitan a las reclusas. “La visita puede llevar lácteos y ese tipo de cosas, en realidad los familiares tienen que mantener a las detenidas, el Estado no las mantiene”.
En cuanto a la relación entre las autoridades y las detenidas, Beatriz dijo que “hay muchísimo abuso de autoridad. No hay ningún tipo de asistencia sicológica”.
Y luego denunció algo más grave aún, que tiene que ver con la sospechosa libertad con que se mueve la detenida María Eva Aevis, que en los años de la dictadura militar actuó como “secretaria” del Comisario Perizzot, donde participó activamente en varios secuestros, torturas y traslados de personas. Sobre esta mujer, la ex reclusa manifestó: “Es una policía que se pasea libremente, la atiende el médico policial, sale a sacar la basura a la noche, muchas veces recibe y abre los paquetes que mandan los familiares, además no duerme con las chicas, por ser policía tiene un montón de privilegios”.
Ante la pregunta si siente temor, Beatriz fue contundente: “No, solamente estoy diciendo la verdad. Pero las personas que están ahí están atemorizadas porque ellas no pueden hablar”.
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