AUTORIZAN LA SIEMBRA DE MAÍZ TRANSGÉNICO
Los chacareros argentinos pueden desde ayer sembrar un nuevo cultivo genéticamente modificado. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, anunció la liberación comercial del maíz RR, primo hermano de la soja transgénica que se convirtió en la estrella de la agricultura local en los últimos años. Con esta decisión, el Gobierno puso fin a un largo paréntesis en la aprobación de este tipo de granos.
Este maíz, el octavo transgénico que se autoriza en el país desde 1995, fue creado por la empresa estadounidense Monsanto. Como a la soja, se le incorporó un gen que permite al cultivo resistir las aplicaciones del herbicida glifosato, lo que permite un más efectivo control de las malezas a menor costo. Para el consumidor no trae ni beneficios ni perjuicios. Se trata de un cultivo modificado con el objetivo de obtener ventajas agronómicas.
Lavagna, que se trasladó hasta la sede de Agricultura para efectuar el anuncio, se mostró ducho en este tipo de cuestiones. “El uso de esta semilla puede mejorar ligeramente el margen del productor. Pero las principales ventajas tienen que ver con una mejora en el manejo”, explicó.
A su lado, el secretario del área, Miguel Campos, reveló cuál es la principal aspiración del Gobierno con esta aprobación: ofrecer una alternativa para evitar que el continuo crecimiento de la soja transgénica afecte, a falta de una adecuada rotación de cultivos, la sustentabilidad de los suelos. Para el funcionario, el maíz RR será “una herramienta estratégica para neutralizar la sojización en zonas marginales”. También, para el crecimiento de la superficie bajo Siembra Directa.
De todos modos, la irrupción del maíz RR promete ser lenta. Para esta campaña, las semillas disponibles alcanzarán para apenas 10.000 hectáreas, sobre una superficie maicera que supera las 2 millones. Se espera que su participación crezca a razón de un 3% del área cada año. Es que a diferencia de la soja RR —que tuvo un crecimiento vertiginoso y hoy representa 95% de la cosecha sojera— por este maíz los chacareros deberán pagar obligatoriamente “royalties” a los creadores de esta tecnología.
En Monsanto, tras el anuncio, descorcharon champán. Es que el maíz RR estuvo a punto de ser aprobado en 1998 (incluso se repartieron algunas semillas como muestra, sin autorización), pero a último momento el Gobierno de la Alianza decidió pisar el freno. ¿El motivo? En Europa se generalizó un intenso debate sobre los transgénicos y se dictó una estricta prohibición a nuevos cultivos de ese tipo. Como se trata de uno de los principales mercados para el maíz argentino, si se autorizaba el maíz corría peligro un negocio millonario.
Por eso, después del rápido envión inicial que tuvo la biotecnología agrícola en el país (entre 1995 y 1998 se aprobaron la famosa soja, dos maíces y un algodón transgénicos), hubo un extenso parate, que sólo se vio interrumpido con la aprobación de otro algodón durante el fugaz regreso de Domingo Cavallo a Economía, en 2001. En la Secretaría de Agricultura, los expedientes se fueron amontonando.
En los últimos meses, la Unión Europea dio pasos concretos para terminar con su moratoria sobre los transgénicos, por la que incluso enfrenta un juicio en la OMC de Estados Unidos, Canadá y la Argentina. En este contexto, el Gobierno estima que ya no se corren riesgos de perder ese mercado. El país es el segundo exportador mundial de maíz. Lo vende a 79 países, por unos 850 millones de dólares anuales.
Voceros de Monsanto ratificaron ayer su inversión en el país, que solo en investigación suma 5 millones de dólares cada año. Además de la semilla, la empresa espera hacer negocios en otro flanco: es la mayor productora de glifosato, el herbicida usado ante en soja, ahora en maíz.
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