AUTOS, MOTOS Y BICLETAS CIRCULAN MAL Y COMETEN INFRACCIONES
Javier de la Rosa y General Paz. Domingo, 17 horas. Un grupo de adolescentes con sus bicicletas fluye de los barrios del fondo con rumbo a las playas de los Espigones. Los muchachos llevan a las chicas en el manubrio, a pesar del riesgo que ello conlleva. Los amigos copan mitad de calzada, van conversando, sin prestar atención a los autos.
Balcarce, a una cuadra de bulevar. Jueves, 20 horas. Un repartidor de pizzas montado en su moto atraviesa a contramano esa calle a lo largo de media cuadra para entregar el pedido, ahorrando algo de tiempo. Un automovilista apenas lo ve en la esquina con Mitre, clava los frenos y le lanza una serie de improperios mientras el joven del delivery se aleja, como si nada hubiese ocurrido.
Las escenas se repiten en cada rincón de Santa Fe. Un estudio de la asociación civil Luchemos por la Vida, realizada sobre un total de 970 ciclistas de la Ciudad de Buenos Aires arrojó cifras elocuentes: el 36 por ciento circula en contramano; el 77 por ciento no se detiene ante un semáforo en rojo; el 67 por ciento carece de luces; el 86 por ciento no respeta la prioridad peatonal; el 82 por ciento no aminora la velocidad en las esquinas; el 96 por ciento no señaliza con sus brazos las maniobras; el 95 por ciento no usa casco protector.
En otra investigación, la asociación concluyó que, sobre 760 motocicletas y ciclomotores observados, sólo el 58 por ciento usaba el casco obligatorio.
Las infracciones a las normas de tránsito pueden poner en peligro vidas humanas. En los últimos tiempos, lamentables accidentes que involucraron a usuarios de bicis y motos fueron notas de este diario. Aún en vacaciones, con menos estrés y presiones diarias, los choques parecen no mermar (ver aparte).
MALO, MUY MALO
Es una verdad de perogrullo que en Santa Fe se conduce mal. Y los ciclistas y motociclistas aportan sobre manera a esta situación. Se comportan como si las normas de tránsito no hubiesen sido creadas también para ellos: cruzan semáforos en rojo, circulan a contramano, doblan en esquinas prohibidas, transitan arriba de las veredas, van en zig-zag, no usan el casco, no ceden el paso al peatón.
Hay una insensatez generalizada de las personas que conociendo las normas no las cumplen, ya que saben -por la falta de controles más severos- que sus malas acciones viales no serán penadas.
El director de Tránsito de la Municipalidad, Ricardo Simón, calificó que el tránsito en la ciudad “es malo, muy malo”. Desde el área que dirige se encuentra a diario con “una falta de total de respeto a normas de tránsito y de respeto por la vida misma”.
Según aseguró, los inspectores de tránsito municipal “sancionan cada vez que observan una infracción, pero no pueden estar en todas las esquinas”.
Las infracciones de los motociclistas “son comunes”, dijo el director. Y citó sólo un ejemplo: por falta de uso de casco se labran un promedio de 400 actas mensuales. Al parecer, la multa de 40 ó 50 pesos no es suficiente incentivo para que usen un elemento que protege su propia vida. “Muchas veces llevan el casco en el brazo o en el canastito, pero no puesto”, destacó el director de Transporte, oficina que sólo se ocupa de labrar las actas mientras que el Tribunal de Faltas es el organismo responsable de cobrar las sanciones económicas.
La Municipalidad retiene en el corralón entre 250 y 300 motovehículos por mes por distintas inconductas, como la falta de documentación o chapa patente.
NO SE MULTA A LOS CICLISTAS
Simón reconoció que no se aplican sanciones a los ciclistas: “La bicicleta no tiene patente y es imposible labrarle un acta de infracción como a un auto”.
“El ciclista goza de un privilegio: de poder hacer lo que quiere en el tránsito. Y si intentás hacer algo a manera de prevención -por ejemplo, pararlo y decirle que está mal lo que hace- te mira y sigue en lo suyo porque sabe que no puede ser multado”, advirtió el funcionario.
UN ENERO DRAMÁTICO
Los casos del mes de enero fueron tétricos. El 19, una niña de apenas tres años falleció tras sufrir un accidente en una bicicleta que era conducida por otro menor. En avenida Teniente Loza al 7100, el rodado perdió el equilibrio y cayó sobre el costado de un camión que circulaba a la par, con tanta mala suerte que la niña fue a dar con su cuerpo contra el estribo del vehículo.
El 11, el niño Adolfo Rodríguez -que esperaba un trasplante de órganos- murió diez días después del choque contra un carro cuando se trasladaba en la bicicleta junto a su madre. El caballo cayó sobre Adolfito.
El 6 del corriente, dos adolescentes se conducían en una bici en avenida Aristóbulo del Valle al 6400 cuando fueron arrollados por un automóvil. Uno de los chicos murió en el acto y el otro días después.
Entre el 15 y el 16 del corriente, sendos episodios dejaron muertos a dos motociclistas. Un hecho fue sobre el Puente Carretero y otro en Aristóbulo del Valle. Ambos eran jóvenes y se accidentaron sin intervención de terceros, inexplicablemente rodaron, golpearon sus cabezas contra el pavimento y murieron en el acto. Ninguno de los dos llevaba casco.
ANTES, LA BICIS TENÍAN PATENTES
Hubo en los últimos tiempos varios intentos de ordenar y patentar las bicicletas, pero hasta ahora la medida no superó la instancia de discusión. De todas formas, una ordenanza (la N° 9.411 del año 2001) disponía crear un Registro Unico de Inscripción de Bicicletas. Jamás se puso en marcha.
Igual, al ser un componente más del tránsito los ciclistas están enmarcados en las mismas normas, obligaciones y prohibiciones que emanan de la ordenanza 10.017 -que apunta a ordenar el tránsito-, al menos en lo que respecta a la circulación en contramano, cruce de semáforos y respeto por el peatón.
Sin embargo, esta ordenanza no incluye un apartado especial sobre los ciclistas como sí lo hacía una legislación anterior, la N° 4.508 del año 1950 y con modificaciones en el ’86, que tenía un artículo completo destinado a bicicletas y triciclos a los cuales se los obligaba a portar una chapa patente, prohibiéndose la circulación de los que no las tenían.
Se trataba de un texto muy interesante porque prohibía “circular sin tomarse de los manubrios” y penaba con una multa a las bicicletas que no contaban con los elementos correspondientes (timbre, frenos, guardabarros). También prohibía circular en bicis a los menores de 14 años dentro “del municipio”, entre otras disposiciones.
Existe otra serie de legislación olvidada completamente a la hora de ser ejecutada. Por ejemplo, la Ordenanza N° 9.093 del año 1989 que disponía el trazado de un carril destinado al tránsito de bicicletas por avenidas Urquiza y Freyre y el bulevar Gálvez. Es evidente que nunca se cumplió.
Lo mismo sucedió con una norma más reciente -la N° 10.789 de 2001- que establece el diseño de un sistema en red para uso de ciclistas. Obliga al municipio a que, “en toda obra de refacción, remodelación y/o construcción de nuevas avenidas, se prevea la construcción de sendas para ciclistas”. Si se hubiera tenido en cuenta esta reglamentación, tanto 27 de Febrero, como Alem deberían tener previstas las bicisendas.
PARA LAS MOTOS
En el caso de las motos, sólo pueden ser conducidas por mayores de 18 ó 21 años habilitados, según la clase de motovehículo, y deben poseer los elementos reglamentarios para circular (frenos delanteros y traseros, faro de iluminación delantera y luz posterior, bocina, espejos y patente). El casco es de uso obligatorio para el conductor y el acompañante, que no puede ser menor de 12 años.
Con respecto a la documentación que debe portar su conductor, cabe mencionar que es el comprobante de seguro obligatorio con cobertura y vigencia, la licencia de conductor, la cédula de identificación del vehículo y el último recibo de la patente.
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