Autos: Piden bajar tributos para impulsar las ventas
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Además, el presidente de GM, Carlos Zarlenga, dijo que seguirán las promociones por la sobreoferta.
El viento de cola siempre golpea, para bien o para mal. Cuentan en esta ciudad que el pimiento rojo cuesta $ 120 el kilo, mientras que el verde se vende a $ 20. El factor externo que impulsó esta distorsión fue la falta de sol en los últimos 50 días en esta provincia. Eso impactó en la cantidad de oferta, los precios y, en definitiva, en la elección de los consumidores.
Para el sector automotor, Brasil es el viento de cola. Hoy, más bien, su ancla. Pero, a diferencia de los pimientos, no falta producto sino que sobra. Una industria, como la brasileña, preparada para cuatro o cinco millones de vehículos, tiene una demanda interna de entre 2 y 2,2 millones autos. Para sostener su producción -100% compatible con el mercado local- busca exportar más a su vecino: la Argentina. Un factor más se suma a esa ecuación, según el presidente de General Motors (GM), Carlos Zarlenga, en los últimos años, aquí hay una rentabilidad más alta que en Brasil.
“Para 2017 proyectamos una producción de 2,4 millones en Brasil. Hay una alta incertidumbre, sobre todo por lo político. Cuando eso se aclare, la industria tendrá un impulso. Hoy en ese país está apuntalada por la ventas directas por el retail”, agregó el también CFO de GM para la región.
Sin embargo, en GM afirmaron que, pese al mal momento del país vecino, no tienen planeada “ninguna modificación en el nivel de empleo local”, como ocurre con las suspensiones que se multiplican, por ejemplo, en la provincia de Córdoba con FIAT, Iveco y Volkswagen. En la empresa nortemericana, que viene hace un mes de lanzar el Cruze (fabricado en Rosario) y que presentó ayer su nueva pickup S10 y la SUV Trailblazer en esta ciudad, estiman que el año terminará con una producción similar a la de 2015 (650.000). Para este año, piensan lanzar cuatro nuevos autos.
Más importados
La reanudación del comercio exterior que impulsó la nueva gestión en el Gobierno incrementó la importación de autos. La oferta creció sustancialmente, lo que incrementó la competencia y sostuvo los precios por debajo de la devaluación del eso tras la salida del cepo. “Hoy sobran autos. Hay una sobreoferta importante. No hay ninguna duda”, agregó Zarlenga. En esto contexto, crecieron las bonificaciones agresivas, algo que el directivo cree que se profundizará.
No obstante, quedan pocos autos en el mercado con precios por debajo de los $ 200.000, o sea a valores -en dólares- por encima de la región. Pese a que Zarlenga no quiso hablar de la decisión del Gobierno de no actualizar el impuesto interno -incluso tras el aumento de costos del primer semestre- sí afirmó que un trabajo sobre la carga tributaria sería positiva para la competitividad e indirectamente para los precios finales de los automóviles en el país.
“[La baja] de los impuestos beneficiaría mucho al consumidor y subiría el nivel de actividad. Los impuestos, sin duda, incentivarían el mercado”, estimó Zarlenga, que puso el ejemplo de la modificación del Impuesto al Producto Industrializado (IPI) en Brasil apenas comenzada la crisis. “Eso incentivó al mercado. El tema es que los impuestos sobre los vehículos son fáciles de recaudar”, agregó el ejecutivo.
En la Argentina se estima que la carga impositiva sobre los autos ronda el 54%, mientras que en EE.UU. es de cerca del 17 por ciento. A partir de la baja de tasas del BCRA y tras el Brexit, el dólar volvió a despegar. Esto calmó la preocupación en el Gobierno y la industria con relación al tipo de cambio. Para Zarlenga, en este trimestre el sector es más competitivo que en el anterior. Según el ejecutivo, un experto en finanzas, el tipo de cambio va a estar entre $ 15 o 16 a fines de año.
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