AVANCES MÉDICOS DE 2005 HACIA UNA MEJOR CALIDAD DE VIDA
El escándalo del científico surcoreano Hwang Woo-suk fue el cierre a toda orquesta (desafinada) de 2005 que se destacó por algunos avances vertiginosos en ciencia, salud y tecnología.
Claro que no siempre rapidez tiene que ver con calidad. El caso de ese científico es un claro ejemplo. Fue el primero en auto erigirse como el gran “clonador”, aun cuando desde varios centros de investigación se decía que la clonación, y especialmente la humana, estaba en fases preliminares. Grandes títulos, grandes festejos, grandes esperanzas. Hace unos días, una comisión investigadora descubrió que había falseado los resultados de sus estudios y que nunca había conseguido obtener líneas de células madre a partir de la exitosa clonación de embriones humanos.
Junto con su prestigio también cayeron las ilusiones sobre lograr terapias curativas para, por ejemplo, la diabetes. Será la próxima vez. Lo grave es que, cuando se trata de una área tan sensible como la salud, está involucrada la esperanza para muchas personas que ven a la ciencia como la opción más firme para encontrar “una cura para sus males”.
Afortunadamente, 2005 dejó hallazgos, descubrimientos y desarrollos que no se empañan así nomás. La incursión de los robots en la cirugía es más que alentadora. Las técnicas quirúrgicas cada vez más audaces también se plantan como opciones viables aunque todavía polémicas. Si el trasplante parcial de rostro se hace rutinario, ¿qué va a pasar con la identidad?
Pero allí están los logros sociales: acuerdos para que los medicamentos para enfermos de sida se consigan a menor precio; y la certeza de que es posible bajar el índice de mortalidad infantil, como lo está haciendo Islandia, un país al que sólo conocíamos por la música de Björk y que, curiosamente, no posee súper tecnología. Es que para los verdaderos avances, esa no es la única condición.
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