AVANZA EL ALCA, PERO EN UNA VERSIÓN MENOS AMBICIOSA
Los 34 países del continente acordaron ayer un nuevo esquema de negociación para el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que, aunque es menos ambicioso que el lanzado nueve años atrás, vuelve a poner en marcha el proceso de integración económica continental, que parecía que se dirigía al fracaso.
Los países aceptaron, algunos a regañadientes, como México, Canadá y Chile, que estaban entre los más escépticos en los días previos, la fórmula propuesta por Estados Unidos y el Mercosur para que haya un acuerdo de integración básico mínimo y, al mismo tiempo, se permita a las naciones avanzar en convenios de liberalización comercial más profundos en el nivel bilateral y regional.
“Buen trabajo”, les dijo Robert Zoellick, representante comercial norteamericano, a los ministros que lo acompañaban en la conferencia de prensa final, sin percibir que el micrófono seguía abierto. Sin embargo, habrá que esperar hasta febrero para conocer los alcances que tendrá el ALCA, pues en ese mes se debatirán en Puebla, México, los contenidos de las nueve áreas de liberalización comercial. “Las amplias metas delineadas hace nueve años eran simplemente eso, sólo amplias metas. Necesitan definición y necesitan claridad”, sostuvo Zoellick.
Esqueleto
La Argentina impulsó este entendimiento, pero reclamó que para que haya un acuerdo equilibrado deberán eliminarse los subsidios que distorsionan el comercio, como los aplicados en la agricultura. “La Argentina no se contenta con una reducción de aranceles en las Américas, sino que pretendemos que el ALCA nivele el campo de juego. Pretendemos un comercio sin distorsiones, sin subsidios ni impedimentos”, dijo en la conclusión de los debates el secretario de Comercio Internacional y negociador argentino Martín Redrado.
Los países, de este modo, acordaron la nueva arquitectura de negociación para llegar a enero de 2005 con un ALCA flexible, comprensivo y equilibrado. Para ello, los 34 países -con excepción de Cuba, que no participa de las negociaciones- acordaron que el ALCA “puede coexistir con acuerdos bilaterales y subregionales” y reconocieron que “se necesita flexibilidad para tomar en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios”.
“Realismo” fue el término que utilizaron repetidamente en las ruedas de prensa y en las reuniones privadas Zoellick; el canciller de Brasil, Celso Amorim, y Redrado, para referirse al final de las negociaciones. “Para calificar el ALCA -dijo Redrado- vamos a tener que esperar al final del año que viene para ver cuál es el contenido” de los nueve temas: agricultura, inversiones, servicios, propiedad intelectual, acceso a mercados, compras gubernamentales, política de competencia y solución de controversias.” Lo que hemos logrado es un esqueleto de ALCA que permite acomodar las distintas sensibilidades y realidades productivas que tienen nuestros países”, diferentes de las que había en 1994, cuando los presidentes del hemisferio lanzaron la iniciativa de integración regional, explicó Redrado.
“Debemos generar en este acuerdo base del ALCA que lo que se abra a partir de una buena negociación en materia de aranceles no lo terminen cerrando las normas burocráticas de nuestros países”, sostuvo el funcionario, que negoció junto con el subsecretario de Integración Regional, Eduardo Sigal. Redrado respondió ayer que “no hay por ahora ninguna visión de que haya una posición argentina separada del Mercosur”, cuando se le preguntó si existía la posibilidad de que el país negociara por fuera del bloque.
Además, fue tajante al descartar la posibilidad de negociar un acuerdo bilateral con Estados Unidos independiente del Mercosur: “Brasil es nuestro socio estratégico y por lo tanto tratamos de acordar, a pesar de las diferencias, todos los temas dentro del Mercosur”.
Fuera de la cumbre, en tanto, los manifestantes antiglobalización repudiaban el encuentro y se enfrentaban con la policía.
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