Ave negra
Para Carlos Menem y sus secuaces saqueadores Sergio Taselli era un empresario de confianza. No en vano le habían adjudicado a sus empresas varias concesiones de diversa índole en distintos puntos del país; entre ellas, la histórica mina de Yacimientos Carboníferos Fiscales en el lejano suroeste argentino. Para el pueblo de Río Turbio, Sergio Taselli es simplemente “el Yabrán del carbón”.
El 1 de junio de 1994, el personaje que aún vive en el inconsciente colectivo de Río Turbio y es recordado en las paredes con consignas como “Taselli traidor” o “Taselli entregador”, llegó como concesionario de la mina. El proceso había sido similar a lo sucedido con las empresas del estado rematadas por el menemismo entreguista, de modo que no valdrá la pena ahondar en detalles.
Una estrategia de comunicación dando por sentado que la empresa era deficitaria y que estaba mal manejada, una propaganda mentirosa de exitosos modelos foráneos de privatización y el negocio en torno a amigos del poder, como Taselli. Así llegó el hombre que fue muy pocas veces a Río Turbio y que hoy no puede volver a entrar, al menos no sin que cada uno de los habitantes intente lincharlo.
Lo primero que hicieron los concesionarios fue cobrar el subsidio estatal de varios millones de dólares como paga por hacerse cargo de “un muerto”. Lo segundo, una vez embolsado ese dinero, fue no pagarle más al personal, que empezó a entrar en una crisis terminal que tuvo su coronación unos años después, con la expulsión de los concesionarios y sus lacayos.
Entre 1992 y 1994, la gestión de Taselli indujo con métodos extorsivos a los empleados de la mina a retirarse “voluntariamente”, mientras el estado, con similares estrategias, impulsaba a otros sectores de trabajadores a pasar a trabajar en la mina, o de lo contrario a quedarse sin empleo. Sin el dinero de los subsidios, sin las más mínimas normas de seguridad, sin personal idóneo y con cientos de despedidos, muy pronto la mina dejó de ser redituable.
Entonces la gente salió a la calle. Se dio por primera vez en la Argentina el sueño hecho realidad de que el pueblo echa a patadas en el traste a sus entregadores. Y el gobierno nacional tuvo que mandar primero una intervención y luego crear YCRT “Yacimientos Carboníferos Río Turbio”, una empresa dependiente de la provincia que garantizara las fuentes de trabajo perdidas.
Taselli está querellado en los tribunales de Río Gallegos por Raúl Wanzo, ex secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado. La causa es por vaciamiento y mal desempeño de funcionario público, aunque el mismo Wanzo reconoce que los expedientes están cajoneados en algún despacho cómplice de escritorios fuertes en la capital provincial.
Hoy, la mina de carbón está funcionando y no se sabe si es rentable, sobre todo porque ya el precio del producido, en los mercados internacionales, fluctúa según lo que valga el petróleo y en muchos sitios se han inventado métodos como para reemplazar al carbón por otros combustibles. Pero la hoguera de un pueblo que llegó a movilizar a 3 mil de sus 10 mil habitantes subyace en el ambiente, tan fuerte como el orgullo de ser minero.
Este contenido no está abierto a comentarios

