AYALA: “NO HAY QUE DRAMATIZAR”
Roberto Ayala sabe de los malos momentos que a veces acechan en el fútbol. “Nunca me voy a olvidar de lo dura que fue la presentación en Valencia para la temporada 2003/2004: fue una noche terrible, íbamos desfilando uno por uno y cuando me tocó a mí… en Mestalla silbaban de todos lados; me quería matar. Habían instalado dudas de que ya no quería jugar porque no me habían vendido a Barcelona o Real Madrid. Mentiras. Después, tampoco me creían que estaba lesionado y era verdad, estaba al borde de romperme, tenía las mismas sensaciones que me dejaron afuera del Mundial 2002. Fue un verano movidito. Es que las cosas se manejaron mal: Valencia me puso un precio y Real lo igualó, pero después no quisieron venderme y me expusieron a mí. Tenía que convivir con el grito de pesetero”, recuerda hoy, cuando ese frente de tormenta europeo ya se disipó. Ahora, un día después del empate 0 a 0 con Paraguay, la tensión es sudamericana con la marcha de la Argentina por las eliminatorias.
Campeón de la Liga de España y de la Copa UEFA. La película no podía terminar mejor, pero Ayala no olvida: “Lo peor era cuando me p… por la calle y yo iba con mi hijo, Francisco. Me la tenía que bancar, pero, ¿qué le explicaba a él? Yo le intento inculcar valores a diario, darle una buena educación, castigarlo cuando dice alguna mala palabra…y en la calle debía soportar todo eso delante suyo. Por eso lloré como lloré en los dos títulos. Me desahogué, bajé la guardia y lloré mucho. Sabía que sólo en la cancha iba a poder revertir toda esa resistencia. En el fútbol la memoria es frágil, para bien o para mal, la gente se olvida pronto. Y la única forma que tenía de convencerlos de que estaban equivocados era en la cancha”, analiza.
-El mismo camino que están obligados a recorrer ahora con la selección nacional.
-Sí, la gente irá al compás de nuestras producciones. Como con Paraguay no llegó el gol, los hinchas se fueron desilusionados y eso es lógico. La gente no terminó contenta, como tampoco lo estoy yo: obviamente te queda el sabor amargo de haber obtenido sólo un punto de los últimos seis, cuando en realidad el juego de la selección mereció algo más. Pero otra vez dimos todo y nadie nos puede reprochar eso. Quedó a la vista. Por eso los hinchas se fueron sin decir nada, porque nada más se le podía pedir al equipo en cuanto a voluntad.
-¿Entendés a los hinchas?
-El público pretende que juguemos bien y que ganemos. Y lo comprendo. Pero no sirve que se insista tanto en el peso del Mundial. Sigo advirtiendo que a la gente no se le da un mensaje optimista; no se ayuda a que los hinchas tengan predisposición y así han ido perdiendo ganas de ir a la cancha. Hay un mensaje de divorcio que lamentablemente lleva a la gente a que le dé lo mismo ir a la cancha o no ir. Pero no hay que dramatizar porque las eliminatorias serán muy largas, complicadas y la paridad actual lo demuestra: en dos puntos estamos apretados seis equipos. Cada vez se confirma más que la marcha para la Copa de Corea-Japón fue algo buenísimo, pero inusual.
-¿Creés que la inserción en el equipo de jugadores como Tevez o Saviola puede volver a movilizar al público?
-A veces los nombres o el dibujo táctico dicen poco, lo importante es la actitud, el estilo. Es natural que con Tevez y Saviola se vean menos centros y se busquen más encuentros por abajo, pero ésa es sólo una cuestión de intérpretes. Lo importante es que la selección no se aparta nunca de su camino, de su idea de ser protagonista siempre. Este es un valor innegociable y tan vigente como siempre.
-¿Y cómo definirías la actualidad de la selección?
-Seguimos en transición, con jugadores nuevos que se van acoplando. Digamos que la Argentina es un equipo que se está gestando y ahora el desafío es no tardar mucho más en encontrar la identidad justa. Es verdad que ante Paraguay no jugamos todo lo bien que sugieren los nombres del plantel, pero ante ausencias importantes como las de Aimar y D´Alessandro, se compensó con actitud, con ganas de que todo saliera bien. El equipo nunca se entregó.
-¿Estás en el punto más alto de tu carrera?
-Tal vez… valoro la experiencia que he adquirido. También crecí físicamente, me siento más rápido, con más fuerza. Cambié los métodos de entrenamiento, los trabajos para la prevención de las lesiones, me volví más meticuloso y extremé hasta las precauciones en las comidas. Es un todo.
-¿Qué sentís cuando dicen que sos el mejor defensor del mundo?
-Esos comentarios los dejo pasar. Claro que me gusta que la crítica me ubique en ese lugar, pero al escucharlo sólo redoblo mis responsabilidades: cada vez que juego debo demostrar un nivel porque, si no lo doy, sé que esa elogiosa consideración se dará vuelta enseguida.
-En poco tiempo llegará la Copa América, pero Bielsa ya adelantó que la Argentina participará con una base Sub 23.
-Yo quiero estar. En una charla que tuve con Bielsa, a principios de su segundo ciclo, me comprometí con él a responderle siempre que me necesitase. Y aunque llegamos con muchos partidos encima por el final de la temporada europea, ya estoy motivado con el torneo de Perú. Tengo mucha bronca porque nunca gané nada con la selección y no quiero que me recuerden justamente por eso.
“No me puedo comparar con Daniel”
El partido ante Paraguay encerró para Roberto Ayala una significación en la que él ni reparó porque no lo sabía: se ajustó al brazo izquierdo la cinta de capitán en su partido número 46 y así igualó nada menos que a Daniel Passarella. Justo el hombre que ante Chile, en noviembre de 1994, lo hizo debutar en la selección: “No me puedo comparar con Daniel… Estas son distinciones de las que me entero por los diarios; no llevo la cuenta ni le doy bolilla. Pero seguro que lo voy a valorar después, cuando me retire del fútbol y mire lo que hice. A veces me digo: ya jugaste como ochenta y pico de partidos en la selección nacional. Y me pregunto: ¿cómo llegué? Lo bueno es estar ahí, siempre ahí”, confesó el defensor entrerriano, de 31 años.
Ahora, por delante de Ayala sólo queda Diego Maradona, capitán del conjunto nacional en 57 cotejos. Once encuentros de diferencia no parecen una marca inalcanzable, más si se tiene en cuenta que en el futuro cercano de Ayala podría estar la Copa América de Perú y que, además, quedan once fechas de las eliminatorias. Sin olvidarse de la revancha que buscará en la Copa de Alemania 2006, tras marginarlo una lesión a último momento de Corea-Japón 2002.
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