AZNAR RECIBIÓ A KIRCHNER CON ELOGIOS POR LA RECUPERACIÓN
Una cita en La Moncloa, una conferencia de prensa —aun contra reloj— y una cena a solas, esta noche, fueron los gestos (a los que sumó sus dichos) de respaldo del presidente del gobierno español, José María Aznar, para con Néstor Kirchner en su visita a Madrid.
A pocas semanas de dejar el poder, Aznar fue directo al grano de lo que quería decir públicamente y transmitirle a Kirchner.
“Argentina tenía acuerdos importantes que cumplir y compromisos internacionales que ha cumplido aun partiendo de una situación extraordinariamente difícil. Ha superado las previsiones y los resultados son mejores que lo esperado”, dijo. Pero enseguida acotó con su tono grave y de labios apretados que esperaba “que se pueda mantener este proceso consolidando la credibilidad internacional y la recuperación de la confianza en el país”.
Sonó como la transmisión clara de un mensaje de la banca internacional hacia el país que se plantó en la quita del 75% de su deuda en default con los privados, de parte de un dirigente que gusta de jugar en las ligas mayores de la política internacional.
Ambos presidentes se habían reunido casi a las diez y media de la mañana, en el palacio de La Moncloa, sede del gobierno español. Y una hora después se presentaron ante la prensa con mensajes muy armados y hasta ganas de hacerse chistes mutuos.
“Cuando me dijeron que tienes índices de popularidad de más de 80 por ciento, me dije ”mejor no veo a este tío porque debe estar inaguantable”, fue la frase de Aznar para romper el hielo. “Perdón”, fue la de Kirchner, que llegaba con 25 minutos de atraso.
Pero Aznar también declaró lo que Kirchner deseaba oír de sus labios y en público: que España mantiene “su compromiso y responsabilidad en la recuperación de Argentina”. Verbigracia: más inversiones que deserciones de empresas españolas; y apenas unas horas antes de la reunión del FMI para evaluar el progreso argentino, añadió que creía que sus directores harían “una evaluación positiva de la situación argentina como España lo hace” (ver En una votación dividida, el Fondo dio…).
Ante los micrófonos Aznar también dijo que “hay que seguir haciendo cosas, porque se hace camino al andar”, pero que los empresarios españoles “están y estarán en Argentina”.
En La Moncloa estaban Kirchner y su esposa, Cristina, el ex presidente Duhalde, el canciller Rafael Bielsa, el ministro de Planificación, Julio De Vido, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y la canciller Ana Palacio con cuatro funcionarios españoles.
En un diálogo con periodistas argentinos, De Vido admitió que durante el encuentro “se conversó” del tema tarifas y dijo que Kirchner ratificó la voluntad del Gobierno de “acelerar al máximo la renegociación” de los contratos con las empresas de servicios.
El propio Aznar tocó también el problema de los inmigrantes irregulares, pero con un tono más cauteloso y críptico (ver Un discurso mucho más amable…). Dejó claro que tenía voluntad política de resolver el tema, pero también que no disponía aún de las herramientas.
Cuando le tocaron las preguntas al Presidente, éste elogió la marcha de España, recalcó el status de Aznar de amigo de la Argentina y repitió sin respirar las cifras de su balance positivo de ocho meses de gestión. “Dios quiera que en algunos años nosotros podamos decir que Argentina creció una década en forma continua como España”. Deseo y alabanza, a la vez.
A su lado, la senadora Cristina resumió su balance de esta visita: “Mejor imposible, como la película de Jack Nicholson.”
Hoy, además de una secuencia de encuentros con más empresarios, será su cena privada con Aznar. Y más allá de chistes y cortesías quedará realmente definido el balance de esta misión.
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