BACHELET, MÁS CERCA DE SER PRESIDENTA DE CHILE
La socialista Michelle Bachelet se ubicó ayer a sólo un paso de convertirse en la primera mujer presidenta de Chile.
En unas elecciones que para los chilenos marcaron el fin de su transición política, la médica que es candidata de la Concertación por la Democracia –el oficialismo– logró el 45,87% de los votos, después de haberse escrutado algo más del 96% de las mesas.
Aunque amplio, el triunfo no le resultó suficiente para ganar en primera vuelta: deberá competir en el ballottage del 15 de enero con Sebastián Piñera, el multimillonario empresario que se consolidó como el abanderado de una derecha fortalecida y, según él espera, “más progresista y liberal”.
Piñera recibió el 25,48% de los votos y el candidato conservador Joaquín Lavín, el 23,3%. El ex alcalde de Santiago prometió anoche trabajar para que el empresario gane. “Es la hora de la unidad: estoy dispuesto a seguir trabajando para que Piñera sea el próximo presidente”, declaró Lavín.
La Concertación se impuso en las elecciones para el Congreso y dispondrá de amplia mayoría en ambas cámaras.
En lo que representa un avance para la derecha, los votos de Piñera y Lavín superarían, en segunda vuelta, los obtenidos ayer por Bachelet. Pero la ex ministra de Defensa apuesta a atraer el apoyo del Partido Comunista, que ayer logró el 5% de los sufragios. Esa cantidad le permitiría, aunque no con comodidad, hacerse cargo el 11 de marzo próximo del Palacio de la Moneda y de un país polarizado políticamente.
El ganador del ballottage será el sucesor de Ricardo Lagos y el cuarto presidente de Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, que, cercado por procesamientos, fue una figura ausente en la última campaña electoral.
De ganar Bachelet el ballottage, contará con un Parlamento afín. La Concertación logró, por primera vez, la mayoría en ambas cámaras. El 51% de los asientos en Diputados y el 56 %de los del Senado estarán en manos oficialistas. Tampoco en el Congreso quedarán ya huellas del régimen militar. Desde ayer, todos sus legisladores son elegidos por el voto popular.
El próximo presidente tomará las riendas de una de las economías más pujantes y abiertas de América latina. Bachelet y Piñera prometieron respetar el rumbo económico pero corregir sus desigualdades, una de las mayores preocupaciones de los chilenos.
Los resultados finales, difundidos al cierre de esta edición, fueron precedidos por horas de tensión en la mayoría de los comandos electorales. En el hotel San Francisco, cuartel central de la candidata oficialista, el día había comenzado con resignación. En sólo tres meses la carismática ex ministra de Defensa había pasado de ser la favorita indiscutible para llevarse un triunfo en primera vuelta a una candidata con una campaña dubitativa y distante que apenas podía asegurar una victoria en segunda vuelta al oficialismo.
Cuando los primeros resultados fueron divulgados, los malos números que habían anticipado las últimas encuestas parecieron hacerse realidad. Sin embargo, a medida que aumentaba el escrutinio, también lo hacía la esperanza oficialista. Hasta que el último conteo anunció que Bachelet había logrado el 45,87%, algo más de lo que ella esperaba para poder afianzarse en la segunda vuelta y bastante más de lo que las encuestas anticipaban. “Nuestro resultado pudo haber sido mejor. Pero vamos a seguir trabajando. Las mujeres estamos acostumbradas a trabajar el doble. Estamos frente a un evento histórico: una mujer presidenta de Chile. Ya no hay vuelta atrás, voy a ser la presidenta de Chile”, dijo anoche Bachelet.
En el comando de Piñera, desde el primer escrutinio las caras fueron siempre de alegría. Las cifras iniciales indicaban que el enérgico empresario, que promete remover el manto pinochetista de la derecha, obtendría no menos de 4 o 5% más de votos de lo que esperaba.
El conteo final dio un poco menos, pero deja al ex senador de Renovación Nacional al mando de una derecha fortalecida y con el apoyo del que hasta ayer era su rival de mismo signo, Lavín. “Hoy aquí está presente la alianza que va a cambiar la historia de este país”, dijo Piñera, envalentonado.
A Piñera no le será fácil la campaña que comienza hoy. Pero, por lo pronto, Lavín, que pierde una elección presidencial por segunda vez consecutiva, prometió hacer todo lo posible para contribuir a su triunfo. “Estoy dispuesto a seguir trabajando como hice hasta ahora para que Sebastián Piñera sea presidente”, dijo Lavín, que insinuó también su retiro de la política.
La despedida de Lagos
El más relajado ayer fue el presidente Lagos. Deja el gobierno con una tasa de aprobación del 70% y unos indicadores económicos que asemejan a Chile a un país del primer mundo.
Llegó a votar sonriente y distendido, aunque algo melancólico por dejar un puesto para el que se preparó toda su vida. Cuando formó fila para depositar su sufragio, fue ovacionado. “Hoy yo les agradezco a los chilenos y chilenas porque hemos triunfado en cuanto al número de senadores y diputados. Hoy optaron por la continuidad de la Concertación”, dijo anoche.
Más caóticas fueron las votaciones de los dos candidatos que pasaron al ballottage. Bachelet votó en un colegio de Las Condes, uno de los barrios de mayor nivel de ingresos de Chile, que no suele favorecer a los candidatos de la centroizquierda. Tras sortear con esfuerzo a los periodistas y curiosos, en medio de aplausos y abucheos, logró votar.
Cuando abandonó el colegio, manejando su Jeep y con su hija a bordo, una jocosa Bachelet tuvo que detenerse a cargar nafta bajo riesgo de quedarse sin ella. Igual de desordenada fue la votación de Piñera, que apenas se podía mover entre las cámaras y periodistas.
En otros puntos del país, millones de chilenos habían llegado en oleadas temprano a votar. El calor era agobiante ya en la mañana y todos querían evitar lo que prometía ser una tarde demasiado caliente, tan caliente como será la campaña hasta el 15 de enero.
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