BAJA EL EMPLEO EN NEGRO, PERO TODAVÍA SE MANTIENE ELEVADO
Aunque entre los asalariados el empleo en negro se redujo más de un punto en los últimos 12 meses, todavía hay unas 3,5 millones de familias que obtienen sus ingresos de la actividad privada y viven en la informalidad. Representan al 45% de los hogares de todo el país, cuyos miembros se desempeñan en el sector privado y cobran un salario, tienen alguna ganancia o perciben pagas por trabajos en negro, servicio doméstico o por cuenta propia, en labores de bajo rendimiento.
Según cifras oficiales, en el primer trimestre de 2004 el empleo en negro afectaba al 48,7% de los asalariados. Esa proporción bajó a 47,5% en el primer trimestre de este año. Y la tendencia habría continuado en el segundo trimestre, aunque todavía no se publicó la estadística.
Pero entre las familias más pobres, la ocupación informal trepa a casi el 75% de los hogares. Y ante esto, el Ministerio de Economía realizó una lectura que refleja la preocupación oficial ante este fenómeno. En el nuevo Informe Económico Trimestral (basado en datos del INDEC), la cartera que conduce Roberto Lavagna señaló: “Estos resultados arrojan cierto margen de incertidumbre sobre el proceso de recomposición de los ingresos familiares del tramo inferior de la distribución, que dependen en buena medida de las transferencias públicas y de los ingresos laborales.”
Las estadísticas marcan que la economía acumula dos años y medio de crecimiento, hay más gente ocupada, bajó el desempleo y hubo una recomposición de ingresos. Pero igual existe una enorme dificultad para mejorar la situación de una amplia franja de la sociedad, que engloba al 45% de los hogares que dependen de la actividad privada.
Estas cifras no incluyen a los beneficiarios de los planes sociales, ya que reciben ayuda oficial, o al empleo público. Esta estadística toma en cuenta solamente la inserción laboral privada, ya sea como patrón, profesional independiente o asalariado, en blanco, gris o en negro.
El informe señala que, en adelante, “la posibilidad de sostener esta situación de mejora relativa está fuertemente asociada a las formas de inserción laboral de los ocupados que conforman los hogares de cada tramo de ingresos”. Y en este punto el cuadro de situación es el siguiente:
“En el total de los hogares, el empleo privado se distribuye, aproximadamente, por mitades entre formal (blanco) y no formal (negro). La actividad privada formal incluye a los patrones, profesionales, pequeños industriales o comerciantes que disponen de capital propio y a los trabajadores y empleados registrados. Y la informal, a los que se desempeñan en negro, tanto si trabajan en relación de dependencia o por cuenta propia, como sería el caso de un vendedor ambulante o un pequeño taller mecánico.
Entre los hogares de ingresos más bajos la informalidad llega al 73,3%. Mientras, en el otro extremo, entre los más ricos es de 18,9%. Esto significa que tres de cada cuatro familias pobres son informales. Y apenas una de cada cinco familias más ricas están fuera del circuito formal.
Una cuarta parte de los hogares depende de los ingresos de asalariados en negro.
El porcentaje de asalariados privados no registrados en el 40% de los hogares más pobres oscila entre el 30% y 40%.
Ante esta radiografía de la inserción laboral, Economía admite en el informe que la mejora de los ingresos de los sectores más empobrecidos depende en buena medida de la ayuda pública y de que se puedan crear empleos de mejor calidad y formales.
Pero en otra parte del mismo trabajo se destaca que en el último año hubo “una reducción de las transferencias públicas, especialmente en el 20% de ingresos más bajos. El mantenimiento del monto asignado al Plan Jefes, así como la reducción de beneficios, explican una parte importante de esta pérdida en los hogares ubicados en los tramos más bajos de ingresos. Esta reducción se ha visto parcialmente compensada con el incremento de las jubilaciones y pensiones mínimas”, concluye el documento oficial.
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