BAJÓ EL ÍNDICE DE POBREZA, PERO AFECTA AÚN A 11 MILLONES DE PERSONAS
Pese a que el índice de pobreza registró en la última medición oficial, difundida ayer, un alivio en la situación, alrededor de 11.074.000 personas, que habitan en los 28 conglomerados urbanos más grandes del país, son pobres. Y de ellas, 4.749.000 son indigentes, lo que significa que sus ingresos no les alcanzan para procurarse los alimentos básicos.
Según datos del Indec que provienen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), al segundo semestre del año pasado el 47,8% de la población era pobre y el 20,5%, indigente.
Si se consideran los hogares, son el 36,5% y el 15,1% los que se encuentran en esa situación social respectivamente. Los índices registraron una baja significativa en comparación con el primer semestre de 2003, cuando habían llegado al 54% y al 27,7%, en el caso de las personas, y al 42,7% y al 20,4% si la estimación se realiza en cantidad de hogares.
Con esos índices, es posible estimar que 1.287.000 personas dejaron de ser pobres, en tanto que 1.585.000 salieron de la indigencia.
Estos últimos números, aportados por el subsecretario de Política Económica, Sebastián Katz, no consideran la población de Santa Fe, habida cuenta de que, por las inundaciones que hubo en esa ciudad en abril y mayo del año pasado, la medición no pudo realizarse para obtener los datos del primer semestre.
De la cantidad total de pobres que hay entre la población urbana, 6.518.000 (el 53,4%) viven en el área metropolitana (Capital Federal y partidos del conurbano). En cuanto a los indigentes, son 2.430.000 (el 51,2%) los que habitan en el mayor centro urbano del país. La encuesta oficial no describe la realidad social de la población de zonas rurales.
Entre las localidades relevadas, la que mostró una situación social más severa fue Corrientes, donde el 68% de los habitantes vive en la pobreza y el 41,4%, en la indigencia. En Resistencia, en tanto, el 65,5% es pobre y en Tucumán, el 62% de los pobladores no puede cubrir sus necesidades elementales.
Las ciudades con menores índices fueron la Capital Federal, Río Gallegos y Ushuaia-Río Grande, con el 21,5%, el 23,8% y el 24,3% de pobres entre sus pobladores, en cada caso. En los partidos del conurbano bonaerense, el índice llegó al 53,5 por ciento.
Los indicadores de la realidad social se obtienen en función de cruzar dos datos: por un lado, mediante la encuesta de hogares -la misma que mide el desempleo- y el ingreso monetario que tiene cada hogar de la muestra.
Luego, esa cantidad se compara con el costo que tienen dos canastas de productos: la de pobreza contiene alimentos y otros bienes y servicios que tienen que ver con necesidades básicas, y la de indigencia, sólo los alimentos que aportan las calorías que necesita cada persona según edad y sexo. No se consideran, aunque se relevan, los ingresos no monetarios que tiene un hogar, como puede ser una ayuda social en especie.
Baja de precios
Según apuntó Katz, uno de los factores que llevaron a la baja del índice de pobreza es la caída de los precios de la canasta básica que hubo durante el año pasado. Entre el primero y el segundo semestre, esa disminución fue del 2,4% en el caso de los alimentos y del 2% en el conjunto de productos con el que se estima la pobreza. Otro elemento que gravitó en la evolución de los indicadores fue la recuperación de puestos de trabajo. Para Economía, en el período se generaron 1.335.000 empleos genuinos, sin contar la incidencia de los planes sociales del Gobierno.
Un tercer factor es la mejora que tuvieron los ingresos percibidos por los trabajadores. En este punto, el Palacio de Hacienda estimó que los asalariados del sector privado formal tuvieron un alza del 7% y los informales, un incremento del 11,5 por ciento.
Según destaca un análisis elaborado por economistas del Ieral, de la Fundación Mediterránea, los datos conocidos ayer muestran que las regiones más favorecidas por el cambio de precios relativos en la posdevaluación son las que muestran una mejor evolución. En cambio, en el GBA el progreso fue más leve.
El trabajo de la consultora privada proyecta que, si se logra un crecimiento de la economía del 7% para 2004, el proceso de salida de la pobreza podría alcanzar a otras 940.000 personas, aproximadamente.
Si embargo, el panorama sigue mostrándose dramático. Según un ejercicio del Ieral, aun con un crecimiento del 6% real anual, “serían necesarios 9 años para volver a los niveles de pobreza de 1998”, el año en que se inició la última recesión.
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