BAJÓ LA VIOLENCIA EN FRANCIA, PERO SIGUE LA TENSIÓN
Francia amaneció hoy en estado de emergencia y con toques de queda en varias ciudades, mientras que la violencia urbana que por decimotercera noche consecutiva golpeó al país pareció comenzar a retroceder, ya que se reportó un menor número de incendios e incidentes que en las últimas noches.
El estado de emergencia fue anunciado ayer por el gobierno. El primer ministro Dominique de Villepin jamás lo llamó por su nombre pero defendió en la Asamblea Nacional su aplicación durante los próximos 12 días para devolver el orden y la ley al país, donde como consecuencia de los hechos de violencia que golpearon a más de 300 ciudades en las últimas dos semanas ya fueron incendiados más de 6.500 vehículos y detenidas unas 1.800 personas.
Después de que se dictara la medida y empezara a regir el toque de queda en diversas regiones, la policía reportó que anoche fueron quemados un total de 617 autos, frente a 1.173 y 1.400 vehículos calcinados las dos noches anteriores. También hubo más de 200 detenidos.
Para prolongar el estado de emergencia adoptado por el presidente Jacques Chirac en el Consejo de Ministros, el gobierno necesitará la aprobación legislativa del proyecto. El decreto está basado en una ley dictada en 1955 durante la guerra de Argelia y autoriza la imposición del toque de queda, los allanamientos nocturnos sin presencia de un juez y la incautación de armas por parte de la Policía.
Ayer, De Villepin defendió la aplicación de la emergencia, que según el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, se aplicará “mesuradamente” y “no pondría en cuestionamiento la libertad de las personas”.
Los primeros hechos de violencia se desataron en los suburbios parisinos hace casi dos semanas, después de que dos jóvenes murieran electrocutados mientras, aparentemente, huían de la policía. Los incidentes –protagonizados básicamente por jóvenes y, sobre todo, adolescentes- tienen como fondo la marginalidad y la situación de discriminación en la que viven muchos hijos franceses de inmigrantes africanos y el rechazo a la política de mano dura impulsada por el ministro Sarkozy.
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