BALANCE ROSARINO DE NAVIDAD
El semáforo cambiaba de color varias veces y sin embrago ni autos ni transeúntes pisaban la senda peatonal de Córdoba y Corrientes. Media tarde de domingo y al recorrer el centro de la ciudad todo era silencio y resaca. La Navidad trajo paz y profunda calma por esta zona donde la gente acostumbra agolparse y a fabricar un bullicio irritante. Pero ayer todo fue silencio. Era el día después de una Nochebuena cargada de excesos y eso se hizo notar en las calles de Rosario. Mientras ayer en el centro no pasaba nada, en el sector del balneario La Florida el panorama fue otro. Si bien muchos reconocieron que “a comparación del año pasado, en esta Navidad se vio menos movimiento”, la tarde pintó soleada, especial para pasarla a la vera del Paraná, y así lo entendieron muchos rosarinos. En ese sitio se concentró gran cantidad de concurrencia dando lugar a un día de playa a pleno, típico de los momentos más altos de la temporada veraniega.
EL CENTRO UN DESIERTO
La peatonal Córdoba se mostraba vacía y dentro de todo bastante limpia. Después de haber recibido un importante caudal de clientes por las ventas navideñas, las persianas de los comercios estaban bajas, aunque todavía conservan ofertas para fin de año.
Los carteles de los negocios se observaban con claridad, los eventuales peatones caminaban despacio, la mayoría lucía anteojos oscuros para ocultar esquirlas de una noche atrás. En la armoniosa peatonal post Navidad, los gorriones se ocuparon de la música. Y esa música se hacía notar sobre el fondo del silencio post festejo.
Pero a otras personas, lejos de relajarse, les tocó trabajar. Los colectivos que circulaban por Corrientes lo hacían semivacíos; algún que otro taxi daba vueltas –en vano– y las botellas que habían llenado contenedores de basura eran el plato fuerte de los cirujas que no se tomaron el día, sino todo lo contrario.
Rumbeando para la zona de la costanera, se observaban algunos domicilios particulares donde la familia seguía de festejo bajo la sombra de un árbol. Para algunos, “todo el año es Navidad”.
TODOS A LA COSTA
El panorama cambió al enfilar por la avenida De la Costa. Autos y bicicletas circulaban en dirección norte en busca de sol y río. “La Nochebuena la pasamos en familia. Yo anoche estuve como una hora esperando un colectivo, el tema del transporte es siempre igual, prometen que va a funcionar a la perfección y después no pasa nada. Yo me vine para el río a las diez de la mañana. Este lugar es el mejor que tiene la ciudad, debiéramos cuidarlo un poco más”, recomendó Mónica, una señora que se pasó todo la Navidad en el río.
La zona de la Florida estaba transitada y olía a bronceador, algunos se refrescaban en el río, otros preferían arena y sol y otros se agrupaban bajo la sombra de un árbol para recostarse en las reposeras y tomarse unos mates.
Los vendedores ambulantes y los dueños de los carritos se quejaban por las bajas en las ventas. “A comparación del año pasado, esta Navidad se laburó poco, se nota que no hay plata. Si hubo mucho control policial, pero se vio menos gente”, comentó Matilde, una señora que atiende un carrito conocido como Parador 11 .
Unos muchachos se pasaban la tradicional botella de plástico cortada, con un brebaje de color bordó y pidieron foto para congelar ese momento. Después de posar, ofrecieron “un trago para aguantar el calor”. La oferta fue rechazada –con dolor– por cronista y fotógrafo. Muchos eligieron disfrutar de una tarde navideña junto al río y en familia. Algunos grupos de amigos, lejos de apoyar la cabeza en la almohada, decidieron prolongar los festejos y para aguantar apostaron a una rehabilitante refrescada en el río.
Ruth, junto a sus dos chicos y su marido, paseaba por la costa del Paraná. Son de Iberlucea y eligieron pasar la Navidad en la Florida, “Yo recuerdo que el año pasado había más gente. Ahora está más tranquilo, pero igual se disfruta”, comentó la señora.
NOCHE AL AIRE LIBRE CON LA MISA CRIOLLA
En el marco de una noche calma y despejada, gran cantidad de público se acercó a los jardines de Villa Hortensia (Warnes 1917) para disfrutar de la Misa Criolla, interpretada por Los Khorus, Zamba Quipildor y coros de San Nicolás, bajo la dirección de Gonzalo Martín. Durante el espectáculo –de entrada libre y gratuita, con el auspicio de la Municipalidad de Rosario– fue posible apreciar el trabajo de 110 voces en escena y un ballet. La Misa Criolla es una composición de Ariel Ramírez. Se trata de una misa cantada sobre formas musicales puramente folklóricas, con textos litúrgicos en español. Fue uno de los éxitos discográficos mundiales de la década del 60.
MÁS CONTROLES Y MENOS HERIDOS
El operativo que realizaron diversas áreas municipales junto a la Policía de la provincia de Santa Fe arrojó buenos resultados en lo que respecta al uso indebido de pirotecnia y el consumo de alcohol. En el primer caso, se redujo el número de heridos. En el segundo, aumentaron los controles y el porcentaje de exámenes positivos resultó algo superior a 2004.
En el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez se registraron tres ingresos que ya fueron dados de alta tras las curaciones. En el hospital de Niños Víctor J. Vilela, hubo dos heridos y sólo uno quedó internado. En el Hospital Alberdi se produjeron cuatro ingresos.
Según datos oficiales, los casos reportados son nueve. Contrastan con los 16 del año pasado. En esa oportunidad, en el Heca se había registrado un ingreso; en el Vilela, cuatro; en el Carrasco, siete; y en el Hospital Alberdi, cuatro. Por otra parte, de los 200 tests de alcoholemia realizados, 26 dieron positivo. El número de controles se duplicó en relación al año pasado, –en esa oportunidad, se realizaron 100– aunque el promedio de exámenes positivos fue ligeramente superior, pues en 2005, 10 dieron positivo.
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