BALBARREY: "LOS POBRES ESOS NO SE HICIERON EN UN DÍA NI EN UN AÑO"
El Intendente de la ciudad, Martín Balbarrey, puso en duda los números difundidos sobre la pobreza infantil en Santa Fe y dijo que “habría que analizar de dónde sale la información, porque no hay nada oficial”. “No tengo ninguna notificación oficial del IPEC o del INDEC en cuanto a las cifras difundidas a través de los medios de comunicación. Me comuniqué con las autoridades de dichos organismos y me dijeron que todavía no hay nada”, dijo el titular del Ejecutivo local.
Para Balbarrey hubo un notable crecimiento económico en la ciudad, que se demuestra a través del aumento del 100% de los metros cuadrados construídos y de la construcción de 42 edificios en altura”, lo que “demanda mucha mano de obra”.
El Intendente sostuvo que “es muy raro que las cifras preliminares digan que aumentó la pobreza infantil” e indicó que “el problema de la pobreza es crítico y se soluciona sólo a través de la creación del empleo genuino”.
“Cualquier encuesta tiene posibilidades de error, hay que ver cómo se tomó la muestra, sobre qué población (…) me parece poco serio hablar de esas cifras con esos porcentajes”, dijo en diálogo con la prensa.
Balbarrey también ensayó una respuesta con respecto a la situación de la pobreza en la ciudad capital de la provincia. “Hay muchos pobres, la situación de la pobreza es estructural. Los pobres esos no se hicieron en un día ni en un año, hace mucho que están en esa condición”, afirmó el Intendente a la vez que agregó que “el crecimiento demográfico es mayor en las familias carecientes, que es lo que puede acarrear un crecimiento en la pobreza”.
EL PEZ POR LA BOCA MUERE
En una nota concedida al matutino La Capital, fechada el 14 de marzo de 2004 y titulada “el rosarino siente la camiseta de su ciudad y el santafesino no”, el Intendente expresó algunos conceptos vinculados al desarrollo productivo de la ciudad de Santa Fe.
A pesar que durante una conferencia de prensa, Balbarrey no quiso comparar nuestra ciudad con Rosario o Rafaela, a continuación, el texto completo de la entrevista (que tiene como copete “Balbarrey dice que el patriciado no tiene poder y hace una apología de la siesta”) donde describe a los santafesinos, el perfil económico de la capital provincial y algunas contradicciones.
“Ezequiel Martín Balbarrey, quien se hace llamar por su segundo nombre, es ahora el intendente de Santa Fe. Pero, con sus 45 años, ocupa cargos públicos en la provincia desde el ’87. Por vía materna proviene de una familia con un apellido tradicional de la ciudad capital como es Freyre: su abuelo también fue Intendente y su bisabuelo, Gobernador. Sin embargo, asegura que hoy, el patriciado santafesino “es sólo parte del folclore”.
Al igual que el 99% de los santafesinos, es ultra defensor de la siesta y de una vida “menos agitada” que la de Rosario. Pero no por eso deja de encontrarle costados positivos a Rosario: admira su capacidad productiva y el “localismo” de su gente. Dice que no conoce mucho al Intendente Miguel Lifschitz, pero que lo acompañará en su reclamo por la autonomía. Es más, considera -al igual que su par de Rosario- que debe ser plena. “No hay autonomía sin recursos”, manifiesta.
-¿Hay diferencias entre el rosarino y el santafesino?
-Sí. El rosarino es más localista, tiene puesta y siente la camiseta de su ciudad. Nosotros no, nos falta ese compromiso. Más allá de Newell’s o Central, el rosarino es rosarino, y está orgulloso de serlo. El hecho de que Rosario tenga una vocación más comercial e industrial y que acá se duerma la siesta marca también una diferencia. Pero ojo, nosotros tenemos una ventaja, porque el que duerme la siesta se levanta dos veces.
-¿Le conviene a Santa Fe ese localismo del rosarino?
-Tenemos que aprender e imitar lo bueno de Rosario. Uno no puede negar que ser sede de gobierno tiene consecuencias propias, como contar con un montón de oficinas y entes públicos. Y eso es bueno y malo a la vez: bueno en el sentido de que el santafesino tiene un ingreso asegurado, pero malo porque cuando en Rosario hay una explosión productiva acá no se siente.
-¿Considera que por eso Santa Fe se volvió “chata”?
-Santa Fe tiene que explotar sus recursos humanos: las tres universidades y los institutos de investigación. Pero también es necesario apuntar al desarrollo del puerto, porque con un puerto así estamos condenados. En definitiva, tenemos que pelear por un perfil productivo.
-Y por la autonomía, ¿va a pelear?
-Sí, la autonomía es imprescindible porque, más allá del plebiscito que me parece más una medida política que otra cosa, permite a las municipalidades estar más cerca de los problemas. Pero tiene que ser plena, porque no hay autonomía sin recursos.
-¿Cree que una “burocracia parasitaria” (tal como lo aseguró el coordinador de Gabinete Municipal de Rosario, Angel D’Ambrosio) está frenando en la provincia las autonomías?
-No. Pero es necesaria, porque yo salgo a la calle y la gente me pide de todo, como por ejemplo salud, que nosotros no prestamos porque lo hace el gobierno provincial.
-¿Justamente por eso se dice que la Municipalidad de Santa Fe es una especie de “apéndice del Estado provincial”?
-Nosotros no nos oponemos a prestar servicios de salud, pero necesitamos los recursos para eso.
-¿Qué injerencia tiene el gobierno provincial en las decisiones de la Municipalidad de Santa Fe?
-Ninguna. Nosotros tomamos nuestras propias decisiones. Es más, hasta la fecha no recibimos recursos extra de ningún tipo. No tenemos un trato privilegiado por parte del gobierno provincial. Estar cerca de la Casa de Gobierno no significa nada, la cercanía física no garantiza una mayor respuesta. Es más, con la ministra de Salud todavía no tuve ninguna audiencia y la tengo a tres cuadras. Debe estar más en Rosario que acá.
-El año pasado, el gobierno provincial destinó de su presupuesto 1.344 pesos per cápita en el departamento Capital y 548 pesos en el departamento Rosario, ¿eso es justo?
-No sé si es justo. Tal vez el hecho de que en la ciudad de Santa Fe funcionen las estructuras del Estado, hace necesario gastar más recursos. Nosotros pensamos que es poco lo que recibimos y siempre peleamos por más.
-El famoso patriciado, ¿sigue teniendo presencia social fuerte?
-Hoy el patriciado no tiene los recursos de otras épocas. Eso quedó en lo anecdótico: el Jockey Club está quebrado, el Club del Orden tiene problemas para mantenerse. Es más parte del folclore que otra cosa. Y en eso creo que Rosario tiene un complejo, porque no tiene historia y nosotros sí. También considero que hay viejas costumbres que tenemos que preservar para no parecernos a las ciudades grandes.
-¿Por qué no quieren parecerse a una “ciudad grande”?
-Rosario tiene mucho de la vida de Buenos Aires. Se vive con un dinamismo que le hace abandonar tiempo a los placeres de la vida cotidiana. Y eso no les suma nada positivo”.
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