Balearon el frente de su casa y un tiro le partió la cabeza
Morera, de 31 años, había recibido un balazo en el cráneo cuando un grupo de personas roció de plomo el frente de la casa de su madre, en el barrio Municipal, en un hecho en el que todo indica que fue una venganza o ajuste de cuentas. Mientras la víctima permanecía anoche internada en grave estado, con pronóstico reservado y conectada a un respirador artificial, los autores del ataque no pudieron ser identificados por los investigadores.
Eran las 23.30 del martes cuando Morera ingresó a la guardia del hospital ubicado en avenida Puccio, en la zona norte de la ciudad. Tenía un proyectil alojado en el cráneo y sin embargo pudo caminar unos metros y describir entre balbuceos lo que le había pasado. Incluso pudo dar su nombre unos segundos antes de perder el conocimiento y caer desvanecido. Los médicos de la guardia lo atendieron de inmediato, pero como su cuadro era demasiado grave dispusieron su traslado en una ambulancia del Sies hasta el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez.
Desde la calle. Morera fue herido cuando se encontraba en la casa de su madre, en Donado al 1600 bis, a una cuadra al sur de la avenida Jorge Newbery, en un barrio de viviendas construidas por el Estado y conocido como barrio Municipal. Según fuentes de la investigación, en el momento en que comenzaron los disparos estaba junto a su padrastro y al parecer no había nadie más en el lugar. De acuerdo al testimonio de vecinos que hablaron con la policía, alrededor de las once de la noche del martes llegó hasta el lugar un grupo de personas y sin mediar pelea ni gritos comenzaron a disparar contra el inmueble.
Voceros de la investigación contabilizaron en la propiedad cuatro impactos de bala de un calibre no precisado. Uno de esos proyectiles atravesó una ventana y alcanzó a Morera en la cabeza. Por lo que pudo reconstruir la policía en base a dichos de algunos vecinos, el hombre fue auxiliado por la pareja de su madre, que lo subió a un coche particular y lo llevó al Hospital Alberdi. Según las fuentes, Morera bajó por las suyas del auto e ingresó al centro médico, mientras que su pariente se marchó del lugar y hasta ayer no pudo ser localizado.
El nombre de Morera no es ajeno para la policía. El hombre estuvo detenido en varias oportunidades acusado de delitos como robo a mano armada. Por ese motivo, y por la forma en que ocurrió todo, los pesquisas no descartaban que el ataque del que fue víctima haya tenido que ver con un ajuste de cuentas. La investigación del caso está en manos de la subcomisaría 21ª, con conocimiento del juez de Instrucción Juan Carlos Vienna. Los encargados de la pesquisa no tenían muchas pistas para seguir y en ese sentido estaban tras los pasos del padrastro de Juan Carlos para tomarle declaración. "Tal vez pueda aportar algo de interés, aunque hasta ahora (por ayer a la tarde) no se lo pudo ubicar", confió una fuente policial.
Mientras tanto, Morera permanecía internado anoche en la guardia del Heca porque hasta ayer a la tarde la sala de cuidados intensivos del Heca estaba colmada. El hombre presentaba una herida de bala en la cabeza sin orificio de salida. El pronóstico sobre su salud era reservado. Permanecía conectado a un respirador artificial en coma farmacológico.
Según trascendió, el hombre había llegado a la casa de Donado al 1600 bis hace unos seis meses, desde que se separó de su pareja, con la que tuvo cinco hijos. Esa mujer vive a pocas cuadras de donde ocurrió todo.
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