Barack Obama irá al funeral del pastor asesinado en la masacre de Charleston
Clementa Pinckney, reverendo y senador estatal demócrata, es una de las nueve víctimas del tiroteo en una iglesia de la comunidad negra. El presidente irá con Biden y pronunciará una elegía.
En otro gesto de su preocupación por el racismo en Estados Unidos, el primer mandatario negro de ese país, Barack Obama, asistirá junto con su vicepresidente, Joseph Biden, al funeral en memoria del pastor fallecido en el tiroteo del miércoles pasado en una iglesia de la comunidad negra de Charleston, Carolina del Sur, y en el que murieron otras ocho personas.
La Casa Blanca anunció ayer que Obama se desplazará el viernes al funeral del reverendo y senador estatal demócrata Clementa Pinckney, donde leerá un discurso en honor a las víctimas.
Obama ha pedido un debate sobre los problemas raciales sin resolver en el país tras el ataque, perpetrado por el joven blanco Dylann Roof e investigado como un crimen racista y de odio.
Pickney era pastor en la iglesia metodista de Emanuel, un templo de una importancia simbólica en la lucha por los derechos civiles de los negros en el sur de Estados Unidos.
Obama y la primera dama, Michelle Obama, conocían a Pickney, una figura pública muy conocida en Carolina del Sur, especialmente entre la comunidad negra.
“No estamos curados del racismo”, admitió Obama, evocando la persistencia de la segregación en la sociedad estadounidense.
“No se trata solamente de no decir ‘negro’ (nigger, una palabra con connotación negativa) en público porque es mala educación, no es por eso que se constata si el racismo continúa existiendo” explicó el primer presidente negro de Estados Unidos en una entrevista concedida al podcast WTF, del comediante Marc Maron, difundida ayer.
No es habitual que Obama exponga con tanta franqueza el problema del racismo. Tampoco es común que la cúpula de la jefatura de Estado de Estados Unidos, presidente y vicepresidente, asistan a un funeral por una tragedia nacional.
La polémica bandera
Mientras tanto, la gobernadora de Carolina del Sur, la republicana Nikki Haley, llamó ayer a retirar la controvertida bandera confederada segregacionista del frente del capitolio de ese estado del sur de Estados Unidos.
“Hoy estamos en un momento de unidad en nuestro estado, sin mala voluntad, para decir que es hora de retirar la bandera (confederada) del predio del Capitolio”, dijo Haley en una conferencia de prensa, flanqueada por líderes políticos de ambos partidos.
La matanza de Charleston, una de las peores de la historia reciente de Estados Unidos, sacudió al país y reavivó la controversia tanto sobre la tensión racial latente como sobre la legislación para las armas de fuego y la presencia de la bandera confederada frente a la legislatura de Carolina del Sur.
“Ciento cincuenta años después del fin de la Guerra Civil llegó el momento [de sacar la bandera]”, dijo Haley. “Para muchas personas, esta bandera significa nobles tradiciones, tradiciones históricas, de patrimonio y antigüedad, pero para muchos otros en Carolina del Sur es un símbolo de un pasado brutalmente tiránico”, agregó.
“No hay perdedores ni ganadores, pero lo que pasó la semana pasada nos invita a verlo de otra manera”, afirmó Haley, precisando que si los congresistas, en tanto responsables, “no toman medidas”, ella hará uso de su autoridad para hacer retirar la bandera.
Fuente: La Nación
Este contenido no está abierto a comentarios

