BARCELONA, CON SAVIOLA, Y VALENCIA, CON AIMAR, SUFRIERON PARA PODER GANAR
Después de la noche, incluso de la más oscura, llega el día, siempre. Hacía más de un año que el sol se había puesto en el horizonte de Juan Román Riquelme, pero ayer, el primer rayo de luz empezó a anunciar el amanecer en el cielo del ahora número 8 del Villarreal. Fue a última hora, cuando el partido agonizaba en los minutos de descuento y el 1 a 1 entre el Español y el submarino amarillo parecía clavado. Pero el árbitro vio penal en una caída del brasileño Belletti en el área local y ahí fue Román; pidió la pelota con determinación, la acomodó y le pegó como dicen los libros: fuerte y abajo, contra el palo izquierdo. Entonces, como es su costumbre, se llevó las manos de trás de las orejas para celebrar su gol más importante desde que cruzó el charco, el primero que define un partido, y se marchó al vestuario con una sonrisa enorme, como si la iluminara la claridad de un nuevo día.
Pero Riquelme no fue el único en descubrir el sol en la 3«a fecha de la Liga. También lo vio el Zaragoza, que goleó 3-0 al Murcia con un espléndido Luciano Galletti. Y el Athletic de Bilbao, que logró un exagerado 4-0 ante el Mallorca, donde Leo Franco fue expulsado al cometer el penal del cuarto tanto.
Al Barcelona y el Valencia, en cambio, no se les acaba de despejar el cielo, aunque por lo menos tienen viento a favor. Los dos ganaron sin convencer y sufriendo bastante; el Barsa, con un descolorido Saviola, lo hizo por 2-1 contra el Albacete; y el Valencia, con sólo media hora de Aimar, por 1-0 ante el Málaga.
Por el contrario, al Atlético de Madrid no se le disipan las nubes. Perdió 1-0 en cancha del Osasuna, aunque lo más preocupante fue la pálida imagen mostrada. Claro que si necesita consuelo puede mirar a Riquelme y pensar que a la noche, a todas las noches, siempre les sucede un nuevo día.
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