BARCELONA SE LO DIO VUELTA AL REAL MADRID Y AHORA TAMBIÉN PELEA
Era él partido. Real Madrid de un lado, Barcelona del otro. Y toda la emoción en el medio, por un lásico con todas las letras. Que para colmo arrastraba un interés extra porque ambos llegaron con posibilidades ciertas de pelear por el título de Primera División en el fútbol español.
Entonces todo estaba dado para una función de gala, con actores extraordinarios como Ronaldihno, Figo, Zidane, Beckham, Roberto Carlos, Raúl, Saviola, entre otros. ¿Qué más se podía pedir? Que jugaran. Y fue el Barsa el que tomó la iniciativa. Impulsado por su presente arrollador y porque para sostener sus aspiraciones no tenía más remedio que ganar, desde el primer minuto controló la pelota. Ronaldinho se tiró unos metros atrás y se puso la ropa de conductor, aunque le costó combinar con Saviola, quien se movió por todo el frente de ataque pero sin crear situaciones de peligro.
De hecho, la única situación clara para los catalanes en ese primer tiempo fue un remate de media distancia de Ronaldinho, que el arquero tapó en dos tiempos.
¿Real Madrid? Arrancó a media máquina. Muy metido en su arco y con problemas en los traslados. De a poco empezó a salir y a crear peligro. Beckham probó desde afuera y la pelota se fue junto a un palo. Hubo más, sin embargo. A los 36 minutos del primer tiempo, Zidane le dio mordido y el arquero Valdéz increíblemente dio rebote. Raúl llegó para marcar y despejó otra vez el arquero. La pelota quedó boyando y Roberto Carlos le dio con alma y vida. ¿Gol? No, porque Pujol sacó en la línea.
Siguió mejor el Real Madrid y pudo convertir a los 40 minutos, cuando Beckham ejecutó un tiro libre combado, de adentro hacia afuera, el arquero Valdés rechazó corto y la pelota le dio a Raúl. Pegó en el travesaño y Figo metió un cabezazo que Valdéz sacó en la línea. Increíble.
El segundo tiempo arrancó con todo. Real Madrid, en posición franca de ataque, tuvo el gol en un tiro libre de Roberto Carlos, que el arquero manoteó como pudo al córner. También casi lo mete Zidane, tras un gran pase de Solari. Y justamente Solari, a los 8 minutos, marcó con un zurdazo bajo que se coló entre varias piernas locales.
Salió Saviola y entró Kluivert. En la primera pelota que tocó el holandés, la mandó adentro.
Quedaba mucho por jugar. Y los sabían que el empate no era negocio. Conclusión, se fueron al ataque y protagonizaron un final de película. Figo, con doble amarilla, se fue expulsado. Entonces los catalanes adoptaron un rol protagónico. Ronaldinho desparramó a todos por el lateral izquierdo y en lugar de darle fuerte al primer palo optó por picarla para que Kluivert metiera un cabezazo alto. Pudo ser. A esa altura el Real Madrid estaba perdid. Kluivert, de vuelta, casi la manda a guardar con una entrada solitaria.
Los catalanes, de la mano de un genial Ronaldinho, atacaron en el final y encontraron el gol con una entrada de Chavi.
Victoria, en definitiva y la Liga española que se pone bárbara.
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