BARRAS QUEBRADAS
Las cúpulas de las dos barras bravas más pesadas del país, la de River y la de Boca, desaparecieron de las canchas y lo más probable es que ya no vuelvan: están cerca de ser desintegradas por la Justicia. Los violentos de Boca son perseguidos por los incidentes del 31 de agosto ante Chacarita, en la Bombonera. Su líder, Rafael Di Zeo, seguía prófugo al cierre de esta edición, pero fuentes policiales aseguraron que está a punto de ser detenido. La barra de River permanece en las sombras desde el 20 de abril, cuando mató a dos hinchas de Newell”s en la ruta 9.
La carga judicial seguirá en los próximos días contra algunos dirigentes. En este caso, los de River (por ahora) no son investigados. Pero el panorama en Boca es distinto: el vicepresidente 3° de Boca, Roberto Digón, ya fue imputado por el juez Mariano Bergés en la causa que nació tras la pelea de barrabravas de su club contra los de Chacarita. Y, según advirtieron los allegados al magistrado, otros dirigentes de Boca caerían en desgracia por una supuesta relación con los violentos. De hecho, según trascendió por los pasillos de la Bombonera, algunas autoridades del club están muy preocupadas por su suerte.
LA “12”, ACORRALADA.
La inminente caída de Rafael Di Zeo fue el punto inicial que comenzó a desintegrar a la actual cúpula de la hinchada de Boca. La Justicia también sigue de cerca los pasos de sus dos lugartenientes. Uno es su hermano, Fernando, y el otro es Armando “el Oso” Pereyra. Según varios informantes, la Policía persiguió a “Rafa” en las últimas dos semanas y descubrió todos los contactos del líder de la barra. Un peso pesado de la segunda línea, Fabián “Topadora” Kruger, ya está detenido y procesado, pero en poco tiempo recibirá más compañía.
Ante este avance de la Justicia, el resto de “La 12” desapareció de la cancha. “Tienen miedo de verdad. Saben que esto va a terminar mal”, le contó a Clarín un allegado a la barra brava de Boca.
Sin Rafael ni Fernando Di Zeo, y sin Pereyra ni Kruger, la cúpula está vaciada. Y, según reconocen los propios violentos, pasará mucho tiempo hasta que pueda articularse de nuevo. “Los Di Zeo fueron los que desplazaron a José Barritta (el Abuelo). Imaginate el poder que tienen. Por ahora, nadie se animará a cubrir el hueco”, dijo la misma fuente.
Los barras de Boca que ya declararon ante Bergés hablaron mucho más de lo previsto y detallaron sus contactos con los dirigentes, al punto que Digón fue mencionado por algunos violentos como uno de los posibles nexos de la hinchada. El propio Digón había declarado que los conocía, pero que no los unía nada. Bergés mucho no le creyó y piensa que el vicepresidente no dijo todo lo que realmente sabe.
De todas maneras, Digón no es el más comprometido, y no se descarta que uno o dos dirigentes de Boca (de menor peso en la Comisión Directiva o más cercanos a la presidencia del club) puedan repetir la suerte de Armando Capriotti. El vicepresidente de Chacarita está detenido luego de que varios barras de su club lo señalaran como un permanente entregador de entradas. Y se repite: los barras de Boca detenidos dieron apellidos de sus “benefactores”.
LOS BORRACHOS DEL TABLON, EN LAS SOMBRAS.
Es la causa menos conocida, con menos prensa. La barra brava de River se refugió luego de aquel domingo sangriento de abril, cuando asesinaron a dos hinchas de Newell”s en el peaje de Lima, cerca de Zárate. Los violentos se escondieron en un campo lejos de Buenos Aires para escaparse de la investigación que lidera el fiscal Marcelo Pernici. Luego regresaron a la Capital Federal y se los vio varias veces en River, pero sólo en los días de semana.
Pese al silencio del fiscal, se supo que en 10 días comenzarán las declaraciones a 200 hinchas de River. Ya aportaron sus testimonios muchos simpatizantes de Newell”s, que reconocieron a cuatro barrabravas de River como los supuestos autores del doble crimen. Se trata de 4 integrantes de la cúpula de los “Borrachos del Tablón”. Y otros 15 podrían caer por daños y lesiones.
Faltan dos meses para que Pernici lleve la causa a juicio oral y público, pero en Tribunales trascendió que la barra de River está como la de Boca: cercada, a punto de sufrir la detención de sus jefes y romperse en pedazos.
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