BARREDA DIJO QUE MATÓ “POR AMOR”
El odontólogo platense Ricardo Barreda dijo estar “arrepentido” de haber asesinado hace 10 años a sus dos hijas y a su esposa, aunque aclaró que “no” le resulta “tan trascendente” la muerte de su suegra, crímenes todos por los cuales fue condenado a reclusión perpetua en 1995.
El médico reconoció que, en caso de prosperar el nuevo juicio que se sustanciará en noviembre por orden de la Suprema Corte bonaerense para determinar la legitimidad de su condena, “iría al cementerio y le llevaría unas flores a mi mujer y a mis hijas”.
En un reportaje difundido ayer por un programa de aire, el múltiple homicida reconoció que en la cárcel “hay veces que me despierto a la mañana y pienso ‘qué hago acá, qué estoy haciendo yo acá, cómo estoy acá’, como si uno no se diera cuenta”.
El odontólogo aclaró que “no” se considera “un delincuente”, sino, sólo “una persona a la que las cosas no le salieron como quiso, y que tuvo un desenlace que no es de lo más armónico posible”.
Barreda fue condenado por matar a sus hijas Cecilia y Adriana; a su mujer, Gladys; y su suegra, Elena Arreche, pero la Suprema Corte ordenó que se revea su condena, para determinar si en el momento del múltiple crimen estaba en dominio de sus facultades mentales.
El odontólogo dijo que estaba “arrepentido” de haber asesinado su esposa y sus hijas, pero hizo una diferencia con su suegra: “No me es tan trascendente, es (sic) una persona que tiene todos sus derechos, pero siempre se encargó de aportar su granito, su frase hecha, para desnivelar la balanza” en su contra.
Aunque no aclaró que su suegra ya está fallecida hace diez años, Barreda recordó: “Cuando estábamos de novio, decía una cosa: ‘madre hay una sola, padre cualquiera’, y, la verdad, que eso a mí me jodía”.
Finalmente, se reconoció como “una persona normal”, porque “no he tenido un raid delictivo”, sino que “se dieron una serie de circunstancias que uno o ambos o todos no la hemos podido superar”.
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