BARRIONUEVO: "ROSSI ES EL CANDIDATO DEL PERONISMO"
Había un centenar de personas que lo esperaban en la puerta de la CGT Rosario desde hacía más de dos horas bajo una garúa pegajosa, infame. Poco después de las 13.30, Luis Barrionuevo arribó en un Peugeot 407 gris cero kilómetro a la sede de la CGT Rosario. “Se nos cayó el avión”, chicaneó para explicar que la niebla había provocado la interrupción de todos los vuelos desde Buenos Aires a Rosario. Estalló una carcajada.
A pesar de la tardanza el legislador catamarqueño, líder del gremio gastronómico durante varias décadas, besó y abrazó a todo aquel que se le acercara a un radio de 50 centímetros, y en los 20 metros que lo separaban del edificio de la central obrera bromeó sobre Central y Newell’s con viejos conocidos de la ciudad. Luego, esperó que hablaran los que tenían que hablar, sobre la normalización de las 62 Organizaciones Peronistas en Rosario. Y después, con suma tranquilidad, se puso a opinar sobre política santafesina, sin ningún prurito, como si estuviera en su propia casa. Dijo que “Agustín Rossi es el candidato del peronismo en Santa Fe”, luego de que Carlos Reutemann desistiera de presentarse en las próximas elecciones. “El Lole era el mejor”, aclaró. “Lo conozco, lo conozco muy bien, y sé que ahora no hay que insistir”, dijo.
—¿Habló con Rossi sobre la coyuntura política de Santa Fe?
—No tengo ninguna confianza con Rossi. No lo conocía. Me lo encontré en la Cámara de Diputados.
Abajo de un cuadro de José Ignacio Rucci, con la leyenda “Argentino y peronista”, Barrionuevo explicó que “el movimiento obrero va a hacer mucha fuerza para que el justicialismo retenga la provincia y para que de una vez por todas se pueda recuperar la ciudad de Rosario”.
Sonó su teléfono celular. Barrionuevo miró la pantallita e hizo a los periodistas el gesto que hacen los entrenadores de básquet para pedir minuto. “La niebla se va a levantar. Tomate la nave, que es más segura”, le dijo a su esposa Graciela Ocaña, quien se tenía que encontrar con su marido para participar del acto de homenaje a Evita. “No hay que dar vueltas. El peronismo santafesino tiene que encolumnarse pensando en grande. Es lo único que sirve, porque tenemos que olvidar recurrir a las hazañas”, dijo en referencia a Rafael Bielsa. En el medio de la charla continuó con los abrazos, besos, palmaditas y las frases: “Apareciste como Montecristo”.
“En el peronismo somos tan amplios que hemos permitido muchas infiltraciones”, dijo, y no pudo sostener su sonrisa cómplice ante sus pares, que le festejaban la broma que tenía un blanco difuso, misterioso. Barrionuevo volvió a insistir con Santa Fe: “Va a ser una tragedia si el peronismo pierde Santa Fe. Acá los socialistas están listos para sacarnos y esto es muy grave. Vamos a hacer todo lo posible para que esto no ocurra. Lo único que queda es unirnos para sacar esto adelante”.
Se acomodó el pañuelo con detalles arábigos que llevaba al cuello, con una medalla de un caballo, tomó un poco de agua y siguió deslizando sus máximas: “El movimiento obrero siempre está en busca del poder. Es nuestra naturaleza a lo largo de la historia. Y ahora hay que unirse”.
Antes de partir a almorzar a un restaurante junto al río, volvió con el tema de Reutemann: “Es una pena, pero con el Lole no hay que insistir. Ya está. Es un hombre así, particular. Yo lo fui a hablar en el 2002 a Santa Fe. Estuvimos reunidos durante tres horas con Graciela (Camaño) y María del Carmen Alarcón. Nos volvimos a Buenos Aires con la idea de que Reutemann había aceptado. Pero lamentablemente, menos de 24 horas después se entrevistó con (Eduardo) Duhalde y le dijo que no aceptaba. Todos creíamos que esa reunión era para cerrar las negociaciones que había hecho yo en Santa Fe. Nunca pude descular qué pasó”.
EMOTIVO ACTO A 54 AÑOS DE LA MUERTE DE EVA PERÓN
Miles de lucecitas tenues parpadearon bajo el cielo encapotado, amenazante, dispuesto a ponerse a llorar en cualquier momento. A las 20.25 en punto, el toque de clarín resonó rasgando un silencio tenso y emotivo. A 54 años “del paso a la inmortalidad” de Eva Perón, el corazón de Saladillo, más precisamente el ya legendario monumento a la mandarina, se tiñó de militancia, con toda la liturgia peronista incluida, durante el acto organizado por las 62 Organizaciones Justicialistas en homenaje a la abanderada de los humildes. La celebración contó con una importante cantidad de dirigentes sindicales –entre ellos Hugo Moyano y Saúl Ubaldini–, además de concejales y legisladores nacionales y provinciales. Según los organizadores la concurrencia alcanzó unas 10 mil personas. El acto incluyó discursos del gobernador Jorge Obeid, el titular de las 62 Organizaciones Justicialistas y dirigente del Sindicato de Personal Legislativo Oscar Daniele, el dirigente camionero y líder de la CGT Hugo Moyano, la diputada nacional Graciela Camaño, y el titular del gremio ruralista y dirigente de las 62 Organizaciones, Gerónimo Venegas.
Obeid cerró la lista de oradores y ya desde lo gestual, apenas se acomodó frente al micrófono que estaba ubicado en el centro del impactante escenario erigido para la ocasión, quedó claro que su intervención iba a tener un fuerte tono emotivo y militante: “Bienvenidos a Rosario, la capital nacional del peronismo”, dijo Obeid en un tono alto, como para empezar bien arriba.
El gobernador recordó que dentro de muy poco tiempo habrá elecciones y pidió a los militantes que recuerden lo sucedido en el 2001, cuando durante el gobierno de la Alianza hubo un “país incendiado”. “Fernando de la Rúa, Chacho Álvarez y Domingo Cavallo dejaron el país en llamas, y el peronismo lo tuvo que reconstruir. Una vez más el peronismo tuvo que sacar las papas del fuego”, señaló Obeid, produciendo una de las más sonoras ovaciones por parte de la militancia, que en más de una ocasión cantó “Obeid, querido, Rosario está contigo”. Por su parte, Moyano remarcó la importancia de la figura de Evita y en especial su total entrega a la causa. “Eva Perón, después de haber luchado incansablemente por los que menos tienen, por los trabajadores, después de haber dado su juventud, su belleza y lo más preciado del ser humano, su propia vida por los que menos tienen”.
Asimismo, el gobernador exaltó la figura de Eva Perón, y aclaró que su accionar y sus aportes “no pueden escindirse” de lo hecho por Juan Domingo Perón y el Movimiento Justicialista. Esa parte del acto, tras el discurso de Obeid, cerró con la tradicional marcha peronista en un clima de gran emotividad.
Luego de los discursos hubo un intermedio musical, como para acompañar la llegada, a las 20.25 en punto, de otro de los momentos más emotivos: el toque de clarín a la hora exacta en que hace 54 años se produjo la muerte de Evita y el acompañamiento con pequeñas luces provenientes de velas sostenidas por la concurrencia.
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