BARRIOS DERROCHÓ GUAPEZA PERO NO FUE SUFICIENTE
Con el corazón en los guantes y con una guapeza y entrega conmovedoras, Rodrigo Barrios hizo una pelea épica, pero no le alcanzó para quitarle el título mundial superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), al brasileño Acelino Freitas que terminó ganando por nocaut técnico en el 12° round. En una noche inolvidable, Barrios volteó dos veces al brasileño, en el 8° y el 11°, y estuvo a punto de ganar, pero una mano del campeón sobre el final de ese 11° round, terminó dando vuelta la historia.
El derechazo llegó justo sobre la campana del 11° y definió el combate cuando la tarjeta de Clarín daba ganador a Barrios por un punto (que hubieran sumado 3 puntos al final de ese round). Las tarjetas de los jurados daban empate en ese momento. Es decir, que si pasaban un par de segundos más antes de ese golpe, hoy se estaría hablando de un nuevo campeón argentino. Pero lo cierto es que Barrios sintió ese derechazo, no se pudo recuperar en el descanso y luego Freitas lo terminó de rematar en el 12°, cuando el árbitro detuvo la pelea después de una nueva caída de Barrios.
El argentino, con algunas deficiencias técnicas, emparejó el pleito con guapeza. Fue puro empuje y corazón. A veces en el boxeo también se gana con esto, aunque ayer no alcanzó. El brasileño mostró mejores condiciones, es cierto, pero estuvo lejos de ser un superdotado.
Por momentos, Barrios hizo recordar a Víctor Galíndez y a Locomotora Castro en sus momentos de gloria. Con un corte en el arco superciliar izquierdo desde el 3° round, la sangre le complicaba la visión. Y daba una imagen de un monstruo herido que iba en busca de su rival, dejando todo en el ring. Además del corte, Barrios también sangraba por las fosas nasales y por la oreja, situación que obligaba al médico de la pelea a revisarlo en cada descanso.
Esa fuerte personalidad del hombre de Tigre y la voluntad de ir a buscar siempre la pelea sorprendió a los especialistas (Freitas era amplio favorito en las apuestas y en la prensa especializada) y terminó de levantar a las más de 5 mil personas que estuvieron en el Miami Arena. Muchos argentinos, más brasileños y un público neutral que siguió de pie el combate, le dieron un clima infernal al espectáculo.
Freitas tardó toda la pelea para meter la mano precisa. Y lo hizo en el momento menos oportuno para la Hiena. Por lo visto en el ring y por la adrenalina que contagió a las tribunas, fue una pelea inolvidable.
Rodrigo Barrios estuvo a punto de ser campeón del mundo cuando nadie lo esperaba. “Me comí esa mano porque no veía del ojo izquierdo. Iba ganando, lo veía sentido y flojo, pero llegó esa mano”, dijo Barrios, quien tuvo una exigente y extensa preparación en Bolívar, que luego terminó de diagramar en Miami. “Le pido disculpas a toda la gente de Tigre. No puede ganar pero hice todo lo posible”, cerró la Hiena, que planteó una pelea de igual a igual desde el comienzo.
La superioridad de Freitas llegó hasta el 8° round cuando un zurdazo de Barrios lo volteó. Allí cambió el trámite psicológico de la pelea y Barrios fue con todo en busca del nocaut. Un peleador agresivo que obligó al brasileño a replegarse y lo tuvo a maltraer en varios pasajes.
Barrios sacó patente de guapo y estuvo cerca, demasiado cerca de la mayor gloria. Y va por la revancha. El campeón prometió dársela si los promotores se ponen de acuerdo. La Hiena se la merece.
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