BASURALES, CALLES DE TIERRA Y CON UN BAJO ACCESO A LOS SERVICIOS PÚBLICOS
“Los basurales en el marginal sudoeste santafesino” es uno de los trabajos que integran el proyecto de investigación subsidiado por la Universidad Católica de Santa Fe, denominado “Degradación del paisaje urbano, vulnerabilidad y calidad de vida”, iniciado el 1° de febrero de 2005.
A cargo de Marta Stiefel y Blanca Fritschy, ambas integrantes del Laboratorio de Geografía Ambiental de la UCSF, se realizó un relevamiento en barrios Chalet, Arenales, Solidaridad y Progreso de San Lorenzo, 12 de Octubre, General Mosconi, Santa Rosa de Lima y José Manuel Estrada.
La conclusión a la que llegan es que la existencia de los cirujas demuestra que “el sistema vigente de recolección y disposición final de residuos de la ciudad carece de capacidad para colectar la totalidad de la basura generada por la población”. Los residuos permanecen “sobre ciertas aceras y calles de diferentes sectores de la ciudad y en vertederos improvisados a cielo abierto (…)”.
El reciclaje es “intuitivo”, concluye el informe, “responde a la demanda del mercado informal y se realiza en condiciones lamentables, atentando peligrosamente contra la calidad de vida. Las cifras muestran un alto índice de NBI, hacinamiento, desocupación, condiciones de hábitat deplorables y escasa asistencia sanitaria”.
En cuanto a los problemas ocasionados por la existencia de basurales no autorizados a cielo abierto, menciona: reproducción de ratas, moscas, insectos y animales molestos o dañinos; contaminación de aguas subterráneas o superficiales; dispersión de materiales ligeros, contaminación atmosférica, gasas, polvo, humos, peligro de incendios incontrolados y de malos olores, impacto visual negativo. “De allí nuestro trabajo, el de localización de los basurales a cielo abierto a ser tenido en cuenta por los gestores en turno en el esbozo, al menos, de estrategias de manejo apropiado de los residuos urbanos”.
Servicios públicos
Otro de los trabajos que integran el mismo proyecto es “Infraestructura de servicios públicos en el marginal suroeste santafesino”, elaborado por Gabriel Castelao y Blanca Fritschy, en el marco de la misma investigación, esta vez con el objetivo de analizar indicadores de la calidad de vida de habitantes del sector oeste santafesino y la degradación del paisaje.
En los mismos barrios en los que se relevó la existencia de minibasurales, se consideró cobertura de calles, presencia de zanjas a cielo abierto e infraestructura de algunos servicios públicos, y se evaluaron datos obtenidos en relevamiento de campo y de organismos oficiales.
Como conclusión, se obtuvo que el acceso por calles pavimentadas se restringe sólo a los ejes de circulación central en todas las vecinales. De las 879 cuadras en 223 manzanas, el 68 % son de tierra. Esto demuestra la dificultad en el tránsito durante y a posteriori de días de lluvia y viento fuerte. El trazado de las calles es irregular y se observa déficit de información de nombres y alturas.
El 18 % de las manzanas presenta cuadras con desagües pluviales cerrados en sus cuatro aceras y el 82 % de las manzanas, al menos una de sus aceras con zanja abierta.
Sólo el 3 % de los hogares posee red de gas domiciliaria. Son los que están sobre o en cercanías de avenidas de circulación. Todas las vecinales tienen acceso a la red de agua potable, pero no todos están conectados. La conexión a cloacas está efectuada en sólo 15 % de los hogares; el resto posee cámara séptica, hoyos o carecen totalmente de descarga.
Los indicadores relevados y analizados muestran que “las condiciones de vida de los habitantes del marginal oeste santafesino son degradantes al extremo para su calidad. Los impactos son negativos y contribuyen aún más a la degradación del paisaje del sector marginal. Los focos de contaminación y la reducida oferta/posibilidad de acceso de/a los servicios constituyen una de las causas de enfermedades infecciosas que padece la población”.
(*) Avances del proyecto fueron publicados en “Contribuciones científicas”. GEA-Sociedad Argentina de Estudios Geográficos. Congreso Nacional de Geografía (66° Semana de Geografía). Azul, Buenos Aires, República Argentina, 2005.
Lagos por canales
En etapa de proyecto se encuentra el Plan Integral para la Recuperación del Borde Oeste que consiste, básicamente, en generar tres grandes lagos que operen de reservorios en épocas de grandes lluvias. La obra fue anunciada a fines de 2004 por el gobierno provincial y motivó relevamientos y gestiones por parte de la Municipalidad. Uno de los efectos del plan -punto de partida, además, de cualquier acción- es la reubicación de las familias que se encuentran habitando en la zona del bañado. Reubicación que comenzó en diciembre, con la intimación a una decena de familias para que desalojasen la zona y derivó, luego, en un ámbito de diálogo entre los propios vecinos y las autoridades, en el marco del espacio interinstitucional.
Sólo en Santa Rosa de Lima, al costado de la Circunvalación y entre Primera Junta y Lisandro de la Torre, fueron relevadas 15 familias que habitan en la zona de mayor riesgo.
De concretarse el proyecto que, según cálculos preliminares, requiere una inversión de doce millones de pesos, permitirá ordenar el crecimiento en el oeste, contar con nuevas tierras para urbanizar a futuro, disponer de un espacio para el deporte y la parquización, así como reubicar a familias que se encuentran en áreas de riesgo.
¿Cómo compatibilizar lo técnico con lo social?
Muchos de los barrios asentados sobre el cordón oeste han ocupado zonas con cotas muy bajas; incluso algunas viviendas están edificadas sobre las defensas. Resolver estas situaciones irregulares, que también se dan en otros sectores de la ciudad, no resulta sencillo para la gestión municipal. El subsecretario de Planeamiento, Aldo López Van Oyen, explicó por qué y opinó que es necesario compatibilizar el aspecto técnico con el social para arribar a soluciones acertadas. Como caso testigo se tomaron algunos barrios consolidados con el aporte del movimiento Los Sin Techo.
“Sucede que durante mucho tiempo no hubo respuestas del Estado y los sectores sociales trabajaron en el sistema organizativo y empezaron a darse soluciones por su cuenta. Es un argumento válido porque había que hacerse cargo de esa realidad. Lo que pasa es que debería haber un proceso de concientización que apunte a que los insumos económicos que disponen para mejorar las viviendas se orienten sin que vuelvan a poner en riesgo la vida de las personas y de los bienes que ellos generan con su propio trabajo. Las áreas de defensas tendrían que estar libres porque protegen a todos”.
-¿Entonces qué medidas piensan tomar?
-Hay que estudiar la problemática de asentamiento y en función de eso buscar soluciones técnicas para una realidad distinta.
-¿Pero qué se podría hacer con los que están en las defensas?
-Yo no me aventuraría a decir que hay que sacarlos, creo que hay que estudiar este problema complejo viendo la realidad y por ejemplo, como hipótesis digo: si esta defensa con este sistema de ocupación pone en peligro al resto de los ciudadanos habrá que hacer entender que hay una situación de dificultad para todos, no sólo para ellos y habrá que buscar una solución.
-Pero en el Plan Urbano ya cuentan con una radiografía del sector. ¿Qué proponen?
-Lo que creemos desde el punto de vista técnico es que las defensas tendrían que quedar limpias, pero el punto de vista técnico es un punto de vista y el social es otro, y a su vez hay una historia detrás. La realidad demuestra que la gente vuelve a ocupar su lugar porque hay un sentido de arraigo, de pertenencia, de lazos sociales; porque los sistemas de producción y de redes sociales no son los de la gente que está en el centro de la ciudad, son distintos. Entonces muchos de los errores que cometemos los técnicos es creer que la matriz técnica va por encima de la matriz social y no es así. Tenemos que encontrar a una realidad social una solución técnica factible.
La red social hace que la gente genere lazos por sus problemas comunes. Son a quienes recurren cuando algo les falta, es como a la vecina que uno acude para que le preste aceite, por ejemplo. Si destruimos esas redes sociales estamos generando más conflictos de subsistencias creyendo que la matriz técnica les soluciona la vida, cuando en realidad les genera más problemas.
Las cifras del Ente
El relevamiento realizado por el Ente para la Reconstrucción luego de la inundación de 2003 arrojó datos técnicos y sociales sobre la amplia franja de población que habita el oeste. Sobre un total de 6.791 grupos familiares comprendidos entre el Hipódromo y el sur, contaron 26.085 personas, de las cuales 25.794 carecen de cobertura médica prepaga. Unas 1.770 perciben jubilaciones o pensiones.
Del total de viviendas, 17.278 estaban catastradas; 3.285, no, y 287 figuran como no catastradas y reconocidas en campo.
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