BATALLA ENTRE EL GOBIERNO Y BARRIONUEVO POR EL PAMI.
En tiempos de campaña electoral, Néstor Kirchner llegó a decir que el PAMI era “un curro patronal y sindical”. También hizo fuerza para borrar a Luis Barrionuevo del Senado, a quien culpó de la violencia en las elecciones de Catamarca. Ahora encontró un solo terreno donde reflotar esas dos batallas: el tablero de mando de la obra social de los jubilados, una zona que considera demasiado merodeada por la dirigencia sindical y por el líder gastronómico.
La batalla empezó y registró anoche un alto nivel de tensión entre los funcionarios que empujaron los relevos y los directores del PAMI que se quejaron por lo que consideran un intento de “invasión política” sobre la entidad, a sólo seis meses de producida su normalización y luego de las primeras elecciones de autoridades de su historia. En los papeles, el PAMI no forma parte de la administración pública, pero suele recibir fondos del Tesoro Nacional y pasó la mayor parte de su vida intervenido por el gobierno de turno.
Kirchner inició la secuencia el lunes a la noche, al cambiar a los dos directores que el Estado designa por decreto en la obra social. Lo hizo con anuncios de limpieza, un clásico de los que llegan. “El Presidente nos ha dado instrucciones de aplicar tolerancia cero a los ñoquis y a los negociados”, dijo ayer Juan González Gaviola, listo para asumir como nuevo jefe del PAMI.
El vicegobernador mendocino reemplazará a Horacio Pacheco, el ex pediatra de los hijos de Eduardo Duhalde, que anoche, muy disgustado, presentó la renuncia a su mandato de cuatro años en una reunión de la cúpula del PAMI en la que abundaron críticas al Gobierno y se planteó rechazar los cambios.
Hubo un segundo anuncio que provocó resquemor: la llegada de José Ramón Granero —hasta ahora titular del PAMI Santa Cruz— en reemplazo de Benjamín Surace, a quien fuentes del Gobierno vinculan a Barrionuevo. Aquí no se dieron demasiadas vueltas: el Presidente echó a Surace por decreto, a última hora de ayer y para tratar de cerrar el caso. No quiere repetir la experiencia del Ejército, donde perdió tiempo discutiendo con el general Ricardo Brinzoni, cuando lo pasaba a retiro.
Barrionuevo niega tener influencia política o comercial en la obra social, pero ayer saltó como si tuviera resortes: “Le pido a Kirchner que no se meta en el PAMI, porque no es un coto de caza”.
“Es un absurdo decir que yo lo manejaba —señaló—, porque por primera vez en la historia no estaba manejado políticamente”, a partir de la elección de autoridades, por una ley que él empujó en el Congreso.
El Gobierno justificaba ayer los cambios en la necesidad de corregir situaciones polémicas, entre las que nombró el salario de casi 8.000 pesos que cobran los directores, más adicionales por 1.500 pesos y algún viaje en remís a Córdoba por 1.300 pesos, la firma de 400 contratos laborales y la existencia de 3.900 asesores y 2.500 coordinadores, cifras que juzga excesivas.
El sindicalismo es considerado un “poder permanente” dentro de la obra social, que parece tener la magnitud de un Estado: 3.156.000 afiliados, 11.000 empleados, sucursales en todo el país y un presupuesto anual de 2.000 millones de pesos. En sus 32 años de historia, el PAMI se convirtió además en un botín codiciado de la dirigencia política y sindical, a veces más preocupados por designar empleados y hacer negocios que por atender a jubilados.
La CGT —cuya cúpula integra Barrionuevo— mantiene a los dos directores que puso ya en la gestión menemista de Víctor Alderete: Reynaldo Hermoso y Domingo Petrecca, investigados por presuntas irregulares y, según un registro de la Oficina Anticorrupción, procesados por la Justicia. Por sus cabezas fue la Alianza en el primer minuto de gestión, pero no hubo caso, la CGT los mantuvo. Anoche, esos dos sillones volvieron a quedar en la mira. El secretario general de la central obrera, Rodolfo Daer, aún no decidió qué hacer.
Según fuentes de la conducción del PAMI, hubo ayer fuertes discusiones telefónicas con el ministro de Salud, Ginés González García, quien tuvo que comentarle las complicaciones al presidente Kirchner. En esa charla se decidió la expulsión de Surace por decreto.
Un director de la obra social, Domingo Plazibat, barrionuevista confeso, denunció haber recibido “presiones y amenazas del Gobierno para no interferir en los cambios que quiere llevar a cabo y que por supuesto rechazo”.
“Un enviado del ministerio de Salud, que en otra época ya anduvo por acá, me quiso correr con que si no aceptábamos a las nuevas autoridades, iban a caer con una intervención”, señaló Plazibat.
Otro director, Luis González Montaner, nombrado asesor científico del PAMI por Matilde Menéndez, se dijo “sorprendido” por el desplazamiento de Pacheco y Surace “máxime porque cumplieron y superaron las expectativas en sus cargos”.
Un dato final: el PAMI no utilizaba plenamente los medicamentos genéricos, la medida más promocionada del ministro de Salud de Duhalde y Kirchner.
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