BAUTIZARON A LA SEGUNDA HIJA DE LA PRINCESA MÁXIMA
La segunda hija de Máxima Zorreguieta y el príncipe de Holanda, Guillermo Alejandro, fue bautizada hoy con agua traída especialmente del río Jordán en presencia de unos 500 invitados en la Iglesia del Pueblo (Dorpskerk) de la localidad de Wassenaar, cerca de La Haya.
Durante la ceremonia oficiada bajo el rito protestante de la Iglesia Reformada Holandesa, la religión de la Casa de Orange, el pastor Deodaat vab der Boon pronunció en la pila bautismal los nombres escogidos para la chiquita que nació el pasado 25 de junio: Alexia, Juliana, Marcela, Laurentien.
La beba, que en el momento del bautismo no dejó de jugar con el prendedor del abrigo de Máxima, llevaba una mantilla en tono beige, confeccionada en 1880 para el bautismo de la reina Guillermina, la abuela de la actual reina Beatriz.
Entre los invitados se encontraban los padres de Máxima, Jorge Zorreguieta y su esposa, María del Carmen Cerruti, que no habían podido asistir al casamiento de su hija, en 2002, a pedido del Parlamento holandés que se negó a autorizar la presencia en una ceremonia oficial de un ex funcionario del dictador Jorge Rafael Videla. El papá de Máxima fue secretario de Estado de Agricultura durante aquel gobierno de facto.
Sin embargo, la popularidad alcanzada por la princesa argentina en Holanda acalló las críticas contra su padre que puede acudir sólo a actos de carácter privado de la Familia Real.
Alexia, que se llama así por su padre, tiene tres padrinos: la princesa Matilde de Bélgica -esposa del príncipe Felipe, heredero de la Corona belga-, el príncipe Friso -hermano de Guillermo Alejandro- y Juan Zorreguieta -hermano de Máxima-. Su hermana mayor, Amalia, tuvo seis. (Archivo 12/06/2004).
La futura reina de Holanda presenció buena parte del bautismo de su hermana menor con gran curiosidad y desde los brazos de su abuela materna.
La nena, que está por cumplir 2 años, no pudo reprimir su energía infantil, corrió por la iglesia y no tuvo mejor idea que toquetear el peinado de su mamá en el momento cumbre de la ceremonia, provocando la risa de todos los presentes.
Máxima no pudo evitar lagrimear durante la prédica del párroco, que se centró en el significado del rito bautismal y en la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos. Además, se la pudo ver emocionada cuando la soprano del coro cantó “Duérmete niño”, acompañada por una guitarra clásica.
Máxima tenía puesto un vestido y un abrigo en color gris perla y un llamativo sombrero con la forma de una enorme flor en la parte delantera y velo en la posterior.
Alexia es la tercera en la línea de sucesión al trono, después de su padre y de su hermana mayor, que reinará en Holanda tras Máxima y Guillermo.
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