BECKHAM Y LA PELOTA DE LOS DIEZ MILLONES DE EUROS
No es nuevo: el fútbol y los negocios se dan de nuevo la mano. Y cada vez más seguido. Esta vez de manera extraña, porque un hincha común y corriente, llamado Pablo Carral y de nacionalidad española, se encontró con que la fortuna le llegaba a las manos el día en que David Beckham erró su penal en la definición entre Inglaterra y Portugal, por la última Eurocopa. La pelota terminó en la tribuna, justo donde él estaba. Se la llevó a su casa, escondida entre sus ropas, y oportunista al fin de cuentas, a los pocos días la subió a un sitio de subastas, de donde (según sus cálculos optimistas) piensa recaudar nada menos que 10.000.000 de euros. O traducido a dólares, 12.400.000.
La pregunta obligada es: ¿Lo logrará? Y hay, claro, incertidumbre grande. Por lo pronto, Carral ya dijo que un diario británico le ofreció 18.000 euros y no aceptó. Ahí se dio cuenta de que tenía algo importante para explotar. Se puso en contacto con la empresa de internet eBay y ahora espera que alguien le ponga los billetes uno arriba del otro.
Empezando en un euro (1,24 dólares), las pujas por la pelota Adidas fabricada en Tailandia y que tiene inscrita la fecha y el estadio donde se disputó el partido, se han ido a las nubes.
“Lo increíble es que el balón llegó a nuestra hilera (de asientos) porque estábamos muy lejos del arco”, bromeó Carral, según lo citó el diario deportivo As. “Dos amigos me protegieron para salir del estadio y yo lo llevaba oculto bajo mi ropa”.
Ahora Carral debe esperar hasta que termine la subasta el 22 de julio para cobrar su ganancia.
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