BELIZ ACUSÓ A DIRIGENTES POLÍTICOS DE PACTAR CON POLICÍAS CORRUPTOS
El cacerolazo de anoche contra la inseguridad fue aceptado por el Gobierno como una deuda pendiente con la sociedad. Aunque sus integrantes prefirieron hacer hincapié en la necesidad de depurar las fuerzas de seguridad para así poder combatir la delincuencia.
Esta mañana hablaron tres integrantes del Gabinete nacional sobre el tema, pero el más duro fue el ministro de Seguridad y Justicia, Gustavo Beliz. Denunció que el grave crecimiento de la inseguridad se debe a “los políticos que pactan con policías corruptos”. Según dijo, esos políticos financian sus campañas con “valijas de recaudación” policial.
Beliz sostuvo que “la pata política es clave” en el delito “porque el problema de todo esto es que los cuerpos policiales se han corrompido porque han tenido políticos ladrones que han pactado con ellos y no han sido capaces de una depuración a fondo” de las fuerzas de seguridad. “Lo que hay que tener son políticos honestos que tengan autoridad moral para conducir mejor a la policía”, enfatizó Beliz en línea con las declaraciones formuladas ayer por el presidente Néstor Kirchner quien acusó a policías de la Bonaerense de estar “involucrados” en delitos como los secuestros extorsivos. Aunque sin mencionar a qué sectores políticos se refería, Beliz convocó -en declaraciones a radio Continental- a “modificar las formas de financiamiento de la política” tras cuestionar también los mecanismos de “clientelismo político” y “manejo de los planes sociales” en campañas electorales. Un cacerolazo “legítimo”
En tanto, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consideró esta mañana que el cacerolazo espontáneo que se produjo anoche en Capital y Gran Buenos Aires “ha sido una queja objetivamente legítima”. “Los sectores medios de la sociedad reclaman una acción más decidida para terminar con el tema de la delincuencia y tengo la sensación de que ha sido una queja objetivamente legítima”, sostuvo.
En este sentido, el jefe de Gabinete opinó que esta sensación “se profundiza cuando la gente ve que quienes están llamados a cuidarla están involucrados en hechos delictivos”.
“Llegué a mi casa manejando el auto entre gente que tocaba bocina y golpeaba cacerolas. Lo que sí me queda es la legitimidad del reclamo. Creo que lo que tenemos que hacer es extremar los esfuerzos para ver de qué forma podemos colaborar. Hay que involucrarse”, dijo Fernández en diálogo con radio Mitre.
En el mismo sentido se pronunció el ministro del Interior, Aníbal Fernández. Planteó que, para combatir la inseguridad, “hay que meter el cuchillo a fondo” de modo tal que se logren “extirpar” los casos de efectivos de fuerzas de seguridad vinculados con el delito, y señaló que en esta decisión “no hay maquillaje”.
Sin embargo, aclaró que “la enorme mayoría de las fuerzas de seguridad está compuesta por hombres honestos”.
El funcionario reafirmó la intención oficial de “seguir metiéndole a fondo hasta encontrar en eso que es la inmensa mayoría de los honestos la colaboración que estamos necesitando para dar por tierra con esta situación”.
“Estamos expresando la preocupación de que ya ha habido algunos casos de gente ligada a las fuerzas de seguridad y, cómo se resuelve este tema, metiendo el cuchillo a fondo, no tiene otra solución”, afirmó el titular de la cartera política en una entrevista con la FM Radio Show.
En este marco, el ministro dijo compartir la misma “bronca” expresada anoche por los ciudadanos en un cacerolazo realizado en distintos puntos de la capital y el conurbano en protesta por la situación de inseguridad y sostuvo que el gobierno está “preocupado de verdad” y “trabajando fuertemente” para solucionar este problema.
Por otro lado, el ministro del Interior señaló que el gobierno nacional no sintió el cacerolazo como una protesta en su contra porque “el gobierno piensa exactamente lo mismo que piensan quienes estaban al frente del cacerolazo” y porque “está ocupándose de eso”.
Aníbal Fernández señaló que, por ejemplo, lo que “hay que hacer” en el caso de la familia del joven Pablo Belluscio, secuestrado hace ya 40 días, es “devolverles a su hijo sano y salvo, y, después, seguir buscando a los responsables hasta encontrarlos y castigarlos”.
“Hay que resolver el problema del día, prevenir, pero además tenemos que seguir metiendo el cuchillo a fondo, de manera tal que garantice que la policía recupere la estatura que siempre tuvo que haber tenido y que la perdió”, aseveró Fernández y agregó que, durante muchos años, “el poder político, por conveniencia o falta de acción permitía que estas cosas sucedieran”.
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