BÉLIZ ATACÓ A LA SIDE Y HABLÓ DE "MAFIAS" QUE BUSCAN SU RENUNCIA
Será recordada como la primera crisis del gobierno de Kirchner. A horas del alejamiento del jefe de Policía y ante el inminente despido del secretario de Seguridad, el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, pareció patear el tablero cuando denunció ayer la existencia de “mafias” en la Federal, la SIDE y el Poder Judicial que, dijo, buscan su “desplazamiento”.
Beliz habló con radios ayer a la mañana y elogió largamente a Norberto Quantin, su secretario de Seguridad, quien, como anticipó ayer Clarín, fuentes del Gobierno dan ya por echado. “No tengo información”, dijo el ministro. De Quantin afirmó que trabaja con “muchísima dedicación, postergando situaciones profesionales y económicas” y destacó su “comprometida lucha contra la corrupción”.
Las declaraciones de Beliz rozan a Kirchner y el ministro no puede ignorar esto. En Venezuela, donde el Presidente estaba ayer de visita, cayeron mal.
Beliz primero cuestionó a la Secretaría de Inteligencia, un área que manejan funcionarios de la máxima confianza del Presidente: su titular, Héctor Icazuriaga, y su número dos, Francisco Larcher, dos “pingüinos”. Y después, defendió a su subordinado Quantin, a quien Kirchner ha decidido hacer pagar por los desaciertos en la política de seguridad, en especial los que derivaron en el insólito ataque contra la Legislatura porteña, el viernes 16.
Por eso ayer en Venezuela se hablaba del posible alejamiento de Beliz. A la tarde, hasta se mencionaba la posibilidad de que sea reemplazado por el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Arslanián. El gobernador Solá no perdió un segundo: “El ministro no se va”, se anticipó.
Hay un dato que es bueno no desconocer: a Kirchner no le gusta cambiar ministros. Lo hizo en escasísimas ocasiones durante sus dos mandatos en Santa Cruz, y jamás como resultado de una crisis política.
Beliz tiene en cambio como antecedente su renuncia al Ministerio del Interior en 1993, con el entonces presidente Carlos Menem. Aquello sí fue un escándalo: Beliz se fue denunciando la existencia de un “nido de víboras” en el Gobierno y con el tiempo fue escalando denuncias de corrupción sobre le menemismo.
Beliz recibió ayer a Quantin en su despacho del edificio de la calle Sarmiento, en la city. Como si aún fueran un equipo, analizaron la situación planteada en el área tras la renuncia de Eduardo Prados en la Federal y la, como trascendió en el Gobienro, segura decisión del Presidente de separar al secretario de Seguridad.
Cerca de Quantin se decía ayer que el secretario no presentaría su renuncia. Y que esperaría el regreso del Presidente, esta tarde, para tomar una decisión.
“No vamos a renunciar a nuestras convicciones”, respondió ayer el ministro a la pregunta sobre la posibilidad de que el Presidente le reclame el puesto. “Son convicciones muy profundas. Yo estoy poniendo en juego a mi familia, mi seguridad. No puedo permitir dejar de decir la verdad, porque si empezamos a mentir perdemos toda credibilidad”.
¿A qué se refería Beliz?
La crisis entre las áreas de seguridad y la SIDE, que ya tiene historia en este gobierno, estalló con los hechos en la Legislatura. Esa tarde, según fuentes de la Secretaría de Seguridad y del Ministerio de Justicia, Beliz reclamó ante el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, autorización para reprimir el ataque al Palacio.
Esas fuentes aseguraron que Fernández, por una instrucción expresa de Kirchner, entonces en Chubut, ordenó incluso que se replegara una formación de Infantería que intentó controlar la situación.
Esa mañana, según la SIDE, el Gobierno fue informado sobre la posibilidad de que sectores políticos marginales buscaran agitar la protesta contra las modificaciones al Código de Convivencia. Según esas fuentes, la información estaba contenida en el parte diario de la Secretaría. El jefe de Gabinete ha venido negando que el Gobierno contara con esos datos. Ayer, Beliz le apuntó a la SIDE, a la que acusó de no haber informado “en tiempo y forma” sobre lo que estaba ocurriendo. Y habló de “servicios de inteligencia, personal desplazado de la Policía” o “elementos marginales como barrabravas” infiltrados ese viernes.
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