BELIZ DICE QUE ESTABA CANSADO DE SER HUMILLADO POR KIRCHNER
En la puerta de acceso informan que “el ministro” espera en el quinto. En el quinto piso, “el ex ministro” habla en presente de “nuestro Gobierno”. Queda claro, Gustavo Beliz no tenía intención de dejar el Ministerio. Pero las cajas de cartón que va llenando con sus papeles muestran lo contrario.
—¿Por qué lo echaron?
—Hablé de la palabra maldita de la democracia que es la SIDE. Los servicios de inteligencia son el tema de fondo y el Gobierno no lo quiere encarar. Se creó un ministerio paralelo y secreto, de permanente funcionamiento en temas de seguridad sin ningún tipo de control, con cosas muy oscuras, muy turbias.
—¿Qué cosas?
—Como Jaime Stiusso. Es uno de los responsables de errores del Gobierno, de operaciones turbias y hasta de papelones internacionales como el tema AMIA. Esto se lo dije al Presidente, obviamente la respuesta era siempre “dejá que yo lo manejo”.
Ha pasado poco más de una década desde que Beliz renunció al gabinete menemista denunciando corrupción. Esta vez, a diferencia de aquel octubre de 1993, puso nombre y apellido. Acusó a José Luis Manzano y a Raúl Monetta de impedir la reforma judicial que propuso. Pero su principal blanco fue Jaime Stiusso, funcionario de carrera, uno de los hombres más poderosos de la SIDE y actual director de contrainteligencia.
—¿Dónde queda el Gobierno en todo esto?
—Nadie parece controlar a la SIDE, que tiene como rehén o como cómplice al Gobierno. Es un organismo donde priman las amenazas de carpetas raras, de escuchas telefónicas.
—¿Stiusso tuvo participación en la causa AMIA?
—Es el hombre que se encargó de hacer las principales trapisondas, desde el testigo iraní hasta esos manejos raros de casetes. Sigue manejando el organismo, no sólo con operaciones de inteligencia sino con áreas operativas, con gente armada que no se sabe a quien pertenece. Es una especie de policía secreta.
—Si este hombre tiene tanto poder para extorsionar, entonces es porque tiene información para hacerlo.
—Esa es la duda que yo tengo. Yo vi crecer una especie de ministerio paralelo con un poder casi omnímodo sobre muchas decisiones presidenciales. Se qué con esto que digo estoy poniendo en riesgo mi vida, porque ahí hay muertes muy raras. ¿De que progresismo hablamos en la Argentina? Dejamos intacta una estructura que es una especie de gestapo de la era democrática.
—¿Qué pasó en el ataque a la Legislatura?
—Cumplimos estrictas órdenes del Presidente. Yo creo que tiene una connotación de servicio desplazado, estuvo planificado.
—¿Cómo es el manejo de los fondos en la SIDE?
— Absolutamente irregular. Estamos investigando qué pasó en el 2003. Con cuatro decretos secretos de Duhalde y de Kirchner se le aumentó en cien millones de pesos el presupuesto ¿dónde fue esa plata? ¿hubo financiamiento político?
—¿Para Kirchner?
—No lo sé.
—¿Qué papel juega el Presidente en esto?.
—Sinceramente no lo sé. Yo no quiero atacarlo, pero él sabe que no miento. Si él suponía que estos organismos le iban a dar cosas sabrosas sobre otros porque le pinchan un teléfono o le dan una carpeta con los amantes, yo le decía que tuviera cuidado porque eso mismo se lo iban a hacer a él cuando tuviera menos poder.
— La SIDE depende de Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, dos kirchneristas puros.
— Larcher, quien yo creo que maneja en la práctica la SIDE, suele decir “yo soy Kirchner”. Tiene trato diario con el Presidente.
— Insisto, ¿qué papel juega el Presidente en esto?
— Ahora se va a probar si tiene las manos limpias y libres. Yo no sé sí quiere romper con esto.
—¿Kirchner lo defraudó?
—No quiero hablar de lo personal. Yo me voy de la política, por eso esto tiene cero especulación. Pero yo no me quiero ir echado como un perro y menos por teléfono.
—¿Cómo era el diálogo con el Presidente?
—Es terrible el maltrato al que te somete. Te humilla, humilla a todo el mundo. Pueden pasar 15 días sin responder un llamado.
—¿Y el Gobierno funciona?
—Yo le dije varias veces: “no podés tener un enojo permanente”. No se puede trabajar así, porque entrás en una lógica de terror donde no sabés si al otro día te llaman para cagarte a pedos.
—¿Por qué dice todo esto?
—A mí me quedó grabado una cosa que dijo el propio Presidente: “Cuando me presionen agarro un micrófono y voy a decir la verdad”. Yo rompí los huevos para que se encararan los cambios, pero un día se pelea para un lado, otro día para el otro.
—¿Qué hubiese dicho si hablaba con el Presidente?
—Si querés que me quede vamos más a fondo con esto, no hagas más discursos a la tribuna. No podemos estar hablando de como transparentamos todo esperando la próxima campaña electoral para pagarla con fondos sucios, o pinchando teléfonos con tipos que no sabes quiénes son, que vienen de las peores épocas de violaciones a derecho humanos.
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