BELIZ Y SOLÁ QUIEREN PENAS MÁS DURAS CONTRA POLICÍAS CORRUPTOS
El ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Beliz, y el gobernador bonaerense, Felipe Solá, coincidieron hoy en reclamar penas más severas contra los agentes de seguridad involucrados en delitos. Lo hicieron en referencia a los dos suboficiales de la bonaerense acusados de haber baleado al joven Luis Tarragona en Wilde, o los prefectos involucrados en un asalto a camiones recaudadores de caudales.
“Son situaciones gravísimas que tienen que ver con el mal comportamiento de miembros de las fuerzas de seguridad que merecen la inmediata exoneración. Tienen que tener una pena mucho más grave que si lo cometiera un ciudadano común, porque tiene una responsabilidad doble quien porta un arma y viste un uniforme”, consideró Beliz.
En tanto, Solá anunció este mediodía que pedirá “las sanciones penales más graves” para los policías que balearon a Tarragona en Wilde, y aseguró que buscará a “responsables” dentro de la fuerza.
Tras participar de un acto junto a la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, en la ciudad de La Plata, el mandatario provincial afirmó que “no es posible que la policía no supiera cómo era el cabo primero Daniel Mansilla”, acusado de haber cometido el hecho.
Solá destacó que a Mansilla lo llamaban “el fantasma”, término que es equivalente a “drogadicto” en la jerga policial, y pese a ello, cuando se hizo la calificación de los miembros de la fuerza, él recibió las máximas notas.
En declaraciones a la radios Mitre y a Continental, Beliz sostuvo que “hay un espíritu de ser inflexible con todo tipo de irregularidad y anomalía, para quien comete la barbaridad de realizar un hecho ilícito, además vistiendo el uniforme, con la locura de tener que enfrentar a sus propios compañeros en ese hecho delictivo”.
Poco antes de escuchar un recital de Peteco Carabajal en la cárcel de Devoto, como parte de un programa de rehabilitación de presos, Beliz dijo que “uno tiene todos los días ejemplo de lo heroico, y de lo abyecto, de lo traicionero, de lo negativo todo el tiempo hay esa doble imagen de gente que da la vida, que es capaz de una actitud heroica por un sueldo que no siempre es ideal, y de gente que tiene actitudes negativas, rayanas con el delito”.
“Nuestra responsabilidad como autoridad máxima es caerle de manera inflexible a la gente que comete actividades delictivas, disponer la inmediata exoneración de ese personal, y obviamente incentivar y premiar los buenos ejemplos”, insistió.
Cuando se le preguntó si creció el delito protagonizado por policías u otros uniformados, como gendarmes y prefectos, contestó: “No tengo una estadística precisa. Mi sensación es que si en una semana hay dos episodios de esta naturaleza, que involucran a la policía bonaerense por un lado, y a la prefectura por el otro, es que hay un problema estructural muy serio en este sentido, que hay que abordarlo también con la máxima seriedad y el máximo rigor”.
“La gente tiene que volver a confiar en la persona que viste un uniforme y porta un arma, y no puede tener esa sospecha que se instala cuando ocurren dos episodios de esta magnitud en tres días. Hay que tomar todas las medidas correctivas para que esta situación se revierta”, agregó.
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