BENEDICTO XVI CONVOCÓ PARA EL DOMINGO A UNA JORNADA DE ORACIÓN PARA PEDIR QUE CESE LA GUERRA
Mientras los analistas en temas mediorientales temen que la guerra sufra una escalada sangrienta en las próximas horas o días si Israel se decide a iniciar una invasión en vasta escala del sur del Líbano, el Papa convocó ayer para el domingo próximo una jornada mundial “de oración y penitencia” de todas las religiones contra la guerra y por un cese del fuego inmediato.
Benedicto XVI, quien se encuentra de vacaciones en el Valle de Aosta, junto a la frontera de Italia con Francia, auspició que “las oraciones se eleven al Señor para que cese inmediatamente el fuego entre las partes, se instauren corredores humanitarios para poder llevar ayuda a las poblaciones que sufren y se inicien negociaciones razonables y responsables a fin de poner fin a objetivas situaciones de injusticia existentes en esa región”.
El Papa, que sigue de cerca los trágicos acontecimientos, dijo a través de un comunicado que “los libaneses tienen derecho a ver respetada la integridad y soberanía de su país, los israelíes tienen derecho a vivir en paz en su estado, y los palestinos tienen derecho a tener una patria libre y soberana”. El pontífice hizo también un llamado “en este doloroso momento a las organizaciones caritativas para que ayuden a todas las poblaciones afectadas por este despiadado conflicto”.
El pedido apremiante del Papa Joseph Ratzinger estimuló a la poderosa organización de solidaridad de la Iglesia Católica, que se extiende por todo el mundo, para movilizar la máquina de la caridad en favor de las poblaciones civiles damnificadas en el Líbano, Israel y Palestina.
El presidente libanés Emile Lahud acusó a Israel de estar cometiendo “una verdadera masacre” y reiteró un pedido de “cese del fuego inmediato en el Líbano”.
En el país de los cedros un cuarto de sus 3,5 millones de habitantes son católicos de rito maronita y el Vaticano “deploró” la semana pasada los bombardeos israelíes contra el Líbano.
El primer convoy con ayuda humanitaria llegó ayer por la mañana desde Jordania, donde por orden del rey Abdallah II viajaron desde Amman caravanas de camiones que consignaron a las organizaciones caritativas libaneses unas 300 toneladas de ayuda, que comprenden tiendas de campaña, mantas, medicinas y alimentos para la población civil.
También la Unión Europea ha puesto en marcha la maquinaria de la ayuda y la Comisión de la UE dispuso un primer envío de 10 millones de euros al Líbano, además de los aviones y barcos que están siendo preparados con toneladas de víveres, alimentos y medicinas. Las estructuras de la Caritas libanesa han comenzado a recibir ayuda masiva, mientras que el Vaticano a través del consejo pontificio “Cor Unum”, encargado de las obras de caridad dispuso enviar recursos económicos para sostener la actividad de la Caritas libanesa.
El canciller italiano Massimo D’Alema dijo que su país está dispuesto a enviar “consistente ayuda” a través de los corredores humanitarios. El presidente francés Jacques Chirac fue el primero que pidió abrir en forma urgente canales protegidos de los ataques israelíes para hacer llegar los socorros a la población libanesa.Chirac recibió ayer en el Palacio del Eliseo de París al heredero del trono de Arabia Saudita para auspiciar iniciativas de los gobernantes árabes en favor del cese de las hostilidades.
En esa línea diplomática, el presidente ruso Vladimir Putin envió a un representante personal a Damasco para reunirse con el presidente sirio Assad.
El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA) con sede en Roma, advirtió ayer que el Líbano se encuentra al borde de una trágica hambruna por la escalada de la guerra, que dificulta el acceso de los desplazados a los alimentos. Se estima que más de 700 mil personas se han visto obligadas a abandonar sus viviendas.
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