BENEDICTO XVI DIO MISA Y CAMINÓ POR CALLES CERCANAS AL VATICANO
El papa Benedicto XVI ofreció hoy su primera misa. Y habló de todo: se comprometió a trabajar en pos de la unificación de todos los cristianos, a estrechar contactos con otras religiones y a seguir implementando las reformas del Concilio Vaticano II. También realizó la primera salida pública cuando caminó por las calles de las afueras del Vaticano en dirección a su viejo departamento. Varios turistas, sorprendidos por su presencia, se acercaron para saludarlo.
En su primera homilía como Sumo Pontífice, Joseph Ratzinger trazó sus objetivos y dejó en claro que su mandato seguirá de cerca la trayectoria de su predecesor Juan Pablo II, a quien también elogió.
Juan Pablo II “deja una Iglesia más valiente, más libre, más joven. Una iglesia que, según su enseñanza y ejemplo, mira con serenidad al pasado y no tiene miedo del futuro”, declaró el nuevo Papa un día después de su elección al trono de Pedro.
“Me parece sentir su mano fuerte que aprieta la mía. Me parece ver sus ojos sonrientes y oír sus palabras, dirigidas especialmente a mí en este momento: ¡No tengáis miedo!”, declaró al recordar el lema que marcó el pontificado de su predecesor.
Benedicto XVI, el ex cardenal alemán Joseph Ratzinger, enumeró las prioridades de su papado en un mensaje leído en latín a los cardenales reunidos en la Capilla Sixtina.
El papa número 265 de la Iglesia católica dijo que su “tarea primaria” será trabajar en pos de la reunificación de todos los cristianos y que para ello el sentimiento no basta. “Se necesitan hechos concretos que penetren las almas y muevan las conciencias”, afirmó.
Además, aseguró que quiere continuar “un diálogo abierto y sincero” con otras religiones y que hará todo lo que esté a su alcance para promover la causa ecuménica.
El mensaje pareció indicar que Benedicto XVI se propone seguir muchos de los caminos abiertos por Juan Pablo II, cuyo papado se caracterizó por sus contactos con otras religiones y por sus esfuerzos en pos de la reunificación de los cristianos.
La cargada agenda del día de Benedicto XVI incluyó, además de la homilía, su primera salida pública del Vaticano. El Papa caminó hasta su viejo apartamento, ubicado en el barrio Borgo, correspondiente al antiguo Ager Vaticanus, donde la historia cuenta que Calígula fundó el Circo.
Benedicto XVI fue reconocido y saludado por numerosos turistas y habitantes de la zona que no podían creer lo que sus ojos veían: a pocos metros, el Sumo Pontífice caminaba por las calles como un ciudadano más. Relajado y sonriente, Ratzinger saludó a los presentes con la mano al mismo tiempo que le gritaban “viva el Papa”.
En ese momento, numerosas personas se congregaron en la zona de Porta Angelica a lo largo del breve tramo de calle que el Pontífice debió realizar para regresar al Vaticano.
Durante la homilía, el Papa se refirió a su antecesor varias veces, incluyendo una alusión al testamento de Karol Wojtyla en el que había manifestado su deseo de que se aplicaran los principios del Concilio Vaticano II de 1962-65.
Benedicto XVI ingresó esta mañana a la Capilla Sixtina para celebrar la misa rodeado de los cardenales que un día antes lo habían elegido Papa en el mismo recinto. Con vestimentas doradas y la mitra blanca y áurea, inició el oficio con una plegaria en latín.
Afuera, la Plaza de San Pedro estaba casi vacía, en contraste con la imagen de cientos de miles de fieles que se agolparon ayer para ver quién era el nuevo Papa de los más de mil millones de católicos en el mundo. Su primera aparición pública, había concluido.
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