BENEDICTO XVI ENVIÓ SU PÉSAME POR LA MUERTE DE PRIMATESTA
El Pontífice ofreció, en un telegrama dirigido a monseñor Carlos Ñáñez, arzobispo de Córdoba, “fervientes plegarias” y se uníó a “los fieles de esa comunidad diocesana y a los de San Rafael donde anteriormente ejerció con solicitud su ministerio episcopal”.
También pidió a Dios que “conceda el eterno descanso a quien durante muchos años fue su diligente pastor”.
Tras recordar su “abnegada acción pastoral que lo distinguió en su labor episcopal en esa nación, trabajando en la aplicación de la doctrina Concilio Vaticano II y la renovación de la Iglesia en fidelidad a Cristo y al sucesor de Pedro”, el Papa expresó su “sentido pésame” a monseñor Ñáñez, a monseñor José Rovai, obispo auxiliar de Córdoba, al clero, las comunidades religiosas y a los fieles de “esa querida arquidiócesis”.
Benedicto XVI otorgó a los participantes de la misa exequial, que se hará mañana, “la confortadora bendición apostólica, como signo de fe y esperanza cristiana en el Señor resucitado”.
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