BENEDICTO XVI PRESENTÓ LAS 598 RESPUESTAS CLAVE DEL CATECISMO
Benedicto XVI presentó ayer en una ceremonia litúrgica en la Sala Clementina del Palacio Apostólico vaticano el Compendio que resume el Catecismo Universal de la Iglesia, publicado en 1992. En 598 preguntas y sus respuestas desplegadas en 205 páginas, el texto está dirigido “con brevedad, claridad e integridad a todas las personas que viven en un mundo disperso y con múltiples mensajes y que desean conocer el camino de la vida, la verdad confiada por Dios a la Iglesia a través de su hijo”, dijo Joseph Ratzinger.
El documento “es un instrumento clave” para los católicos ya que orienta sobre el comportamiento de sus miembros en todos los aspectos que atañen a la vida moderna.
Benedicto XVI dijo que su predecesor, Juan Pablo II le había pedido en marzo de 2003 la redacción del compendio.
“No se trata de un nuevo Catecismo, sino de un Compendio que recupera fielmente al Catecismo, que mantiene toda su importancia y autoridad”, afirmó Ratzinger. El Papa invitó a rezar en latín, haciendo agregar un apéndice al compendio con oraciones escritas en la lengua oficial de la Iglesia de rito latino.
En el Compendio figuran todos los “no” de la Iglesia en materia de moral sexual: Adulterio, masturbación, divorcio, pornografía, fornicación, prostitución, pedofilia, estupro, actos homosexuales, contraconcepción y cualquier acto “que se proponga como objetivo o medio el impedir la procreación”.
Estos son los principales “peca dos contra la castidad” que expresan el “vicio de la lujuria”.
El Compendio también reclama que cada persona acepte “su propia identidad sexual”, pues Dios ha creado al hombre y la mujer. También ataca como “inmorales” la inseminación asistida y la fecundación artificial, porque “desasocian la procreación del acto con el que los esposos se donan mutuamente”.
En el campo del “no matar”, la Iglesia rechaza el homicidio, el aborto, la destrucción de los embriones y la eutanasia. Establece también el no “práctico” a la pena de muerte y el ensañamiento terapéutico.
El Compendio exime, en la línea del Concilio Vaticano II, al pueblo judío de toda responsabilidad en la pasión y muerte de Jesús. También señala que “hay que hacer todo lo que es razonablemente posible para evitar con todos los medios la guerra así como los males e injusticias que provoca”.
El Catecismo ha sido traducido a sesenta idiomas desde que fue publicado en 1992 y difundido en millones de copias. De la comisión presidida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger que escribió nueve borradores del texto, formaba parte un argentino, el arzobispo de Paraná monseñor Estanislao Karlic.
El Compendio recuerda que el Estado tiene “precisas responsabilidades acerca del trabajo. Al Estado espera procurar seguridad acerca de las garantías de la libertad individuales y de la propiedad, además de una moneda estable y servicios públicos eficientes, junto con el ejercicio de los derechos humanos”.
El texto destaca la existencia del Infierno y del Juicio Final, que consistirá “en la sentencia de vida beata o en la condena eterna”, y sobrevendrá “con el fin de mundo, del cual solo Dios conoce el día y la hora”.
El Infierno puede coexistir “con la infinita bondad de Dios” pues “al haber creado al hombre libre y responsable respeta sus decisiones”. El pecado mortal que condena a los fuegos eternos infernales consiste en “refutar el amor misericordioso de Dios”, excluyéndose de la comunión con Dios.
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