BENEDICTO XVI: "RECÉ AL SEÑOR PARA QUE ELIGIERA A OTRO MÁS FUERTE QUE YO"
Benedicto XVI aseguró hoy que durante el Cónclave del que salió Papa rezó para que los cardenales eligieran a otro más fuerte que él, pero que luego de ser escogido lo aceptó con un “sí” inevitable.
“Recé al Señor para que eligiera a alguien más fuerte que yo, pero en esa oración evidentemente El no me escuchó”, dijo el Pontífice durante un encuentro en el Aula Pablo VI del Vaticano con unos 5.000 alemanes llegados a Roma para acompañarlo en el inicio de su Pontificado.
“Quiero decirles -afirmó- algo del cónclave sin violar el secreto: nunca pensé ser elegido ni hice nada para que así fuese, pero cuando vi que esa guillotina se acercaba, me acordé de una carta de un sacerdote alemán que llevaba conmigo”.
Ese sacerdote le escribió, según reveló, que recordara lo que dijo en el funeral de Juan Pablo II, y que “si el Señor me dirigiera a mí aquel ‘sígueme’, no podría negarme a la llamada”.
Por otro lado, en su primer encuentro oficial como Papa, Benedicto XVI se reunió con dirigentes religiosos que asistieron a su consagración.
Luego del encuentro ecuménico de media mañana en el Vaticano, el nuevo Papa se reunirá con los alrededor de 100.000 alemanes que viajaron a Roma para asistir a la ceremonia del domingo en la Plaza de San Pedro, en la que el primer alemán en siglos es nombrado pontífice.
Los dirigentes religiosos que participaron en la ceremonia incluyen al arzobispo de Canterbury, Rowan Williams; el obispo metropolitano Chrisostomos, enviado del patriarca ecuménico Bartolomeo I, líder de la Iglesia Ortodoxa Cristiana, así como a un representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el obispo metropolitano Kirill.
La mayor parte de los dirigentes judíos no pudieron asistir a la misa de consagración de Benedicto ayer, al coincidir con las pascuas.
Benedicto, quien tiene una reputación de ser de línea dura al enfrentar a la disidencia en la iglesia, dijo en su homilía que quería definir su papado al ser un “escucha” y no por imponer sus ideas.
Al dirigirse a los más de 350.000 peregrinos reunidos en la plaza, el nuevo Papa hizo de lado las cuestiones más controvertidas de su primera homilía de importancia y en varias ocasiones expresó su respeto por el fallecido Juan Pablo II.
Cuando era conocido solamente como el cardenal alemán Joseph Ratzinger, el ahora Papa fue el guardián de la doctrina para Juan Pablo II desde 1981, tres años después de la elección del pontífice polaco.
”Mi verdadero programa de gobierno no es hacer mi voluntad, no concretar mis ideas propias, sino el escuchar, junto con toda la iglesia, la palabra y la voluntad del señor”, dijo Benedicto en su homilía de inauguración.
Sin dar detalles, su discurso pareció indicar que su papado abordará algunas cuestiones de importancia, como su creciente activismo social y mecanismos para reducir la caída en el número de fieles y sacerdotes en el occidente.
En su papel como guardián de la doctrina, se opuso firmemente a los llamados para realizar reformas fundamentales como el retirar la prohibición contra los medios anticonceptivos y el permitir el sacerdocio femenino.
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