BERGALLO PIDIÓ SER INVESTIGADO POR LA COPIA DE CDS CON MARCHAS NAZIS
“No soy nazi ni tengo esa ideología; no soy xenóbofo, racista o antisemita y por eso solicité ser investigado”, repetía insistentemente Alberto Bergallo, el militar retirado que hasta el 27 de septiembre pasado se desempeñaba como director de Entes Comunitarios del Ministerio de Salud de la provincia.
Bergallo está siendo investigado por la justicia correccional provincial por haber distribuido un CD con música de marchas alemanas que exaltarían la figura de Hitler. Surgió de la denuncia penal que realizó la Secretaría de Derechos Humanos y la DAIA Santa Fe para que se investigue si Bergallo cometió algún delito de los que están tipificados en la ley 23.952, de antidiscriminación.
En diálogo telefónico con El Litoral -desde su domicilio de Rosario-, el ex funcionario dio precisiones en relación a las acusaciones que se le realizaron y dijo desconocer el objetivo final de esta denuncia, que -aseguró- lo perjudica en lo personal, desprestigiando su nombre y honor.
“En todos lados siempre defendí la pluralidad y las instituciones democráticas, incluso en la última parte de mi vida militar. Si me pregunta de dónde viene esto le digo que no sé. Me parece que alguien lo ha hecho con la exclusiva finalidad de perjudicarme en lo personal, y lo hizo de una forma tremenda porque ahora tengo que restaurar mi buen nombre y honor que he ganado durante muchos años”, planteó con indignación.
Dejó en claro su pensamiento en relación con el nazismo al mencionar que “considero que Hitler fue un demente, que la metodología empleada para ser una raza superior es aberrante y está fuera de todo contexto humano. Soy una persona muy religiosa y practicamos en familia la religión católica de forma activa”.
Solidaridad
Al ser consultado en relación con la posibilidad de haber ofendido a la comunidad judía por sus actos, Alberto Bergallo aseguró que “tengo pocos pero grandes y nobles amigos judíos, con los que me comuniqué apenas volví a Rosario. Las personas de mi máxima confianza, los judíos entre ellos, me dijeron que nada piensan porque me conocen hace más de 30 años, saben quién soy, cómo vivo y pienso. Me dieron toda su solidaridad y apoyo”.
Por este motivo, dijo que -a través de esos amigos judíos- solicité a la DAIA de Santa Fe y de Rosario sendas entrevistas “porque si ellos presumen que los he ofendido les daré las disculpas del caso y también para que conozcan mi postura y mi trabajo”, aclaró.
Bergallo dijo no tener ninguna filiación política y admitió que ingresó al Ministerio de Salud “por un puesto en un gobierno peronista, en enero de 2003, con el ministro Bondesío. No tengo militancia pero sí he trabajado para algunos candidatos porque tengo dos amigos diputados. Mi trabajo ha sido técnico-político en el área de salud. Fui representante del ministerio ante los 253 samcos de la provincia y he sido un referente para ellos, de quienes recibí llamados de apoyo y solidaridad”.
Por eso, dejó en claro cómo fue su trayectoria durante los últimos dos años en el Ministerio de Salud: “El ministro Sylvestre Begnis sabe quién soy. He pasado por dos gobernadores, por tres gestiones ministeriales y creo que tienen un alto concepto sobre la tarea que hice. Creo que mi trabajo ha sido bueno y solicité ser investigado. Cuando el gobernador Obeid se hizo cargo de esta gestión y habló de no robar ni holgazanear y pidió gestión, gestión y más gestión, yo creo haber cumplido con todo eso”, concluyó.
La cronología de los hechos
El siguiente es el relato realizado por Alberto Bergallo a El Litoral de los hechos ocurridos la semana pasada: “El lunes 26 de septiembre trabajé en mi oficina durante la mañana y después del mediodía viajé a Rosario. Aproximadamente a las 17, el ministro Sylvestre Begnis me llamó por teléfono para decirme que se estaba escuchando por radio LT10 una denuncia de que había estado difundiendo ideología nazi a través de un CD de marchas militares del Tercer Reich.
Me preguntó qué había de cierto en esto y le contesté que tengo en mi oficina un CD de esas características, que llevé a fines de 2003 o principios de 2004 con la finalidad de escucharlo a la tarde, cuando estaba solo. Lo escuché una sola vez porque tenía grandes problemas para escuchar con mi computadora.
También le dije que a ese CD lo tuve siempre con otros que son parte de mi trabajo oficial y en conjunto con otros CDs privados, que incluía música de tango, de Gieco y otro de marchas militares argentinas.
Le comenté que a fines de 2003, pensando en que íbamos a dejar la gestión con el ministro Fernando Bondesío, hice algunas copias del CD de marchas militares argentinas y se lo entregué a algunos compañeros de trabajo con la finalidad de que llevaran un recuerdo personal mío.
Cuando llevé ese CD a mi oficina, una empleada de la oficina de al lado lo escuchó y le pareció buena esa música instrumental y me solicitó la posibilidad de hacer una copia. Se la hice hacer a través de un empleado del ministerio, el mismo que me había hecho la copia del CD de marchas militares y otros privados. Cuando me lo devolvieron con la copia se lo obsequié a esta profesional. Ésa fue la única vez que salió el CD de marchas militares alemanas de mi oficina con mi conocimiento.
Después traje ese CD a mi casa en Rosario, durante un tiempo largo y creo que hace un mes atrás -junto con otros de mi propiedad- los llevé de vuelta a la oficina. Luego, un empleado del ministerio que conocía de vista me pidió la posibilidad de copiar ese CD. Le dije que no tenía problemas si le gustaba este tipo de música y le ofrecí a la misma persona que me lo copió. Cuando le ofrecí el mío para copiarlo me dijo que lo había guardado. Luego me olvidé del tema.
El 26 por la tarde clausuraron mi oficina por escribano, concurrí por la noche con los funcionarios presentes. Les mostré que iba a abrir el cajón del escritorio de mi computadora, que está sin llave y tenía 20 CDs. Les di el que ellos buscaban y les pedí que el escribano registrara que no estaba aislado ni guardado escondido. Posteriormente, solicité a los funcionarios poder ser investigado porque les dije que a mí nadie me iba a colgar de una ideología que no soy y tengo derecho a ser investigado como corresponde. Soy un funcionario público que he hecho una gestión que creo ha sido buena. Y me parece que no porque a alguien se le ocurra hacer una denuncia se me iba a sancionar.
Esa noche me informaron que el gobernador había pedido que se haga el decreto por cesación de funciones. Les dije que seguía siendo funcionario y que debía cumplir con una ley administrativa que dice que antes de dejar el puesto tenía que entregar el documento por el cual dejo el puesto y una rendición de las cuentas que manejaba (los fondos de la partida de la dependencia donde cumplía funciones).
La tarde anterior había sacado las cosas personales de la oficina y me devolvieron los otros CD que habían sido secuestrados y quedó únicamente el otro CD. Al día siguiente se empezó el sumario a los tres empleados que había citado que tenían conocimiento de esto. Preparé al ministro un informe personal que elevé por expediente y fui a hablar con el Dr. Julio Tejerina (de la parte legal del ministerio), quien me hizo unas preguntas con respecto a pequeñas diferencias que había en mis declaraciones ante el escribano con los empleados. Dejé presente en el sumario del ministerio -la única participación oficial que tengo- donde pongo una copia del informe para el ministro y en el punto final hago un descargo sobre mi persona, el trabajo en las instituciones, los samcos. A las 17 me notificaron del decreto por el cual ceso en la función, retiro las cosas y me vengo”.
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